“Le dije que no era panchita, sino argentina”


en plena etapa del denominado Corralito en Argentina. “Reunimos el poco dinero americano que, por suerte, teníamos guardado y embarcamos a Madrid”. Por diversas circunstancias, cinco años más tarde ella y su marido se trasladaron a Córdoba, donde residen desde entonces.
Esta ciudadana argentina sufrió, hace unos días, un más que desagradable incidente, al pasar por la terraza de un bar de la capital. En el mismo había dispuestos varios veladores en la acera y, las personas que estaban sentadas en una de las mesas ocupaban buena parte del piso, explica Mariela. Ella pidió, “con educación”, que la dejaran pasa. Y cuál fue su sorpresa cuando uno de los individuos (que según relata parecía estar en estado de embriaguez) se levantó y le espetó: “a mí no me mueves de aquí panchita…”. Mariela confiesa que no se esperaba esa reacción, como tampoco los insultos que el hombre le profirió después. A los que ella solo acertó a responder “que no era panchita, sino argentina”.
La mujer sufrió un pequeño ataque de ansiedad y comenzó a llorar, mientras los propios acompañantes del sujeto que la insultó intentaban tranquilizarlo, además de intervenir los empleados del bar. “No lo denuncié porque no merece la pena, pero me sentí humillada”, asegura. Y comenta que, aunque era la primera vez que le sucedía algo así y suelen ser actos puntuales, “no es la primera vez que he visto algo parecido. Y lo triste es que no le das importancia hasta que los sufres tú misma”.

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