Un experto afirma que “España es un elemento esencial en los procesos de radicalización yihadista”


Enrique Ávila, antes de la conferencia.
Enrique Ávila, antes de la conferencia. /Foto: JC

“Los procesos de radicalización suponen en cierto modo una enfermedad para la convivencia de una sociedad: ponen en primer plano factores que diferencian a un grupo del resto y fomentan la potenciación de dichos factores en contraposición a la tolerancia, uno de los valores esenciales de las complejas sociedades democráticas que resulta indispensable para la cohesión social”. De esta manera ha definido Enrique Ávila Pérez, secretario de la UNED en Ceuta, donde es también profesor tutor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, los procesos de radicalización, elementos que “no son exclusivos del yihadismo, como ha puesto de manifiesto el reciente caso de Christchurch, pero que tienen en el yihadismo uno de sus principales campos de acción”.

Enrique Ávila, antes de la conferencia. yihadismo
Enrique Ávila, antes de la conferencia. /Foto: JC

El profesor Ávila ofreció ayer una conferencia en Córdoba analizando dichos procesos, su impacto en las sociedades occidentales, la evolución de los radicalizados en los últimos 20 años y el referente que supone España, que “constituye un elemento esencial en los procesos de radicalización yihadista”.

“No es fácil entender en su complejidad el fenómeno yihadista”, ha explicado el ponente, “y noscuesta entenderlo porque escapa a nuestra mente racional del siglo XXI”. Además, “nos enfrentamos a unos procedimientos de captación basados en mensajes breves y concretos que aluden a una época pretérita”, un pasado que en cambio se aborda como posibilidad real de la actualidad con “unos mensajes destinados al individuo que se considera ajeno al sistema”.

Dichos mensajes se orientan al que está “desubicado en una sociedad que no considera la suya, aunque haya nacido en ella” y le ofrecen “un rol de héroe, equivalente al guerrero medieval que llevó al Islam a su máximo esplendor”. Ahí es donde, ha explicado este experto, adquiere un papel fundamental España, en el carácter pasado referencial de “Al Andalus, que representala culminación de la expansión del Califato hacia Occidente”.

“Córdoba fue la capital de un Califato que se identifica plenamente con este momento de esplendor, por no hablar de la Mezquita, un referente mundial junto a la Alhambra de Granada”, ha insistido. Un carácter al que hay añadir el hecho de “que consideran Al Andalus como tierra ocupada por infieles, lo que hace del objetivo de recuperarla un aglutinante más para la configuración del mito”.

El profesor Ávila ha explicado además que la evolución del yihadismo ridiculizado en el que han terminado convertidos en terroristas pone aún más en valor el uso de este tipo de imágenes pasadas destinadas a referenciar el esplendor perdido del islam.

“Los terroristas del 11 de septiembre era individuos con formación y un proceso de radicalización amplio, de varios en años”. Un modelo contrapuesto al que se observa en la actualidad: “Individuos de escasa formación, con antecedentes por delincuencia común y paso por centros penitenciarios que tiene una iniciación tardía, un escaso conocimiento del islam y que protagonizan procesos de radicalización breves –muy breves en algunos casos– e intensos”.

En la lógica de los discursos del yihadismo de captación de estos individuos imperan por tanto las “imágenes y discursos simples pero efectivos” en los que España, por su pasado e historia, es “una referencia”.

Sobre el Instituto de Seguridad y Cultura

El Instituto de Seguridad y Cultura es una asociación sin ánimo de lucro que promueve la prevención del extremismo violento a través del análisis, el debate y la sensibilización. Dentro de sus actividades, esta entidad ha impulsado el programa Democracia, Radicalismo y Sociedad Civil, que tiene como objetivo promover el debate sobre cómo la sociedad civil puede tener un papel activo en la prevención del extremismo violento.

A través de conferencias, encuentros con expertos y publicaciones, el programa pretende aportar ideas, sugerencias y propuestas que contribuyan a la lucha contra la radicalización. Las democracias occidentales se enfrentan al gran desafío de poner en valor las instituciones, los valores democráticos y el Estado de Derecho como alternativa al extremismo violento. Por ello, este programa pretende aportar contenidos en esta dirección.

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