Eva Contador: “Es el dinero que te puedes gastar en salir de cañas y puedes ayudar a muchos jóvenes”


Esta cordobesa se halla inmersa en la recaudación de dinero para llevar bicicletas a Burkina Faso

Hay lugares que, aunque frecuentemente no caigamos en la cuenta, “tener una bicicleta es tener un tesoro”. Así de claro lo explica la cordobesa Eva Contador, quien ha lanzado una campaña de apoyo en redes sociales, para animar a la colaboración con un proyecto humanitario impulsado por jóvenes, desde las Misiones Fade Jóvenes.
La idea es sencilla y consiste en aportar una cantidad económica (65 euros), que se puede ingresar en el número de cuenta ES79 0049 4532 7629 1000 1238 (con el concepto, Bicicletas Burkina). Con el dinero se comprarán bicicletas para niños y jóvenes de Burkina Faso. Un lugar del continente africano en el que, como en muchos otros, las personas se ven obligadas a recorrer largas distancias sin medio de transporte alguno. De ahí, la importancia de colaborar con un utensilio, tan simple y tan valioso, como una bicicleta.
https://www.facebook.com/eva.contador/videos/10216687512809351/?t=0
Contador ha mostrado su apoyo decidido a esta iniciativa, que a ella le llegó a través de jóvenes de la iglesia Comunidad de Amor Cristiano en Córdoba, ya que como ella misma cuenta a La Voz, “la cantidad de dinero no es elevada. Es lo que te puedes gastar tomándote unas cañas en una terraza cualquier tarde y, con esto, ayudas a muchos jóvenes”. Por ello llama a la concienciación, puesto que “no es dinero y se puede ayudar a muchas personas”. Mientras que confiesa que el vídeo que ha subido a redes sociales y que está causando un gran impacto se debe, en cierta medida, a que ella pertenece a la generación que creció con Verano Azul y Las bicicletas son para el verano.
Otro de los aspectos que contador es que ésta no es el primer proyecto que Misiones Fade pone en marcha. Y es que, el año pasado, se entregaron 530 lámparas solares (el objetivo inicial era de 400), para que los chicos de Burkina pudiesen estudiar, puesto que “después de ir a la escuela y ayudar a sus familias, el rato que le dedicaban al estudio era cuando anochecía y no tienen suministro eléctrico”. Con el dinero que sobró se colaboró, además, con un hospital de malnutrición. Evidentemente, tras ver los resultados, bien vale sacrificar un día de ocio y ayudar a este proyecto.

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