Una ciudad que se divide entre el vandalismo y la delincuencia

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Mientras Las Palmeras y Las Moreras dejan casos dramáticos, la quema de contenedores copa el barrio de la Fuensanta y el Distrito Sur

explosión coches ciudad
Efectos del incendio en un contenedor./Foto: Álvaro Córdoba

Durante las últimas semanas, una sucesión de lamentables hechos ha sembrado la inquietud en una parte de la población de la capital cordobesa. A la sucesión, casi ininterrumpida, de incendios en contenedores (que en no pocas ocasiones han afectado a los vehículos aparcados en su entorno), se han sumado pintadas de coches (medio centenar en la zona de Mirabueno), así como las realizadas en la puerta del casco histórico (Calahorra y pretil del Puente Romano), con claro corte antisemita. Sin olvidar que la ciudad y sus monumentos están plagados de espray. Una situación a la que -la semana pasada- se sumaba la preocupación por la reyerta mortal acaecida en el barrio de las Moreras.
Una situación que, en el caso de los incendios no ofrece peores datos que en el mismo periodo de 2017. Y es que, hasta el mes de noviembre del pasado año, 218 contenedores ardían en la ciudad. Mientras que, en el mismo plazo del año en curso, son 201. Aunque el número sea un poco inferior, no deja de ser cierto que la cantidad es muy elevada y, en dos años, se va a acercar al medio centenar. Una cifra que debe llamar a la reflexión de las autoridades municipales y, también, a la colaboración ciudadana. De cara a poner freno a una sangría que, por contenedor, cuesta al erario casi 1.000 euros. Y que en el barrio de la Fuensanta y el Distrito Sur tiene mayor concentración de sucesos de este tipo.
Preocupación
Barrio de Las Moreras.
Barrio de Las Moreras. /Foto: LVC

El otro motivo de desasosiego para un buen número de vecinos de la ciudad se halla en los niveles de delincuencia. Estos no han experimentado un aumento significativo, si bien -como se hacía eco Diario Córdoba- el propio comisario, Jesús Gálvez, reconocía que la sensación de inseguridad ha crecido entre los ciudadanos.
La reyerta mortal de Las Moreras ha dejado en evidencia esta preocupación. Pero no es el único caso, ya que los antecedentes no son muy halagüeños. Baste recordar la paliza que sufrió un agente de la Policía Nacional, cuando paseaba de paisano, en Las Palmeras. O el hombre -de 58 años- que fallecía por una puñalada en Las Moreras, en el verano de 2017. Un barrio, este último, donde se han denunciado oleadas de ocupaciones ilegales, entre otras problemáticas que padece.

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