Capitulares, una vía venida a menos


Comerciantes y vecinos hacen balance negativo de sus tres años cerrada al tráfico, a lo que se une que en el Ayuntamiento ya no se hagan muchas gestiones y que no sea visitable aún el Templo Romano

Capitulares
Vista de la calle Capitulares. / Foto: JPS
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Vista de la calle Capitulares. / Foto: JPS

La calle Capitulares ha caído en picado en los últimos años. Su vida se ha visto reducida por diversos factores como el cierre al tráfico de vehículos o el traslado de los servicios de atención al ciudadano que se prestaban en el Ayuntamiento y que ahora se hacen en Gran Capitán. Este mes se han cumplido tres años desde que esta vía se cerró al tráfico rodado, primero por obras y luego por la decisión municipal de peatonalizarla por completo, todo lo cual ha supuesto un perjuicio para comerciantes y vecinos de la zona, que hacen un balance negativo de este trienio.

Los comercios han visto reducidas sus ventas según cuentan sus propietarios. Alberto Montávez, dueño del quiosco de prensa, calcula que en su caso, y solo achacables a la ausencia de tráfico, son de “un 20 por ciento menos” y añade que “no sé si me quedo corto”. Asegura que él ha perdido mucho al haber dejado de pasar por su puerta los vehículos porque “antes paraba mucha gente el coche un momento camino del trabajo y entraban y yo les guardaba colecciones”, cosa que ahora no ocurre.

También se quejan en la tienda de maletas y bolsos Cortés. Allí, Cristóbal, que atiende a los clientes, cuenta que “ahora mismo no nos ha beneficiado” la peatonalización, pero apunta a otros factores que han ido paralelos a esta circunstancia. Uno de ellos es que el Templo Romano no se hizo visitable a la vez que se dejaba la calle expedita de coches y el resultado es que “como paseo y recreo ha quedado bonita pero si no traes turismo…”, señala Cristóbal, que espera con ganas que las ruinas romanas se abran al público para tener más clientes.

Asimismo, tanto en el quiosco de prensa como en Cortés se quejan del traslado de servicios de atención al ciudadano del Ayuntamiento al edificio municipal de Gran Capitán, lo que ha motivado que pase mucha menos gente por Capitulares. “Antes esto tenía otra vida”, recuerda Cristóbal. Una vida que hacía que en la tienda de golosinas que hay junto a la puerta de la iglesia de San Pablo se vendiera más que ahora. Pilar Martínez es la dependienta y estima que actualmente venden unos 100 euros menos diarios.

Ante este panorama, parece que los únicos que se han beneficiado han sido los bares que ahora tienen mesas en la calle sin que molesten los coches. Porque tampoco los vecinos están contentos. La secretaria de la asociación Centro Histórico Córdoba, Elena Lechuga, hace hincapié en que la restricción de tráfico “le ha quitado vida al barrio y Capitulares no ha tomado especial protagonismo. Además, ha hecho más incómodo el acceso y la salida del Centro” para los residentes.

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Vista de la calle Capitulares. / Foto: JPS

Elena Lechuga lamenta que no se haya cumplido el Plan de Accesibilidad del Casco Histórico que fue aprobado por todos los grupos municipales en su día y en el que se contemplan aparcamientos y el paso de microbuses, entre otras medidas que aliviarían la peatonalización de calles como Capitulares. Al contrario, lo que ha ocurrido, según esta dirigente vecinal, es que “han ido cerrando calles sin establecer las medidas simultáneas que señala el plan de accesibilidad”.

Para su asociación, la actuación en Capitulares “se podría haber hecho mucho mejor” y aún queda mucho para poner en valor la zona, según cuentan. Porque para los vecinos no basta con una medida aislada como la de cerrar al tráfico rodado la calle, sino que habría sido necesario poner en valor al mismo tiempo el Templo Romano, además de dotar la vía de sombras con vegetación y de una mejor iluminación por la noche, por que ahora consideran que es “muy pobre”.

A todos estos problemas se une el inconveniente que ha supuesto para el sector del taxi que ya no puedan circular los coches por allí. Desde hace tres años, para llegar a San Fernando desde Alfaros o San Pablo hay que subir Alfonso XIII, llegar a Las Tendillas y bajar Claudio Marcelo. El presidente de la Asociación Provincial de Autónomos del Taxi, Miguel Ruano, dice que “hay usuarios que lo entienden mejor y otros no tanto”. El problema no es en este caso que se encarezca mucho la carrera sino el tiempo que se pierde en dar tanto rodeo para ir de un lugar a otro cercano.

No obstante, los taxistas lo han asimilado. “Sabemos que no vamos a pasar más, que no es reversible”, indica Ruano, para quien lo deseable habría sido que el taxi hubiera tenido “un paso limitado a lo mejor solo ocupado con clientes, con velocidad limitada a 20 kilómetros por hora con garantías para el peatón, regulado todo por cámara y semáforos”.

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