Alfredo Romeo, empresario, hacedor y visionario: “Uno de los grandes logros en la vida de una persona es no tener que usar el despertador”


Alfredo Romeo/Foto: Irene Lucena

Hace algunos meses, Alfredo Romeo (Córdoba, 1974) publicaba en su cuenta de Twitter algunas de las cosas que ha hecho desde 1998, año en que finaliza su carrera de Finanzas en la Saint Louis University (Summa Cum Laudem) y que, con su permiso- con el de ustedes  y el de él- me permito trasladar aquí: analista financiero y crediticio de un banco estadounidense; editor de revistas físicas para locales de ocio; vendedor de CDs; creación de una plataforma similar a Spotify antes que el propio Spotify; alquilador de coches con Blobjet; monitor turístico de Segway; fundador y editor de Cordobapedia; presentador de un programa semanal de radio en Córdoba EsRadio; estudioso del póker y apuesta deportiva; promotor de Open Data Córdoba; camarero en El Mirador del Río (donde es socio, en realidad); consultor en colegios concertados y privados, y en la actualidad, implicado en la formación para aquellos que quieran adentrarse en el terreno digital, en Tenedi.

Alfredo Romeo/Foto: Irene Lucena

Algunas cosas se quedan fuera, pero de lo que no cabe duda es de que nuestro invitado de hoy no ha parado de hacer cosas. Remataba este hilo en Twitter – preguntado por otro seguidor- con la siguiente frase. “Para mí la clave es la pasión, la perseverancia y la paciencia. Nunca, nunca, nunca dejes de hacer. Así llegará todo”.

Pues eso.

-La primera pregunta no es una pregunta, sino un lema, que vas a identificar inmediatamente: “Siempre listos”

– Acción. Soy un hombre de acción, y más en la vida en la que estamos. Siempre listos para hacer; siempre listos para dar, antes de recibir. Eso para mí es clave. Es un lema de los Scouts y ahí es donde me doy cuenta, cuando hago una introspectiva, que todo ayuda. Y los Scouts fueron un periodo fundamental: estuve desde los 12 años hasta los 15 o 16. El ‘Siempre listos’ son valores que te inculcan, primero en mi casa, en el colegio, pero los Scouts también fueron una parte importante de mi vida. Estamos encarando la tercera década del siglo XXI y parece que aquí no ha llegado aún ese sentido de la acción.

Alfredo Romeo/Foto: Irene Lucena

– Me llama la atención esa constante en tu trabajo, de avisarnos ‘sobre lo que viene’. Vas por delante.

– Hay una frase que yo utilizo mucho y es la de ‘el futuro ya está aquí’, lo que ocurre es que ese futuro no está distribuido de manera uniforme. Yo vivo en el futuro si me comparas con cualquier otra persona, porque hago uso de herramientas, tengo comportamientos que a muchos le chocan con la realidad actual. Para mí lo que siempre ha sido vital es enseñar a otros. En este cambio que viene, tú tienes varias posibilidades. Esto es un’ tsunami’ que llega.  A nosotros nos han estado haciendo diques de contención, pero la ola es de 30 metros y el dique, de 10. Ahora, por ejemplo, no hace falta tanto la fuerza física como valor, sino el subirse a una tabla de surf y tener equilibrio para ir con la ola y no caerte. Creo que todavía hay demasiada gente pensando en el dique  y no se han dado cuenta que esto es una revolución desde todos los ámbitos. Que estamos poniendo las bases de la sociedad de no sólo los próximos 70 años, y hay que hacer un plan, porque no lo tenemos.

-El modelo en el que se basa la educación actual tiene que ver más con la última revolución industrial que con el paradigma que ya estamos viviendo, avisan algunos expertos.

– Es que es un cambio demasiado brutal. El cambio es tan brusco desde todos los puntos de vista que frente a otras revoluciones, donde ha habido un periodo de transición mucho más largo, y la sociedad ha ido acoplándose, aquí el problema es que, por ejemplo, de la noche a la mañana ha llegado ‘Whatsapp’, y esto ha cambiado por entero nuestra forma de relacionarnos. Ahora es cuando vamos a ver las consecuencias de todo eso. Con esta aplicación podemos estudiarlo:  con los audios en el primer año se probaba, podía darte vergüenza, eran pocos los que los utilizaban… Ahora se usa más, yo lo utilizo. Mi conclusión es que te permite la simetría en la comunicación, yo te envío un audio y ya me contestarás, no hace falta que mantengamos una conversación en tiempo real. Pero básicamente es gente joven quienes lo hacen, ‘millenials’,… es una cuestión generacional. Te vas a otro tramo de la población y no los usan, ¿por qué?. Ahí es donde yo veo, dentro de todas las oportunidades existentes, personas que podrían ser más productivas, tener más oportunidades con una nueva forma de comunicarse y que prefieren el modelo tradicional de llamadas. Y eso, en el entorno de grupos en el que nos movemos, les impide ya estar conectados. Ahí está la desigualdad.

Alfredo Romeo/Foto: Irene Lucena

– ¿De ahí que ahora, una de tus principales labores profesionales, esté centrada en la educación?

– Te hablo de Nassim Taleb, que es para mí unos de los grandes pensadores del siglo XXI y que creo que pasará a la historia por todas su enseñanzas. Su último libro se titula ‘Skin in the game’, que significa, más o menos, que te tienes que jugar el pescuezo. Normalmente, quienes dictan las normas, no se juegan el cuello. El político, el burócrata, legisla y a él no le afecta en nada. Cuando te metes, como yo, un año entero en los colegios, y yo lo hecho gracias a la Fundación Maecenas, que me ha dado la oportunidad, de lo que te das cuenta es, primero, que los colegios es a la educación lo que la homeopatía a la medicina. Nadie sabe cómo un niño se desarrolla. He preguntado a más de 500 profesores, y nadie te sabe decir. Se conocen que hay cosas que funcionan y otras no, pero ¿ese es el desarrollo potencial de un humano? Ahí es donde yo creo que vamos a ver los grandes cambios, es decir, desde que tú tienes a tu disposición Google y puedes hacer cualquier búsqueda de manera cada vez más rápida, sin fricción, de manera fácil… si tú eso lo tienes, el contenido ya no es tan importante. Por ejemplo, es más importante saber colocar en una línea temporal  a romanos, visigodos, musulmanes, cristianos , Guerra de la Independencia y siglo XX, que no saber que en 1812 se produce en concreto algo. ¿Por qué? Por que uno lo va a tener siempre accesible, y es más interesante la relación, la confección abstracta de las cosas para construir conocimiento sobre eso.

Hay que hacer más hincapié en la recopilación de datos de los alumnos para uso de los mismos y del propio centro escolar, y por otra parte trabajar mucho lo que son las ‘habilidades blandas’. Lo que se hacía en los Scouts, que hablábamos antes. También es un modelo muy difícil de cambiar. Creo, no obstante, que dentro de unos 10 años comenzaremos a ver los resultados del uso de inteligencia artificial de lleno y se notarán muchas diferencias, porque aquél que haya ido a un modelo frente a otro encontrará que tiene  unas notas muy buenas pero no las habilidades suficientes para ser un ‘ciudadano global’, que no es sino tener más posibilidades de salida, de  búsqueda de tu felicidad, de encontrarte.

-Eres un obseso de los datos ¿No te preocupa el uso que de esos datos puedan hacer gobiernos y corporaciones?

– A mí los datos me gustan porque son la base de la información y son los que nos permiten hablar con propiedad. Los datos, gracias a la inteligencia artificial y todas las nuevas herramientas y tecnologías, nos arrojan conocimiento que no sabíamos ni que estaba ahí. Y eso me parece brutal. Un ejemplo: se discute sobre el vehículo autónomo, pero obviamos que al año hay en España más de mil muertos al año en las carreteras. Si se introdujera un vehículo autónomo, habría cincuenta. ¿Hay que tener cuidado con el uso de los datos? Sí. Aunque creo mucho en la regulación del hombre, en la autorregulación.

Yo desarrollo sofware ¿soy alguien malévolo por eso o es menos malo el Gobierno? No creo en eso del ‘bien común’. Cuando vas cumpliendo años te das cuenta que todo es una filfa, que todo es mentira, que lo único que buscan son intereses particulares, da igual el partido político que salga. Son cuotas de poder y también el alimentar a determinadas personas. Y no digo que todos sean iguales, y creo que la labor del político es muy buena, pero sí veo que en las tendencias actuales a los políticos cada vez le damos más poder, y ahora además le vamos a dar el poder de regular sobre los algoritmos. Creo mucho en los datos, en el potencial que encierra lo que yo siempre he llamado ‘emergencia de conocimiento oculto’: aparece conocimiento que no se sabía y que llega a echar por tierra ciertas teorías.

Alfredo Romeo/Foto: Irene Lucena

– ¿El ejemplo de ‘Madrid Central’ es la prueba de que, no es que se teorice, sino que se regula sin conocer todos los datos?

– En efecto, se regula en función de unos planteamientos políticos, y eso es ingeniería social. El ‘Big data’ no es saber dónde está tal contenedor  ubicado, sino, en ese caso que dices, ver cómo se mueve la gente, sus fluctuaciones, sacar conclusiones y actuar en función de eso. Hace poco leía en Twitter a un arquitecto -Carmona, creo que era su apellido-, que venía a decir cómo la ciudad, de manera natural, se había ido asentando a lo largo del río, y sin embargo, nuestros planes de urbanismo nunca han tenido en cuenta eso. ¿Dónde están nuestras parcelas ilegales? A lo largo del río…¿Por qué? Porque es ahí donde , de manera natural, la gente ha elegido siempre vivir.

-En Córdoba tú has sido un empresario pionero en muchos aspectos, pero me da la impresión de que la ciudad en ese sentido, te ha dado la espalda.

– No, no lo veo así. Han sido personas concretas dentro de la ciudad. Sí es verdad que somos una ciudad donde no conocemos lo nuestro o no lo conocemos bien. Sí me da rabia, en algunas ocasiones, el haber apostado aquí por hacer el primer negocio de coches eléctricos de alquiler, distribuidos a nivel mundial. Aquí, en Córdoba. Esa es la base de la movilidad que viene. Y eso lo pusimos en marcha en el año 2005, con una fuerte inversión y riesgo, y no nos salió bien. No le echo la culpa a Córdoba por ello. El contexto… quizá fue demasiado pionero.

Sí me sienta mal que otra serie de iniciativas no salgan por decisiones políticas, porque esa sí trazan grandes estrategias de la ciudad. Si hay algo que me da rabia, y siempre que puedo lo digo, porque es así: aquí, gracias a Valentín Priego , en el año 2008 empezamos a dar los primeros pasos para que tuviéramos ‘open data’. Empujé muchísimo por eso porque sé que la clave está en los datos, como antes te decía. Si una ciudad quiere triunfar a medio o largo plazo, necesita datos. Y esos datos no los puede tener Amazon: la ciudad tiene que tener los suyos. Hicimos un esfuerzo extraordinario, con cargo a los fondos FEDER; nos juntamos 4 empresas y sacamos un gran proyecto: una parte, ‘Open data Córdoba’, que en 2011 contaba con más de 2.500 fuentes de datos, y otra consistía en un panel de toma de decisiones empresariales que pretendía que la ciudad, que estaba pagando unos fondos, disminuyera los costes de implantación de un negocio. Eso al año, se va… ¿Por qué? Pues porque entra el PP en el ayuntamiento, es una época de crisis máxima y entienden que  hay que eliminarlo. Pues la visión es nula. Llevamos  ocho años de retraso.

Alfredo Romeo/Foto: Irene Lucena

-Ahora se pretende retomar, en cualquier caso. Es uno de los puntos del programa de Gobierno acordado por PP y Ciudadanos.

– Y estoy encantado que se haga. Además entiendo que cuando se paralizó  es porque en ese momento no se tenía la visión del asunto, no se consideró útil para los siguientes 4 años. Desgraciadamente, la educación y la política son las únicas instituciones que nos hemos dado que se encargan del futuro. Sin embargo, la política ha hecho dejación de funciones completamente, va a la ‘encuesta’. Las gestiones son mucho más que ‘cortoplacistas’. Ahora que se pretende retomar pues lo veo con mucha ilusión la verdad. Conozco personalmente a José María Bellido de hace muchos años, no sólo como antiguo alumno marista: formé parte de un consejo ciudadano que montó el PP y siempre intenté aportar mi granito de arena por ofrecer lo que yo sabía, sin más pretensiones. Conociéndolo, sé que tiene claro que el mundo va por aquí, y que Córdoba encabeza todo tipo de rankings económicos, pero por debajo. Bellido, que es un buen político además de buena persona, se da cuenta de que una de las opciones importantes es ‘lo digital’. Es que Córdoba no tiene más, porque si no, nos vamos a convertir en una ciudad que estará muy bien para los empresarios turísticos y los hosteleros (y yo soy uno de ellos), pero eso no llegará a toda la población. Si conseguimos engancharnos a la tecnología, por lo menos nos aseguramos que abandonaremos los vagones de cola.

Por primera vez se habló, en 2019, de ‘transformación digital’ en el acto de posesión de un gobierno municipal. No de ‘nuevas tecnologías’, eso tan genérico que han venido utilizando los políticos sin entender verdaderamente qué es. La transformación digital es otra cosa, y cuando eso se escucha, es de agradecer.

Alfredo Romeo/Foto: Irene Lucena

“Conozco personalmente a José María Bellido de hace muchos años, no sólo como antiguo alumno marista. Bellido, que es un buen político además de buena persona, se da cuenta de que una de las opciones importantes es ‘lo digital’

– Es algo que afecta por supuesto en lo personal, pero, profesionalmente ¿qué supuso para ti perder a tu madre tan joven?

-¡Uf!… Supongo que la cercanía a la figura materna, ahondar en el individualismo. En la acción como forma de vida, quizá algunas veces para no recordar, incluso. Posiblemente ser más ‘echado para adelante’, pero también supuso poner en práctica todos los valores que mi madre me dio: el ahorro, el esfuerzo, la humildad, la sencillez… eso es lo que yo intento llevar a gala. Darte cuenta de qué es lo importante: no hay dinero para yogures de marca pero sí para la mejor educación que haya que pagar. Yo llevo un coche que tiene ya 12 años, y podría comprarme otro mucho más bueno, pero no me interesa, porque es un coche lo suficientemente bueno. Me transporta, no tengo necesidad de ‘vender’ nada a nadie.

Por resumir: ahonda en mi individualidad por no tener un  sostén muy importante  en la vida de una persona, como es una madre, pero sí el ‘hacerla viva’ a través de los valores que, cada día que pasa, más me reafirmo en ellos.

– Tienes la suerte de contar, también, con un gran padre

– Mi padre es un número uno en muchos aspectos… De mi padre, pues lo mismo. Aunque está vivo y Dios quiera que sea por muchos años, me ha gustado siempre su generosidad, su entrega a los demás, la importancia de hacer las cosas con responsabilidad, el honor, el valor a la palabra dada, la honestidad… Sencillez, humildad también. Tengo dos ejemplos para mí fundamentales, que es lo que yo intento llevar a cabo en mi vida, en las empresas que llevo. Algunas veces sale bien y algunas te salen de otra manera. Muy contento con esas dos figuras, mi madre y mi padre, las dos fundamentales. Al final uno es en gran parte por cómo han sido tus padres y cómo te han enseñado.

-¿A qué hora sueles levantarte?

– Pues depende. Yo no utilizo el despertador. Para mí ese es uno de lo grandes logros en la vida de una persona, o sea, tener la suficiente gestión buena del tiempo y no tener que ponerte un despertador. Normalmente, cuanto estoy en Dominicana, entre las 3 y media y las 5 y media, y aquí en España, entre las 5 y las 7 de la mañana.

Por cierto, los podcasts son magníficos estando fuera: yo suelo seguir Onda Cero y a Federico Jiménez Losantos y tener casi en tiempo real el monólogo de Alsina o a Federico, para mí es estar en España. Quiero decir que puedes, desde por la mañana, adecuar tu vida fuera de tu país a tu vida española y estar en contacto con la actualidad.

– Y es que ahora gran parte de tu vida profesional la realizas allí

-República Dominicana es para conocerla, sus realidades, validar muchas cosas para mí ‘de vida’. Ir allí y darte cuenta, por ejemplo, que los conceptos de ahorro, del esfuerzo y la inversión, allí se pueden producir. Aquí es mucho más complejo, porque las estructuras legales, administrativas, burocráticas que hay, de los propios tamaños de mercad, no te permiten salir delante de una manera tan fácil. En Dominicana sí. Allí soy feliz.

-¿Cómo y por qué elegiste ese país?

Porque la primera vez que llegué a Republica Dominicana, en el 2013, vi que la gente iba en moto sin casco. Y me dije que ese era mi sitio: “Aquí no ha entrado todavía el Gobierno a regularte un aspecto tan personal de la vida”, pensé. Lo vi. Ese era mi país. Sin lugar a dudas. Lo que observo es que existe una especie de pacto tácito entre el Gobierno y el pueblo, al que deja hacer lo que tenga que hacer. Es verdad que los casos de corrupción son enormes, transversales, pero el Gobierno deja al pueblo hacer. Es un país, desde todos los puntos de vista, diferente. Y además te das cuenta estando allí que tú ayudas, que lo que tú haces tiene un impacto brutal en determinadas personas y eso me hace feliz. Mi misión personal, en este periodo de mi vida, es ayudar aun tercero a que se entere de todo lo que viene. Siempre me ha gustado hacerlo, pero ahora más, si cabe. Allí, el salto que se da de no tener nada a que tu negocio funcione con una hoja de cálculo, sin más, es tremendamente disruptivo para ellos.

“La primera vez que llegué a Republica Dominicana, en el 2013, vi que la gente iba en moto sin casco. Y me dije que ese era mi sitio: aquí no ha entrado todavía el Gobierno a regularte un aspecto tan personal de la vida”

-¿Te quedarás allí o volverás a España?

– Córdoba es mi terruño. y además me doy cuenta que a Córdoba se le quiere mucho, aunque también digo que para algunos es muy difícil trabajar aquí. Para muchos de nosotros. Es un excelente sitio para vivir siempre que tengas garantizados una serie de ingresos, que tengas una cierta estabilidad a medio o largo plazo. Pero Córdoba es mi tierra, y de eso me doy cuenta, sobre todo por mi hija, que es lo más sagrado que tengo y vive aquí.

Alfredo Romeo/Foto: Irene Lucena

Aunque también te digo que Dominicana es España: nosotros tenemos más en común con un dominicano que con un francés. Pero mucho más: por tradiciones, comidas, lengua, cultura, costumbres… Cuando voy allí, hay un viaje de ocho horas de por medio, pero, conceptualmente, Dominicana está muy cerca.

Lo que tengo muy claro es que yo estaré donde sea feliz. Y en Dominicana me siento muy realizado: tengo un puesto de empanadas en la calle y ahora voy a gestionar una cafetería escolar de más de 800 niños Con gente que quiere trabajar, que daría la vida por ti porque tú los has ayudado sin esperar nada a cambio.

 

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