San Agustín: un barrio que se cae


El Área de Rehabilitación de la Axerquía Norte no se reúne desde 2011 y sólo se ha ejecutado un tercio de las actuaciones previstas

El precinto de dos viviendas en la calle Moriscos por ruina, y el desplome de una casa en la calle Empedrada no son situaciones excepcionales en el barrio de San Agustín. Los vecinos de esta zona de la ciudad están acostumbrados a pasar entre casas abandonadas, con un alto grado de deterioro, que forman parte de su paisaje habitual. El presidente de la asociación de vecinos, Rafael Soto, señala que tiene “controladas bastantes” y que cualquier día pueden dar un susto.

Ventana de una casa de la calle Empedrada.
Ventana de una casa de la calle Empedrada. /Foto: LVC

Encontrar estas casas en estado de ruina no es nada difícil. En la misma plaza de San Agustín están los dos inmuebles que son propiedad del Ayuntamiento y de la Junta de Andalucía y se advierte que, aparte de estar acordonados, tienen las cubiertas hundidas. En la calle Hornillo también hay varios inmuebles en un estado peligroso. “Las Inspecciones Técnicas de Edificaciones tenían que haber comenzado hace siete u ocho años”, señala Soto como uno de los remedios para chequear el estado del barrio y poner remedio.
Esta situación no es nueva. Hace más de una década unieron sus esfuerzos la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento con la puesta en marcha del Plan de Rehabilitación de la Axerquía Norte, que englobaba, además de a San Agustín, a los barrios de San Lorenzo, Santa Marina y San Andrés, una parte de la ciudad que cuenta con unas 5.000 viviendas y unos 15.000 vecinos. En aquel momento, la previsión era la inversión de 64 millones de euros de los que se ha invertido una tercera parte. De las 283 actuaciones previstas dirigidas a 1.128 viviendas solo se realizaron 69 para 327 edificios”. La última reunión de la comisión compuesta por representantes de las dos administraciones se reunió en 2011 y desde entonces nada más se supo de este plan.
Si hace una década la situación era preocupante, ahora lo es aún más. Rafael Soto señala que el origen del problema está en que “la mayoría de los dueños lo son por herencia, pero no tienen dinero para arreglar las casas”, por lo que pide que sean las administraciones las que impulsen medidas para facilitar la rehabilitación de unos inmuebles que además de la ruina también presentan problemas de seguridad para los vecinos, con la presencia de ocupas, como ha ocurrido por dos veces en Costanillas 20, o de narcopisos, como el que había en la calle Polacas.

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