"No conocen la envidia, sólo quieren ser nuestros amigos"


Para María Medina el voluntariado es mucho más que una experiencia solidaria

María Medina es una joven cordobesa de 27 años que junto a otras dos amigas -Rebeca y Rocío- han fundado recientemente la asociación Mundo Orenda con el compromiso de mejorar las condiciones de vida de los niños que viven en países desfavorecidos y quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad.
Su equipo está formado por voluntarios y colaboradores que aportan su tiempo y conocimientos de forma gratuita. Por eso, el total de lo recaudado está enteramente destinado al proyecto de Camizungo autosostenible. Se trata de un programa de ayuda que busca proporcionar a Camizungo -una pequeña comunidad de la Angola rural situada en la localidad de Bengo- las herramientas esenciales para contribuir a su desarrollo, proporcionando la infraestructura necesaria para cubrir sus necesidades básicas: agua, comida, salud y educación. Este proyecto está liderado por ONG ATOS y Mundo Orenda participa en las fases de salud y educación.
María se describe a sí misma como una chica inquieta que trabaja en el departamento financiero de una importante empresa de ingeniería a jornada completa y a la que le gusta tener siempre algún propósito en mente. Aún así consigue sacar tiempo para ayudar a los demás.
Convencida de que el voluntariado es mucho más que una experiencia solidaria -“una valiosa lección de vida para cualquier persona”- recuerda con entusiasmo su primera vez como voluntaria en Gove, un pequeño y empobrecido poblado de Angola.
“Cuando llegué sentí miedo. Miedo de no tener en mis manos el poder para ayudar, o miedo de que no quisieran ser ayudados. Miedo de que me miraran con extrañeza, de que me rechazaran por ser extranjera y de ser solo una intrusa, una farsante que irrumpe en la vida de otros solo por vivir otras experiencias”. Sin embargo, allí solo había sonrisas y buenas palabras para ella. “Hombres, mujeres y niños se acercaban a saludarme con cariño deseando poder iniciar una conversación conmigo”. “Es sorprendente como allí no conocen la envidia, solo quieren ser nuestros amigos”, asegura la joven voluntaria.
Ahora su deseo es hacer más visible el trabajo de Mundo Orenda para que se sumen más personas a esta asociación y logren, así, reunir donaciones económicas que hagan posible el transporte de herramientas y elementos necesarios hasta Camizungo, así como la compra de material escolar y educativo para los niños de este lugar. Otra de las necesidades importantes que tienen en este momento es conseguir determinados recursos específicos para la construcción y el equipamiento del puesto médico que quieren instalar en esta comunidad angoleña.

La cordobesa María Medina con usuarios de la biblioteca en la que fue voluntaria en Gove, Angola.

 
 

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