José Carlos Gómez Villamandos, Rector de la Universidad de Córdoba y presidente de la CRUE: “En España sigue habiendo desconfianza hacia lo académico y a la investigación”

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José Carlos Gómez Villamandos. rector Universidad UCO
José Carlos Gómez Villamandos. /Foto: LVC

Hemos tenido esta entrevista unas semanas en la nevera, porque José Carlos Gómez Villamandos (Córdoba, 1963), desde que en mayo fue elegido como presidente de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) no ha parado de atender a los medios y de tener una presencia casi permanente en estos meses en los mismos. “No paro de salir en el periódico”, bromea antes de comenzar. No es para menos: la CRUE agrupa a 50 campus públicos y 26 privados, y es el principal interlocutor de las universidades con el gobierno central.

Rector de la Universidad de Córdoba (UCO) desde junio de 2014, este catedrático de Anatomía Patológica Veterinaria, ha sabido aplicar las dificultades que ha conocido como investigador en su labor de despacho. Le preocupa el desconocimiento que aún existe en la sociedad sobre la Universidad y su labor y sobre todo, el futuro de la misma y su respuesta a unos escenarios que cambian, quizá, a demasiada velocidad.  

J.C. Villamandos. Rector de la UCO/Foto: Irene Lucena

– Una de las primeras declaraciones que usted hizo recién nombrado presidente de la CRUE fue que “es imposible que España tenga una Universidad entre las cien mejores del mundo”. Mal empezamos, ¿no?

– No. Hay que ser realistas. Con un sistema de autonomía universitaria que no es real, con una financiación que no es suficiente, con un marco legislativo que lo único que hace es poner freno y piedras en el camino… pues, evidentemente, es que es imposible. Por mucho que se esfuerce la comunidad universitaria, por mucha capacidad que tengamos, y que la hay, es que es imposible desplegar todo eso en una situación de normalidad como pasa en otros países.

– Curioso, en un país como el nuestro, que no es pobre o en vía de desarrollo, precisamente.

– No, en absoluto. Pero sí es un país que, por tradición, o porque quizás ningún gobierno, ningún partido político -por mucho que lo pongan en los discursos- luego se creen que realmente la educación, la investigación, son los motores del desarrollo. Y yo creo que eso, en otros países, lo hemos visto cuando ha habido una situación de crisis económica: lo que han hecho ha sido aumentar la inversión en investigación y en educación superior, y aquí lo que se ha hecho ha sido justo lo contrario. En esta crisis y en todas las que hemos tenido anteriormente.

Esas son las diferencias, y eso es lo que deberíamos intentar cambiar en el futuro. Espero que esa ‘clase política’ cambie y vea que es una inversión y lo es a largo plazo.

“Ningún gobierno ni partido político han creído que realmente la educación y la investigación son los motores del desarrollo”

-¿Somos herederos todavía de ese ‘Que inventen ellos’ que Unamuno dijo en un mal día?

– Hay cierta desconfianza en algunos sectores a todo lo que es la academia y todo lo que supone la investigación. Y se puede ver en los medios de comunicación, como un ataque sistemático que no sabemos muy bien qué origen tiene. Creo que más que nada es una desconfianza y, posiblemente, un desconocimiento de lo que supone la Universidad actual. Hay muchas personas que pasaron por la Universidad en el momento en el que realizaron sus estudios, y piensan que la actual sigue siendo aquella de hace 20 o 30 años. Y la Universidad ha cambiado, es otra. Y cambia continuamente.

J.C. Villamandos. Rector de la UCO/Foto: Irene Lucena

Lo que muchas veces intentamos es enseñarles, demostrarles, que esta es otra Universidad. Y de hecho lo vemos: muchas veces, con empresarios o representantes de cualquier sector que invitamos a actos, para participar en jornadas o mesas redondas, es fácil escuchar el comentario “yo no me imaginaba que hacíais estas cosas”. Y mira que lo decimos. Pero hay sectores a los que no llegamos, y tendremos también que ver qué parte de responsabilidad tenemos en ello, para que la sociedad en su conjunto vea que la Universidad de hoy es otra cosa a la que había hace relativamente poco tiempo.

– Una de las cosas que han cambiado poco es la crítica que se le hace en cuanto al carácter endogámico de su estructura.

– Sí pero eso es un ‘mantra’ que tenemos continuo. Yo lo que puedo decir es que, en la UCO, por ejemplo, en las plazas de ayudante a doctor, que son las plazas con las que ya se entra en el proceso, pues lo normal es que se presenten 30 o 40, pero no es una única solicitud. Hay una concurrencia competitiva; muchas veces esa concurrencia la gana la persona que está y otras, personas de fuera. Esa es la entrada en el sistema. Luego, cuando una persona tiene 50 o 55 años, que es la edad con la que hoy se está llegando a la situación de catedrático, esas plazas se publican en el Boletín Oficial del estado, hay libre concurrencia, pero, claro, con personas de más de 40 años, la movilidad es mucho más difícil, porque la gente tiene la familia hecha.

Pero en la entrada, que es lo más importante, el procedimiento es muy competitivo y además no tenemos que olvidar que para acceder a esa competitividad tiene que haber pasado previamente una evaluación por una agencia externa. Primero se les da una acreditación, que tiene que ser evaluada externamente, y una vez que han pasado por eso, entra ya en la posibilidad de ir a concurso.

“Que la estructura de la Universidad es endogámica es un ‘mantra’ continuo”

-Ha hablado usted del cambio de la Universidad en los últimos años. ¿Se está adaptando a esta época que vivimos la Universidad de Córdoba?

– Creo que sí, que se está adaptando y nos gustaría hacerlo mucho más rápido. Hace nada, hablar de empleabilidad o emprendimiento en la Universidad no era lo normal, nadie se preocupaba de eso o no entraba dentro de nuestras funciones. Sigue sin estar dentro de nuestras funciones ‘legales’, marcadas por ley. Pero sin embargo hemos asumido esa responsabilidad todo el sistema universitario y hoy rara es la universidad que no tiene una estructura dedicada a al empleabilidad y el emprendimiento, que los fomenta, que ha mejorado enormemente la transferencia hacia el sector productivo… Y nos gustaría ser mucho más ágiles en los contenidos, por ejemplo, de las titulaciones. Lo que pasa es que el sistema legal, como antes decía, el marco legislativo que tenemos, hace que cualquier cambio sea muy largo, muy lento y que cuando ya es efectivo ha dejado de ser una novedad.

En el caso de los másteres, que es donde más necesidad de adaptación rápida tenemos, en la primera época se podían hacer esas adaptaciones de un curso a otro y luego vino  una normativa que lo que nos hizo fue entrar en un proceso burocrático que enlentece cualquier adaptación que se quiera realizar. Dicho lo cual, de la necesidad, virtud: nuestro profesorado lo que hace, y estoy convencido que en cualquier universidad, cuando ven una necesidad de cambio no se cambia la estructura académica, pero sí los contenidos de esas asignaturas se van adaptando a lo requerido.

J.C. Villamandos. Rector de la UCO/Foto: Irene Lucena

– El ‘Plan Bolonia’ tiene en eso mucho que ver, ¿no?

– Bolonia ha sido un cambio enorme para el sistema, un cambio que ahora tenemos que evaluar porque hay cosas en las que quizá hayamos sobrecargado al profesorado y alumnado por exceso de celo. Una carga que no supone una mejora sustancial en  la calidad de la enseñanza. Tenemos que replantearnos ‘todo Bolonia’, analizar los resultados de los diez años ya de la implantación, y ver qué ajustes se pueden hacer en el modelo del plan.

– Hablemos del marco legislativo ya que usted hereda, de alguna manera, como presidente del CREU, la futura ‘Ley de Universidades’, que pretende ser una ley integral alejada de reformas puntuales. Es una ley ambiciosa.

– Es una ley muy ambiciosa, y desde CREU lo que defendemos es que sea una ley que marque el camino hacia el futuro de una Universidad en continuo cambio, que sea capaz de que se nos permita afrontar los retos de ese futuro de una manera solvente, que nos cambie el ‘camino de tierra’ que tenemos por una autopista para hacer cosas, y por tanto, debe ser una ley que piense en objetivos de aquí a 15 o 20 años. Independientemente de eso hay situaciones coyunturales, como la que tenemos ahora con distintas leyes, que con las distintas herramientas legales en el actual marco, se les debe dar respuesta con urgencia. La ley de contratos del sector público, la ley de contratación de personal investigador, todo el tema de las prácticas de nuestros estudiantes, es decir: hay muchas situaciones concretas que se han ido generando con motivo de la crisis que tenemos que intentar que se reviertan en un plazo muy corto de tiempo.

La ley podemos dilatarla porque tiene que ser una normativa muy consensuada y donde las universidades nos tenemos que ver reflejadas. Si se hace de espalda a la Universidad, que no creo que sea la voluntad de nadie, tendríamos un problema. Un problema grave.

– ¿Se refiere a la voluntad política?

– Bueno, yo espero que haya un amplio consenso y sobre todo que no sea una ley reglamentista, sino una ley que permita el desarrollo de las universidades para el futuro. Hay cosas, y todos somos conscientes de ello, que hay que mejorar. De hecho han sido las universidades las que han puesto encima de la mesa la necesidad de esa ley, y no queremos que sea para encorsetarnos más sino para permitirnos avanzar, unido, claro, a una rendición de cuentas efectiva.

– En relación al futuro del que habla, hace años que algunas universidades optaron por la formación ‘on line’ ¿Qué opinión le merece ese tipo de modelo?

– Nosotros acabamos de poner en marcha un título ‘on-line’ y tenemos previsto otro. La primera universidad ‘on line’ que tuvimos en este país fue la UNED, y creo que este tipo de formación posee una gran ventaja y es que llega a sectores a los que la universidad presencial no puede llegar: personas que trabajan, con un edad y unas cargas familiares. Sectores de la sociedad demandantes de una formación y a los que hay que llegar. Al final el título es el mismo, con lo cual lo que tiene que garantizar esa enseñanza es que la calidad de esos títulos sea exactamente igual que la UNED o las universidades presenciales.

J.C. Villamandos. Rector de la UCO/Foto: Irene Lucena

– Una calidad que no siempre se exige de la misma manera a la hora de acceder a la Universidad, porque también hemos conocido los diferentes criterios que se tienen según qué comunidad autónoma, en la Selectividad. ¿Es usted partidario de que la educación vuelva a ser una competencia administrativa nacional?

– Vamos a ser realistas: los estatutos de las diferentes comunidades autónomas marcan una serie de competencias. Todos sabemos, según experiencias recientes, cuando se trata de cambiar estatutos autonómicos, en lo que puede degenerar, y yo creo que lo que necesitamos es una política de coordinación, muy efectiva y real, de las distintas políticas de educación o de investigación que puedan haber en el Estado. Para que haya la mayor  homogeneidad, y sobre todo la misma igualdad de oportunidades en todo el territorio.

“Entre comunidades autónomas debe haber una mayor política de coordinación en educación, para que haya una verdadera igualdad de oportunidades en todo el territorio nacional”

– Una igualdad que no se encuentra en Cataluña, por ejemplo, cuando el idioma es un problema. Como presidente del CREU ¿le preocupa que se den este tipo de situaciones?

– Sí, porque el espíritu de la Universidad es el de la igualdad de oportunidades. En España tenemos una serie de lenguas oficiales y en las comunidades autónomas, además del castellano, son oficiales las propias de esa comunidad, con lo cual, cualquier ciudadano, tiene el derecho de hablar cualquiera de esas dos lenguas.

Pero he podido hablar con los rectores catalanes, a los que les pregunté por este tema, y han sido unas situaciones muy puntuales y no asociadas al sistema, sino a la actitud de determinadas personas. Con lo cual, el sistema en sí está bien, pero como ocurre a veces, hay alguien que puede meter la pata y en este caso, en Cataluña, es lo que pasó.

– Han realizado este año un considerable esfuerzo publicitario para que los estudiantes elijan a la Universidad de Córdoba para su formación ¿están satisfechos con la respuesta?

– Se han ofertado 3.500 plazas. Hemos tenido 5.000 solicitudes en primera opción, que es un buen número. Lo que pasa es que esas 5.000 solicitudes no están igualmente distribuidas entre todas las titulaciones, y hay titulaciones que se llenan con mucha facilidad (Ciencias de la Salud, Magisterio, Derecho…) y otras que tardan más en cubrir sus plazas. La verdad es que todos los años se cubren, con la excepción de Ingeniería -hay pocas vocaciones-, y eso hace que en la titulación de alguna ingeniería quede algún hueco. Pero estamos satisfechos y esperamos que esa tendencia de cubrir las plazas se siga manteniendo.

J.C. Villamandos. Rector de la UCO/Foto: Irene Lucena

– ¿Y cuales son los retos más importantes de la UCO de cara al futuro?

– Pues tenemos que pensar tanto en la metodología docente – hemos presentado un master dual, pionero en Andalucía-,  la enseñanza ‘on line’ de determinadas titulaciones, que son susceptibles de ello, para poder llegar sobre todo a Iberoamérica, buscando una internacionalización, independientemente de esos sectores de la población española que pudieran estar interesados. También seguir con el trabajo en prácticas en empresas, empleabilidad y emprendimiento y sin olvidar algo que nos da identidad: continuar con la investigación de calidad y transferencia.

Y sobre todo, la mejora de nuestras infraestructuras. La situación de crisis económica ha hecho que el presupuesto lo destinemos más a actividad y a las personas y esa parte es la que hemos dejado abandonada. esperamos recibir la financiación suficiente para cubrir las necesidades de infraestructura en el Campus Centro, la urbanización de Rabanales y algunas otras cosas de menor índole respecto a cuantía, pero que forman parte del día a día de la comunidad universitaria.

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