El primer título de veterinaria en manos de una mujer


María Cerrato, además, se licenció en Farmacia, con estudios realizados entre Granada y Santiago de Compostela

María Cerrato veterinaria
María Cerrato. /Foto: LVC

Las paredes de la antigua Escuela de Veterinaria, en el edificio que fuera convento desamortizado de la Encarnación Agustina, vieron cómo una mujer, extremeña por más señas, se afanaba en lograr un título universitario que hasta ese momento había sido algo exclusivo de los hombres.

María Cerrato veterinaria
María Cerrato. /Foto: LVC

Es el caso de María Cerrato, quien a su condición de mujer unía la de ser una extraña en Córdoba, ya que veía de su pueblo, Arroyo de San Serván, en Badajoz. Se matriculó en la Escuela de Veterinaria con su nombre real, ya que una normativa de 1923 permitía que las mujeres pudieran cursar estos estudios. 

Su vocación era muy fuerte, ya que en su casa no había conocido otra cosa que la práctica de la profesión veterinaria. Su padre y su abuelo eran veterinarios y ella quería continuar con la saga familiar. Su progenitor tenía un herradero, que necesitaba contar con un titulado en la plantilla, y al comprobar que su hermano no iba a titularse dio ella el paso. 

Se licencia en 1925 y al año siguiente se colegia para ejercer como inspectora municipal veterinaria en Calamonte. A partir de ese momento comenzó a trabajar en lo que le gustaba, así como de maestra y, por si fuera poco, llegó a regentar una farmacia, cuyos estudios inició en Granada y terminó en Santiago de Compostela.

María Cerrato lo hacía todo dentro de la mayor normalidad y sólo fue consciente del paso dado por ella, como primera mujer licenciada en Veterinaria en España, cuando ya en la vejez comenzaron a hacerle homenajes.

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