Manuel Fresno, diseñador gráfico : “Soy un tipógrafo enfermizo”


Manuel Fresno/Foto: Irene Lucena

La enfermedad de Manuel Fresno (Córdoba, 1975) en realidad tiene otro diagnóstico: pasión. Pasión por la belleza, por el dibujo, por la imagen, por la comunicación. Una pasión que traslada a su trabajo, a la música y sobre todo, con su hija Carla. Dirige desde hace casi 10 años el estudio Defábrica junto con su amigo Jesús Jaén, y en ella deposita el espíritu de asombro que, como un niño, no ha perdido. El mismo espíritu que le hace disfrutar de su colección de zapatillas deportivas, de la memorabilia de Star Wars, de la música electrónica, de los monopatines,  de la belleza formal de cualquier letra del abecedario.

No le gusta considerarse ‘artista’, pero hoy lo traemos a La Voz de Córdoba en calidad de ello. Su trabajo merece ser conocido porque  es la labor de alguien que en definitiva, trata de diseñar un mundo más hermoso y armónico. Y sobre todo,  más feliz.

Manuel Fresno/Foto: Irene Lucena

– Dicen que “lo primero, fue la palabra”, pero en tu caso, lo primero fue la música. Gracias a eso, hoy hablamos con un diseñador.

– Juega en mí un papel muy importante porque todos mis recuerdos tienen música. Si me remonto a los 12 años, mi banda sonora está formada por Soul II Soul, Michael Jackson, Depeche Mode, Pet Shop Boys, The Cure, Kraftwerk… Y sí, es cierto que la música me ha marcado y espero que lo siga haciendo, porque  posee algo muy importante que es a lo que me dedico: el diseño gráfico. El diseño en la industria de la música es fundamental y además hay artistas musicales vinculados con artistas gráficos o fotógrafos: Anton Corbijn con U2 o Metallica, por ejemplo, o  el grupo electrónico Underworld, que forman parte del colectivo de diseñadores Tomato. Música y diseño gráfico han ido siempre muy unidos. Hace años existía la idea de que si trabajabas como diseñador gráfico, también eras disc jokey; el pack completo. Yo nunca me he considerado ‘DJ’, pero sí es cierto que me han pagado por ‘seleccionar canciones y mezclarlas a tiempo’ en varios sitios y ciudades durante muchos años. Y en DeFábrica la música es muy importante no sólo porque es la banda sonora de nuestro día a día, sino porque tenemos la suerte de haber diseñado para grandes artistas.

-Señalas, modestamente, que no te consideras disc jockey, pero eso no es del todo exacto, porque creo que has tenido la posibilidad de ganarte la vida pinchando música y en casi todos los sitios de moda en Córdoba en los años 90…

– En los 90 estuve en locales como ‘Kachao’, ‘Kasi500’, ‘La Torre’, ‘Teiker’, ‘La Tercia’… y cuando me consolidé un poco más dentro de la escena de música “más seleccionada”, fui el primer disc jockey oficial de ‘Sojo’ durante muchos años, cuando solo existía el local en el centro. He pinchado también en Madrid, Sevilla, Málaga, Granada… varios sitios donde he podido ‘seleccionar música’, como yo digo.

– Pero paralelamente a tu trabajo como diseñador.

– Siempre. El diseño gráfico es lo que prácticamente me daba – y me da- de comer. Es mi vocación y creo que mi talento está ahí. La música ha sido mi bálsamo. Llevo algunos años produciendo música sin pretensiones comerciales, solo por sacar esa parte creativa mía, e incluso con un pseudónimo (‘Normal’), porque creo que las personas normales son las que más sorprenden. Es una filosofía que me gusta mucho: esconderse detrás de la normalidad. Ya lo hicieron los Kraftwerk, detrás de sus robots, para que la protagonista fuera la música, no ellos.

– Sí que estás un poco escondido, ya no solo por tu faceta de DJ casi anónimo,  sino por los propios trabajos de diseño o algunas exposiciones donde no está tu firma delante.

– En trabajos con clientes, la firma es la de la empresa, en este caso, DeFábrica. Bien es cierto que los clientes me conocen a mí y a mi equipo, y ese es el reconocimiento. En el plano expositivo, sí las he hecho bajo mi nombre pero no suelo firmar las obras. Al igual que antes te he puesto el ejemplo de la música de Kraftwerk y cómo ellos se colocaban detrás, creo que lo importante en una exposición es la propia obra. De acuerdo, yo soy el diseñador, el creativo, el “artista” -aunque no me gusta usar mucho esa palabra porque la asocio a otras cosas- y puede que sea timidez: nunca me lo había planteado…

 

“Creo que las personas normales son las que más sorprenden. Es una filosofía que me gusta mucho: esconderse detrás de la normalidad”

 

 

– Tú perteneces a una generación de artistas y diseñadores gráficos formados en la Escuela de Artes y Oficios ‘Mateo Inurria’, una generación que destaca en Córdoba ¿Por qué crees que no se ha valorado la labor que la escuela ha desempeñado en la formación de profesionales como tú?

-Siempre hubo una guerra entre los licenciados en Bellas Artes y los graduados en Artes Aplicadas, que éramos nosotros. Algo injusto. De hecho, la gente que yo conocía que estudiaba Diseño Gráfico en Bellas Artes, en Sevilla, me avisaban que no estudiara allí, que me quedara en la escuela de Córdoba porque salíamos mejor preparados. Tuve la suerte de tener profesores muy buenos en la Escuela de Arte en Diseño Gráfico y en otras materias, también. Recuerdo a Mercedes, una chica despierta y súper moderna que me hizo ver cual era el diseño gráfico ‘resolutivo’, por denominarlo de alguna manera. Y a Pepe González, que nos ha dado clases a todos los que ahora somos miembros del estudio, y sí, me siento muy orgulloso de haber estado en la Escuela de Arte y Oficios. Un pedazo de escuela.

Manuel Fresno/Foto: Irene Lucena

– Córdoba también destaca por el número de agencias y estudios de diseño, muy buenas, con un elevado nivel.

– El nivel creativo aquí es muy bueno y alguien se puede sorprender de que yo alabe a la competencia. Para nada. Una buena competencia te hace estar más atento, ser más exigente contigo mismo, y por ende, hacer mejores trabajos. Sí, hay muchos estudios y muy buenos en Córdoba: algunos con más equipo y otros con menos; unos con 5 años de vida y otros con 25… pero el nivel creativo es muy alto, y no solo lo digo yo: lo demuestran los clientes que vienen de fuera buscando el talento local.

– ¿Qué es lo más difícil a la hora de crear una empresa como la vuestra?

– Nos gusta mucho definirnos como estudio creativo. Estudio creativo polivalente, en realidad. Es difícil encontrar clientes, que no vienen solos, hay que buscarlos. Nosotros lo hemos hecho con el boca a boca y nuestros trabajos, que han servido como labor comercial. Lo más difícil ha sido, y sigue siendo, el papeleo, la burocracia (altas, facturas…) y después, crear un buen equipo creativo, porque originalmente éramos dos y ahora somos siete, de los cuales cuatro somo diseñadores creativos multidisciplinares. Arrancar y conseguir una estabilidad con los clientes ha sido duro, porque el estilo creativo, desde primera hora, lo teníamos muy marcado.

– DeFábrica cuenta con una trayectoria de casi diez años, con dos etapas diferentes. En la actual, además, tienes la suerte de trabajar con otro gran diseñador como Jesús Jaén.

– La sociedad la tengo con él, que además es mi amigo. Jesús lleva toda la vida en esto, también pasó por la Escuela de Arte, y es todo corazón, con un talento brutal y un carisma impresionante. Es la parte que me estabiliza en el día a día, porque es más tranquilo que yo. Y tengo la suerte también de contar con Paco, que es un ‘cráneo privilegiado’ multidisciplinar en lo creativo; y Ángel, que aunque sea el menor de todos, tiene también un talento y un corazón muy grandes. Estoy bien acompañado y disfruto por compartir creatividad y tiempo con ellos.

-Diez años con trabajos para artistas como Vicente Amigo y también para grandes empresas…

– Nuestros clientes, y eso es una suerte, no son más grandes o más pequeños: son buenos. Buenos porque nos dejan hacer lo que consideramos que es mejor para ellos. Y eso es un lujo. Que nos buscan porque saben cual es nuestro ‘sello’. Y hay que darles lo mejor. Por nombrar algunos: Grupo Puma, Grupo Peña, Bodegas Robles, Riff Producciones, Paco Morales y Noor Restaurant, Belloterra, Considera en Sevilla, Avantum en Málaga, Maribel Yébenes en Madrid…

“Siempre desee hacer algo con la música y ya lo he cumplido con Vicente Amigo y el diseño de un disco que además tiene un Grammy”

– El mercado es todo hoy en día, no hay fronteras.

-Sí. El diseño gráfico, por suerte, está en todos lados. Desde el icono de una App hasta la tarjeta de visita de toda la vida que a todo el mundo le gusta ver, tocar y tener.

– Y es una suerte, en efecto, que los clientes confíen en vosotros y no dirijan el proyecto. A veces, como en otros oficios, la gente cree saber de todo.

– Durante los años vas filtrando y el que viene a DeFábrica sabe lo que se va a encontrar: un estudio creativo polivalente. No te puedes encasillar en un diseño muy moderno o en uno muy clásico. Si eres muy moderno, los proyectos que te entren un poco más clásicos no los vas a poder resolver, y eso es algo que tuve la suerte de aprender en la primera agencia en la que trabajé en Córdoba, que fue Punto Y Seguido. Una de las mejores que ha habido y habrá, tanto por talento del personal como por volumen de trabajo. Tuve la oportunidad de estar con un director creativo como Rafa Rueda, que es el mejor diseñador con diferencia que he conocido. Si en la escuela aprendí un 30%, con Rafa adquirí el resto de conocimientos.

Volviendo a la pregunta: los clientes saben a dónde vienen y es algo que hemos trabajado mucho. Puedes encontrarte con un cliente que te da un ‘briefing’ cerrado: pues se le hace caso y se le trabaja, que para eso es el cliente. Pero no es lo habitual.

Estudio Defábrica/Foto: Irene Lucena

– ¿Se puede trabajar con la creatividad cuando además se es empresario y hay que llevar un negocio?

– No es fácil. Es horroroso. Horrible (risas). Un amigo asesor me dice que todos los creativos somos un desastre con el orden, con el papeleo y las facturas… Tenemos la suerte de contar con Vanesa, nuestra asesora, un ‘reloj suizo’ que nos quita esa pesadilla, pero, claro, por determinadas necesidades tengo que ocuparme de asuntos de gestión y es mi pesadilla, ya digo. Mi compañera María es la responsable de presupuestos y facturación, labor que hace impecable. Procuro incorporarlo a mi rutina de trabajo y, poco a poco, se hace.

“En Córdoba el nivel creativo es muy alto, y no solo lo digo yo: lo demuestran los clientes que vienen de fuera buscando el talento local”

– Un día te llama Paco Morales, el chef, y te pide que te encargues de la imagen de Noor Restaurant.

– Sí, llamó al estudio, empezamos desde cero con él y cual fue mi sorpresa que un día me citó en su espacio creativo y me dijo que quería, directamente, trabajar conmigo. Le dije que sí, y tengo el corazón dividido entre DeFábrica y Noor. Pero trabajar con Paco y su equipo es una de las mejores cosas que me ha pasado en los últimos cinco años. Paco es ‘una bestia creativa’, no solo en el plano gastronómico, demostrado por los premios y estrellas que ha conseguido, sino en todos los niveles. Es sorprendente. Creo que no he conocido a una persona más creativa que Paco, y no estoy exagerando.

– Y cuando tienes a alguien de esas características a tu lado para trabajar, tú, como creativo también ¿cómo lo haces?

– Canalizando su talento, sus mensajes. Es  muy directo y tiene las cosas tan claras que hay que ser muy fino a la hora de ejecutar el diseño con él. Aunque te da libertad total, Paco sabe lo que quiere y cuenta con tu talento para conseguirlo. Es un mano a mano. Desde el logotipo inicial, menús, dossiers, vídeos… Estamos preparando para octubre la apertura de ‘Nanita’, un nuevo bar firmado por Paco y dirigido por Mariana, su mujer,  y se está trabajando también en el libro de Paco Morales y Noor Restaurant, que se publicará el 25 de noviembre, y que me ha permitido trabajar con un excelente equipo de fotógrafos y editores como Mikel Ponce y Javier Antoja, de Montagud Editores.

Manuel Fresno/Foto: Irene Lucena

-¿Qué sueñas con realizar como diseñador y que todavía no has hecho?

– Hombre, siempre desee hacer algo con la música y ya lo he cumplido con Vicente Amigo y el diseño de un disco que además tiene un Grammy ( ‘Memoria de los sentidos’ Sonymusic, 2017) Y eso es más que gratificante.

Por mi afición de pequeño a los monopatines, quise diseñar una tabla y no solo la diseñé sino que esa tabla se ha vendido en todo el mundo para ‘Nomad Skateboard’ y su rider Jeffrey Luque.  Siempre hay sueños por cumplir, clientes y proyectos que están por venir que seguramente me sorprenderán porque ni yo mismo lo sé.

– Y el ‘artista’ Manuel Fresno ¿que proyectos próximos tiene?

– Después de hacer una serie de ilustraciones realizadas con tipografías manuales  en madera sobre Córdoba, que me encargó Photo Gallery, tengo pendiente realizar una exposición posiblemente para Navidad, de diseño gráfico. Suelo hacer exposiciones basadas en la tipografía, porque todas mis obras la llevan. Soy un tipógrafo enfermizo. Jugaré con las palabras, como hice algunos años con la serie ‘Refranes, dichos y habladurías’, que fue muy divertida porque con dos imágenes y dos colores había que ilustrar un refrán.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here