Antonio Villar, actor y director de doblaje: “Juego de Tronos ha sido un premio, pero el mayor reconocimiento es el trabajo diario”

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Antonio Villar/Foto: Irene Lucena

Aunque hace años que trabaja en Madrid, Antonio Villar (Córdoba, 1957) baja cada semana a su tierra natal, a su ático del Marrubial, para estar con su familia y amigos. Se trae trabajo a casa y durante el fin de semana ajusta al español  los guiones de series o películas que ya son  o se convertirán en auténticos éxitos. Dirigir el doblaje de ‘Juego de Tronos’,  donde también ponía voz al actor Aidan Gillen, el pérfido y maquiavélico ‘Meñique’ Lord Baelish, le ha otorgado el reconocimiento a una labor que comenzó hace muchos años en Sevilla y que ha sido una carrera de fondo de centenares de series animadas, dramáticas, películas y publicidad. Dicen de él que es uno de los mejores directores de niños de España – su primera vocación fue docente- y también un excelente director para unos profesionales – los actores y actrices de doblaje- no suficientemente valorados ni bien pagados. No ha perdido el acento ni el norte: Antonio Villar, a pesar de lo deslumbrante del mundo en el que se mueve, prefiere el reino de sus amigos de siempre y el de aquellos a los que profesionalmente pueda ayudar.

-Dice Nuria Mediavilla (voz habitual de Uma Thurman, Wynona Rider…) que “el doblaje es el arte de desaparecer”

– Bueno, lo que pasa es que durante mucho tiempo los actores de doblaje hemos sido unos desaparecidos, y actualmente estamos intentando que nos vean, no solo que nos oigan. El actor de imagen se lleva muchas veces todos los honores porque es visible, se le reconoce por la calle… Sin embargo, nosotros, que hacemos una labor muy parecida, doblando a gente de la talla de Robert De Niro, Al Pacino, Naomi Watts, por ponerte algunos ejemplos, son tan importantes como si estuvieran en imagen. Mucha gente dice un ‘si’ o un ‘no’ a una película en función del doblaje. Creo que deberíamos hacemos más visibles a la gente para que sepan que tenemos una profesión, y que como todo profesional, tenemos familia, hijos, cuitas, hobbies…, con una diferencia: nosotros trabajamos la friolera de 13 horas diarias, más trabajo extra para los que dirigimos, que tenemos que hacer en casa.

doblaje, actor Villar, juego de tronos, dragon ball z
Antonio Villar/Foto: Irene Lucena

– Remontémonos a los orígenes. A Antonio Villar quizá muchos lo recordarán de una época gloriosa de la radio local, de aquel fantástico equipo de la FM de Radio Córdoba.

– Sí. Empezamos en el año 1976 con ’La hora de Galerías’, a las 5 de la tarde en fase de pruebas. Federico Algarra Añón (director entonces) quiso ver cómo se podía mover una emisora de FM, y a Rafael Carlos Padilla y a mí nos hizo un tanteo y decidió que junto con Santi Jimena – que entonces llevaba la parte internacional de música de Fuentes Guerra y era disc jockey en Saint Cyr Club- hiciéramos esa hora. Era una época muy ‘musiquera’  en Córdoba: además del Saint Cyr , vino ‘Contactos’, otra discoteca más, y se abrieron pubs como ‘Araña’ o ‘Marrón’, nace el grupo Medina Azahara, y Mezquita, y grupos como Las Manos. Había mucha movida a finales de los 70 y nosotros estábamos en ella. Propusimos patrocinar el programa, y apareció el ‘Supermola’ de Disco 3, que era otra discoteca importante, y ahí empezó nuestra vida como disc jockeys de FM. Después se sumaron Pepa Rosales, Enrique Jesús Moreno, Pepe Navajas y Ramón Medina, que sigue aún. Y todo eso apoyado por un equipo que ya estaba hecho con ‘El Club de Amigos’, con Paco Ortega (‘Paco Peñas’), Rafael López Cansinos, que era el jefe directo con la Cadena Ser, y Paco Vargas, que también recordará mucha gente.

Así comenzó una especie de trama que en la radio resultó ser muy fructífera, sobre todo porque empezamos a ofertar algo que no se tenía, que era una música distinta con una variedad muy grande a lo largo de toda la programación. Ampliamos a sábados y domingos, se creó el ‘Estudio de los 7’, se asaltó la calle con la búsqueda de las cestas de Navidad y programas especiales que se crearon para estudiantes, exámenes y muchas más cosas. Fue un época grata y muy interesante en nuestras vidas, en aquel tiempo en el que éramos jóvenes con unas ganas de triunfar y de salir adelante enormes.

Ese fue el secreto del éxito de aquella FM de Radio Córdoba: la gran ilusión que pusimos todos.

– ¿Por qué se acaba esa etapa para Antonio Villar?

– Bueno, porque aquello empezó a crecer, la gente quería entrar dentro de Cadena Ser -entonces éramos independientes-  y al hacerlo supuso apostar por una fórmula que estaba en pleno apogeo, como eran ‘Los 40 Principales’. No se iba a cambiar la cosa de golpe, sino progresivamente. Pero acabamos en el mismo ‘rosco’. Tenías que ser un disc jockey grande, a nivel nacional, para poder hacer programas tuyos, ponerle tu nombre y darle tu alma, si no acabas poniendo discos rojos, verdes y amarillos (colores de importancia de emisión en radio fórmula), y ahí se terminó. Como dice la canción, ‘el vídeo mató a la estrella de la radio’.

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Antonio Villar/Foto: Irene Lucena

– Tú eres maestro y también podías ejercer tu trabajo como docente.

– Soy maestro en excedencia. Saqué mi plaza y he estado 12 años ejerciendo. Tenía mi plaza definitiva en el Campillo de la Luisiana. Nació mi hijo, me ofrecieron la posibilidad de pasarme al doblaje y decidí tomarme un año de excedencia, que después se convirtió en indefinida. Eso da confianza porque si te falla una cosa, siempre tienes la otra.

-¿Y cómo se cruza el doblaje en tu carrera?

–  Estábamos en la radio y se nos ofreció la posibilidad de hacer unas pruebas en Sevilla. Rafael Carlos Padilla me avisa y me pregunta si me interesa. Edifico San Javier, en Nervión.  Venían de Galicia, y allí hicimos una prueba de locución, de lectura de poesía y otra de doblaje. Nos explicaron más o menos la técnica, nos ponemos y la hacemos. Y las cosas que pasan: llega uno de los técnicos y me pregunta “¿usted ha hecho esto antes?” y le digo que no. “¿En su vida?’”, insistió.  “En mi vida, es la primera vez que lo veo”, respondí. Y me seleccionaron para dar el curso. Tres días a la semana tenía que ir desde la Luisiana a Sevilla. De Madrid vinieron Fran Esquivias, Paco Vaquero y Aparicio Rivero a impartirlo y allí empezó todo, en el Estudio 1 de doblaje. Más tarde llegó un estudio de Barcelona, que se llamaba ‘Videotake’ y comienza a traer cosas muy importantes: el primer largometraje que yo hice como co-protagonista, fue una película con Elizabeth Taylor, John Hamilton y Tom Skerrit, al que me tocó doblar. Año 89. Ya ha pasado tiempo…

Luego vinieron muchas más: ‘La llamada del Oeste’, la serie ‘Bola de Dragón’… todo en base al nacimiento de Canal Sur y la radio autonómica de Andalucía.

– Al hilo de la prueba que te hicieron, recuerdo algo que sostenía Fernando Fernán Gómez, que decía que “el doblaje es como la geometría descriptiva: se ve o no se ve”.

– Pues yo lo vi muy claro. Entendí, eso sí, que la dificultad estaba en la interpretación. En esa prueba tuve que doblar un capítulo de ‘Blackcadder’ (‘La víbora negra’, en España), con Rowan Atkinson (Mr Bean), y te acompaña el actor, era cómico, no muy excesivo y me resultó muy fácil.

– Pues el doblaje no es precisamente fácil. Y para ser actor de doblaje, ante todo hay que ser actor.

-Sí, no es fácil. El actor de imagen siempre se apoya en su cuerpo y el actor de doblaje tiene la dificultad añadida de que no se puede mover.

– Algunos actores de imagen que abominan el doblaje es precisamente porque no son capaces de hacerlo.

– Yo tengo compañeros que son actores de imagen y también excelentes profesionales dentro de la rama nuestra de doblaje, como es el caso de Mario Martín, Juan Fernández, Pedro Casablanc, José Manuel Seda, Ana Álvarez y otros muchos que podría nombrar. Hay mucha gente que proviene del teatro, han pasado por el doblaje como medio de vida durante un tiempo y después han dado el salto a un plató o a una serie de televisión.

La dificultad que tienen los actores de imagen a la hora de abordar un papel en doblaje es que no pueden utilizar su cuerpo. El tener que controlar la voz, sólo la voz, les cuesta. Hay muchos famosos que está doblando películas, como el caso de Florentino Fernández,  Santiago Segura o José Mota, que ya le han cogido el aire. Mota, cuando dobló a ‘Mushu’, el dragoncito de ‘Mulan’, lo decía: “Chico, esto es difícil, muy difícil…”, porque requiere el control de la voz, para que no grites, que tú veas en los ojos del personaje la tristeza o la alegría…Son muchos conceptos los que hay que tener en cuenta.

“El problema del doblaje es que no hay trabajo suficiente para todo el mundo. Y entonces existe una ‘selección natural’ que se va produciendo, alguien que puede hacer algo en concreto pero no llega a más, y el no llegar a más hace que naturalmente se vayan perdiendo o diluyendo en el tiempo”

 

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Antonio Villar/Foto: Irene Lucena

-De Sevilla a Madrid

-De Sevilla a Madrid. Y de Madrid a la gloria (risas). En el año 92, cuando se produce la gran huelga del doblaje en España, pues aquello tocó a mucha gente. En Sevilla sobre todo. Y te das cuenta de que no hay volumen de trabajo. Canal Sur ya no te daba lo que venía ofreciendo, y fue mi mujer la que me dijo que para quedarse así, mejor volver al magisterio y punto. Aunque me animó a ir a Madrid e intentarlo. Y cual Paco Martínez Soria, cojo mi maleta y me voy para Madrid. Hice unas cuantas pruebas y al cabo de unas semanas vi que comenzaba a entrar algo de trabajo. Yo conocía a la gente de Estudios Abaira, y de ahí pasé a M7, además de contactar con compañeros que habían estado en Sevilla y a los que dirigí en trabajos de Disney. Pero el principio es duro. Tuve dos semanas preguntándome a ver cómo iba a ir la cosa.

Pues mira, creo que al final no fue mal, ya que a la segunda semana dio la casualidad que hice una prueba para ‘Murder One’, y a través de Juan Lombardero, al que le agradeceré toda mi vida esa oportunidad que me ofreció, conseguí un papel medio protagonista en la serie, y yo era un ‘desconocido’. Claro, que cuando los compañeros te oyen se preguntan “¿y este quién es?’” o de dónde has venido. Funciona mucho el boca a boca. En la primera película que me convocan coincido con Víctor Agramunt en la dirección, que es la voz, por ejemplo, de Brad Davis en ‘Expreso de medianoche’, y estoy en el atril con alguien que para nosotros ha sido el hilo conductor en la profesión como es Matilde Conesa – nuestra Bruja Avería, que era una cosa espectacular como actriz-, y eso impone. Cuando me dijeron que yo tenia que compartir atril con esa señora a mí me sudaban las manos. Y comprobé que ella lo hacía con una facilidad sorprendente. Dio la coincidencia de que en esa película yo tenía que hacer varios personajes: uno que se disfrazaba de enfermera, otro que hacía de árbitro de fútbol, después hacía de juez de silla de tenis, luego de ‘drag queen’… Tenía que ir transformándome en cada uno de esos personajes, con ella en el atril. Y llegó un momento  en que me preguntó: “A ver niño ¿tú de donde has salido?”. Y ya me quedé con lo de “mi niño”, por cierto. El que te dé una actriz de esta categoría su, digamos, bautismo de fuego, diciéndote ‘mi niño’, me hizo pensar que esto podía ir bien.

Me fui en el 96 y estamos en 2019, fíjate. Todavía no me han echado (risas). Voy intentando aportar mi granito de arena en cuanto a la modernidad que el doblaje va cogiendo. Sobre todo porque lo clásico no puede soportar los ritmos tan rápidos que ahora tenemos, y ayudar mucho al actor cuando está en el atril. Haces una labor un poco pedagógica, porque tampoco pierdes la docencia, y al mismo tiempo ayudas a las nuevas generaciones que se van incorporando.

-¿Es complicado acceder a la profesión?

– Es fácil, pero no todo el mundo llega, porque hay mucho ‘técnico’. Viene mucha gente que está en casa aburrida, hacen un curso de doblaje y a ver qué sale. Y encima parece que el doblaje es la raíz de todos los males. No, ni es la raíz de todos los males ni ser actor de imagen es la panacea. En imagen, si ves series, son los mismos para lo mismo.

El problema del doblaje es que no hay trabajo suficiente para todo el mundo. Y entonces existe una ‘selección natural’ que se va produciendo, alguien que puede hacer algo en concreto pero no llega a más, y el no llegar a más hace que naturalmente se vayan perdiendo o diluyendo en el tiempo. Y después también tenemos doblajes que se quieren abaratar tanto que te preguntas “¿pero esto qué es?”. Nosotros queremos trabajar desde la calidad del producto, no desde la economía. Porque el refrán de ‘lo barato sale caro’ es cierto. Y estos momentos  se demuestra cada vez más. Tú haces una chapuza y dentro de dos o tres años la ve alguien y dirá que es un mojón pero como un camión. Y habrá que hacerlo de nuevo.

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Antonio Villar/Foto: Irene Lucena

-Y después llegan  los famosos que no saben doblar y ganan muchísimo más que un actor profesional.

– La gente debe de saber que tenemos un convenio en el sector, pero que no existe en otros sitios, como Barcelona, por ejemplo. Y cuando no hay una norma que regule, pues hay quien se aprovecha del asunto. Yo ahora estoy haciendo una serie que es ‘Peaky Blinders’, y a lo mejor hago 10 takes. El precio de un take, que es la medida de una toma, en doblaje vale 4,22 €. Si yo hago 10, son 42,2 €. Más la convocatoria general, que es como cuando el señor fontanero viene a arreglarte el grifo, el desplazamiento, que no llega a 39 €. Si sumas esas dos cantidades para las que has  empleado dos horas en una tarde, a lo mejor has ganado 70 € brutos que con descuentos se quedan en 57 €. ¿Cuántos ‘57’ tienes que hacer tú al mes para tener un sueldo normal? Pues imagínate una película de cine que normalmente lleva 20 días de trabajo. Y que el actor protagonista debe ir unos 6 días. Y que sí, que puede ganar unos 1.300 €, pero si tú lo divides entre esos 5 o 6 días ¿a cuánto le sale cada día?

Esto es un trabajo especializado. El señor que en EEUU dobla a Homer Simpson cobra 385.000 dólares por cada capítulo que hace. El señor que dobla aquí en España a Homer Simpson, en una mañana, que a lo mejor tiene 30 takes pues quizá cobre 180 € ¿Dónde está la balanza? Todo se ha apretado mucho con tuerca y los sueldos están al nivel que están.

“El señor que en EEUU dobla a Homer Simpson cobra 385.000 dólares por cada capítulo que hace. El señor que dobla aquí en España a Homer , en una mañana, que a lo mejor tiene 30 takes pues quizá cobre 180 € ¿Dónde está la balanza?”

“El actor de doblaje, igual que el de imagen, trabaja el día que lo convocan. Los demás días ni trabaja ni cotiza, ojo. Luego no gana. Si yo me tengo que ir de vacaciones, me voy con el riesgo de que durante todo ese mes no voy a ver un centavo. Y ese mes se queda sin cotizar. Deslumbra mucho lo de ‘el mundo del espectáculo’, vale, sí. Los actores de imagen están mucho más reconocidos, con otros precios. Cuando Óscar Barberán se niega a hacer al Sheriff Woody en Toy Story 4, porque considera que lo que le pagan es una ridiculez cuando va a venir otro a grabarlo y le pagan 3.500 o 4.000 € pues lo entiendo, porque lleva muchos años haciendo el personaje como para que se le reconozca. De todas maneras, respecto a los reconocimientos, los trofeos, los premios y tal, el mejor reconocimiento, como dice un compañero mío, es una buena paga que le retire. Porque, ¿cuándo se jubila un actor? Yo tengo gente con 80 años que está trabajando. Matilde Conesa tenía 88 cuando falleció, y estaba en activo. Hay muchas dificultades añadidas a una profesión que es muy digna. Aquí la gente se lo curra mucho, mucho.

Hablando de reconocimientos… tienes varios premios.

– Lo de los premios… me vienen dados. Por la labor en ‘Juego de Tronos’, me concedieron la mejor adaptación/dirección de guiones audiovisuales originales al castellano, a través de la Asociación de Traductores y Adaptadores de España, y el otro es en reconocimiento a la labor de dirección también en ‘Juego de Tronos’, con el Take de Doblaje que se dio en Asturias. ¿Los premios? Nuestro premio es el trabajo diario, ese es mi gran premio.

-Es que  para ti, encargarte de ‘Juego de Tronos’ ya fue un premio en sí mismo.

– Ha sido la serie más importante que he dirigido, aunque también están ‘Boardwalk Empire’,  ‘Mujeres Desesperadas’; en dibujos animados hago prácticamente casi todos los clásicos de Disney, ‘La casa de Mickey Mouse’; ahora estamos con ‘Mickey y los superpilotos’. Para mí son importantes ‘Los tres caballeros’ ‘Winnie The Pooh’ o ‘Las patoaventuras’. Recuerdo la primera vez que nos ofrecieron los ‘Teletubbies’, lo gordo que me pareció el proyecto, porque era a nivel nacional, a través de la FORTA (Federación de organismos de radio y televisión autonómicos). Esos son mis verdaderos reconocimientos: gente que te premia con una serie que es la puntera. Acabamos de terminar ‘The loudest voice’ que está basada en la historia real del creador de Fox News, que ahora pertenece al  todopoderoso Rupert Murdoch, y que fue acusado de abuso sexual. Russell Crowe es el protagonista y la serie es brutal.

¿Qué ocurre? Pues ocurre que ‘Juego de Tronos tiene muchos componentes: policíacos, de misterio, históricos… que dentro de un ‘superpoder’ que eran Los Siete Reinos se destaquen muchas cosas, como asesinatos, intriga, dinero, esclavitud, dragones. Ha sido como la magia de ‘El señor de los anillos’, que fue una de las películas mas vista, pero en tu televisor.

 

“Juego de Tronos ha sido la serie más importante que he dirigido. Esos son mis verdaderos reconocimientos: gente que te premia con una serie que es la puntera”

– Un verdadero reto para los actores de doblaje, que han visto muy complicado su trabajo en las últimas temporadas, con la pantalla casi a oscuras.

– Bastante complicado y en blanco y negro (risas). Insistimos tanto en el tema que ya se nos dio una preliminar que se podía medianamente vislumbrar, pero muy oscura. Marcas de agua y diez mil cosas para que no hubiera filtraciones. Muy difícil de ver. La séptima temporada fue mucho peor, en blanco y negro total, que no se veía nada cuando la escena era en la oscuridad. Pero bueno, ha sido un reto.

Hace muy poco ha habido una convención en Andalucía muy interesante, en la Universidad Pablo de Olavide, sobre la serie, a la que ha venido gente de todo el mundo para hablar de sus aspectos artísticos, económicos o sociológicos. Tanto de los libros como de la serie. ‘Canción de Hielo y Fuego’, que es el título genérico, tiene una serie de connotaciones políticas, sociológicas y también de entretenimiento, que es donde hemos estado nosotros. Y te das cuenta que hay gente de una gran cultura que se dedican a estudiar este fenómeno. Y hay otra gente que no la ha visto: muy bien, el mercado es libre.

-Ha servido también para saber que tenemos en Córdoba a un gran actor y director de doblaje.

-Es curioso porque en una reunión de antiguos alumnos salesianos, el hijo de un compañero, que estaba estudiando Traducción, no se creía que yo era el director de doblaje de la serie. Me pidió una colaboración con la Facultad y allí que fuimos el traductor, que es el que interesa, y yo.

Los que vivimos fuera de nuestra ciudad, nos gusta mucho nuestra tierra, y vendemos mucho nuestra tierra fuera. Lo que es increíble es que fuera tengas tanto reconocimiento y dentro, tan poco. Suele pasar. Cuando me dieron la oportunidad de impartir esta ‘master class’ en Filosofía y Letras, creo que en la Facultad no se imaginaban lo que esto comportaba. Llenamos el Aula Magna y dos más si hubieran tenido. ¿Por qué? Porque es algo novedoso el que te expliquen cómo son los entresijos de esto cara a cara. Lo mismo nos pasó en Granada, en la Facultad de Traducción e Interpretación, donde tuvimos que repetir a la semana siguiente. Mis ‘master class’ se llaman ‘Doblaje con alma’ y se trata de explicar como tú te llegas a creer lo que estás viendo en la pantalla.

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