El juego del ratón y el gato en la calle de la Plata


La Policía Local ha acudido en varias ocasiones esta semana para hacer cumplir la normativa de los veladores

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Veladores en la calle de la Plata./Foto: LVC

Transitar por la calle de la Plata, a determinadas horas del día, es complicado. Y es que a los numerosos establecimientos hosteleros (en proporción con el tamaño de la vía), hay que sumar la colocación de los tan traídos veladores. Estos provocaron una ardua polémica en la primera parte de la actual legislatura municipal, y tuvieron casi como exclusivo protagonista al presidente de la Gerencia Municipal de Urbanismo, Pedro García.
En el caso de la calle de la Plata, la solución consistió -en parte- en la colocación de unas cintas en el suelo, que delimitaban el espacio a ocupar por las mesas y sillas, así como el que quedaba reservado para el tránsito. A ello hay que sumar que, en cada establecimiento con veladores, hay un plano en el que se especifica el número de veladores perfectamente definido ¿Se cumple? Parece que no siempre.

En lo que va de semana, vecinos y comerciantes de la zona se han lamentado de esta situación que parece no tener fin. De hecho, la Policía Local se ha personado en la calle de la Plata en varias ocasiones. La primera fue el lunes 23 de abril y, como relatan algunos testigos del momento, los agentes obligaron a los propietarios a retirar sillas y mesas, debido a que éstas superaban el número permitido. Con la marcha de los policías, uno de los vecinos explica que “volvieron a colocar las que les habían prohibido. Por lo que se dio parte otra vez a la Policía”. La autoridad regresó en la tarde de esa jornada y se reprodujo la misma situación: “las quitaron y cuando se fueron las volvieron a poner”.
El juego del ratón y el gato ha seguido en los días posteriores y se ha llegado a advertir a algunos propietarios del levantamiento de un acta por incumplir la normativa. Entre tanto, se aguarda que desde la GMU se dé alguna respuesta o solución a un problema que, pese a las medidas, sigue sobre las mesas de algunas terrazas de la ciudad.

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