El jurado declara culpable a la acusada del crimen de la Fuenseca


Propone que no sea indultada y considera probado que ella estaba "ofuscada" por el maltrato continúo que recibía y la humillación constante

El jurado ha declarado culpable de asesinato con la agravante de parentesco y la atenuante de actuar “ofuscada” tras sufrir maltrato a la mujer de unos 50 años acusada de asesinar a su pareja en una casa de la plaza de la Fuenseca de Córdoba a mediados de 2016, aunque su cadáver no se localizó hasta febrero de 2017 tras ocultarlo bajo unos escombros en la vivienda, al tiempo que ha sido declarada inocente de un delito de trato degradante sobre los familiares de la víctima.

Juicio por el crimen de la Fuenseca.
Juicio por el crimen de la Fuenseca. /Foto: LVC

En concreto, el tribunal del jurado ha expresado en el juicio, que ha quedado visto para sentencia en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial, que ambos mantuvieron un enfrentamiento y ella le asestó a él varias puñaladas “de manera sorpresiva” porque “quería matarle”, de forma que “no pudo defenderse” y murió desangrado en la vivienda que compartían en la citada plaza, donde ella “escondió” su cuerpo entre escombros y le dijo a la familia que se había ido a Sevilla.
Además, el jurado, que propone que no sea indultada, considera que ha quedado probado que ella estaba “ofuscada” por el maltrato continúo que recibía y la humillación constante, así como que eran pareja y no mantenían una relación de conveniencia. El fiscal ha pedido para ella 18 años de prisión; la acusación, 20 años, y la defensa, siete años.
Cabe señalar que la mujer declaró en el juicio que actuó “en defensa propia” tras una discusión con la víctima por “una tostada quemada” y después de pasar “una vida de cautiverio y violaciones” con el hombre.
Así lo manifestó la procesada, al tiempo que aclaró que mantenía con él “una relación de conveniencia” y no sentimental y ha relatado que en el momento de los hechos se tuvo que “defender” de él, porque le quiso “agredir”.
Detalló que el día de autos el varón la tenía “amarrada a la cama, como muchas otras veces”, y presuntamente la violó, algo que ya hizo en otras ocasiones, según su relato, en el que puntualizó que anteriormente había conseguido escaparse de la habitación y en este caso le pidió que la soltara para hacerle el desayuno, a lo que accedió él.

COGIÓ UN CUCHILLO

Si bien, al escuchar que ella estaba raspando la tostada “por estar quemada”, al llegar delante de él supuestamente el varón se la restregó por la cara y le tiró el café que llevaba, momento en el que ella cogió un cuchillo, se quedó quieta ante él, “como para amenazarlo”, y le dijo que ya no le pegaría más, según sus palabras.
Ante ello, relató que el hombre se abalanzó sobre ella con el cuchillo de la tostada increpándole que le amenazara. Ella le clavó el cuchillo en unas dos ocasiones “sin querer”, según dijo, para apostillar que “todo pasó en décimas de segundo” en los que perdió “los nervios” y que aún no se cree lo ocurrido. “Pensé que me iba a matar”, subrayó, agregando que él “no paraba de hacer aspavientos con el cuchillo” con el que le hirió, pero se curó ella sin acudir al médico.
En este sentido, expresó que tras caer él al suelo ella se fue a “pedir auxilio” por una ventana, porque la puerta estaba cerrada con cadenas, pero “nadie” la escuchó, según aseveró, a la vez que ha señalado que lió el cuerpo en una manta porque “todavía estaba vivo” y lo intentó reanimar. Posteriormente, se escapó por una ventana y estuvo “vagando por ahí” antes de regresar de nuevo a la casa. En ese transcurso de tiempo no pidió más ayuda porque “tenía mucho miedo”, según mantuvo.
Tras ello, se marchó a Santander, pero regresó para que la detuvieran porque “tenía conciencia” de los hechos, así como “miedo” a estar detenida y en prisión, según explicó la mujer, quien comentó que le dijo a la Policía en qué parte de la casa estaba el cadáver y le entregó el cuchillo con el que se cometieron los hechos. En esas fechas, ella consumía ‘Trankimazin’, además de estar afectada por “la heroína, cocaína y el alcohol”. El varón también era consumidor de drogas, según afirmó la acusada.
Asimismo, la mujer relató episodios en los que presuntamente él la perseguía y la Policía lo detuvo, que lo denunció tres veces por “maltrato” y “violaciones” y él a ella por “una agresión y que él le pidió a ella que le quitaran una orden de alejamiento, porque si no sufriría “una paliza”.

“ELEMENTOS SUFICIENTES”

Por su parte, el fiscal del caso defendió que, según los datos y pruebas de la investigación, el varón murió por “una agresión” de la procesada, que se produjo “en el ámbito de relación sentimental”, a lo que añadió que hay “elementos suficientes” para corroborar que la acusada es “la autora de los hechos”, subrayando que dio muerte “de forma voluntaria” a su pareja.
Mientras tanto, la acusación, que inicialmente pidió una pena de 25 años de prisión por un delito de asesinato y dos años de cárcel por un delito contra la integridad moral, manifestó que en el juicio se va a “intentar demostrar la culpabilidad” de la procesada.
La Fiscalía solicitó al principio 21 años de prisión para la mujer, que mantenía una relación de pareja con el fallecido desde aproximadamente el año 2013 y en el año 2016 convivían en un inmueble cedido por un amigo de la víctima, según recoge la calificación inicial, a la que ha tenido acceso Europa Press.
Así, en dicho escrito se relata que los hechos ocurrieron en fecha no concreta entre los días 7 y 18 de octubre de 2016, cuando la procesada, por causas que se desconocen, mantuvo un enfrentamiento con su pareja.
Después se acostó en la cama que ambos compartían y aprovechando que estaba dormido, “con la voluntad de darle muerte”, cogió un cuchillo de 19 centímetros de hoja, con el que asestó varias puñaladas en el abdomen y el tórax, “de manera sorpresiva e impidiendo que reaccionara” la víctima causándole seis heridas punzantes, que le provocaron la muerte.
Posteriormente, la acusada envolvió el cuerpo en un edredón, lo bajó hasta la planta inferior, lo abandonó en una habitación con el techo derrumbado y ocultó el cadáver “bajo unos escombros que arrojó para cubrirlo”, según el fiscal.
El día 3 de febrero de 2017, cuatro meses después, el cadáver, “en avanzado estado de descomposición dado el tiempo transcurrido”, fue descubierto por una dotación policial que investigaba el paradero de este hombre desde que su madre denunció su desaparición el 28 de enero de 2017. En el momento del fallecimiento, el varón tenía madre y tres hijos menores de edad, fruto de una relación anterior de pareja.

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