¿Así cuida Córdoba una de sus zonas turísticas?


La Plaza de Capuchinos presenta desconchones en las paredes, que son la prueba de la falta de mantenimiento de este enclave tan visitado a diario

Córdoba
Estado de consrvación de uno de los muros de la Plaza de Capuchinos./Foto: LVC

A la Plaza de Capuchinos, con el Cristo de los Faroles presidiendo en una de las estampas más conocidas de Córdoba en el exterior, se le cae el maquillaje. Y es que las paredes de este enclave muestran una imagen que no es nueva, pero que no deja de llamar la atención en uno de los lugares más característicos de Córdoba. Y es que, quizá por dejadez, quizá por falta de presupuesto, la conservación de las fachadas brilla por su ausencia.

Uno de los responsables de las tres cofradías que habitan en el interior de los muros de la plaza reconocía que, pese a la insistencia en que adecentasen las paredes del Bailío (antes de las actuales obras), “siempre es una pelea, porque la Delegación de Cultura de la Junta pasa la responsabilidad del mantenimiento al Ayuntamiento y éste dice que no es cosa suya”. Pues algo similar ocurre con Capuchinos.
Los desconchones en las paredes se cuentan por decenas, o centenas. La pintura, donde no se ve la desnudez del muro, está levantada en numerosas partes, a punto de dejar la evidencia de un nuevo agujero. Las continuas lluvias de las últimas semanas no ayudan. Y no deja de ser presumible que las mismas sean utilizadas como argumento.
A semana y media para que llegue el Viernes de Dolores, nada apunta a una solución que impida que miles de cordobeses vean en persona el estado en que se halla la plaza. Si bien, aparte del acontecimiento anual, no deja de ser cierto que, cada día, centenares de turistas transitan por un enclave que, tras el Casco Histórico (sobresaliendo la Mezquita-Catedral), es el más visitado de una Córdoba que, en Capuchinos, recuerda a la que describió Montis hace siglos ya ¿Así cuida Córdoba sus zonas turísticas?

1 Comentario

  1. Querida, el mantenimiento de fachadas compete en exclusividad al propietario del inmueble. Busque en el catastro el nombre del mismo, aunque por pura intuición, teniendo en cuenta que son dos iglesias y un convento la tipología de aposentos que enmarcan la plaza, lo mismo no es siquiera necesario rebuscar en la propiedad. Qué despiste el suyo, será que tanto tiempo bajo los efluvios inciensarios le ha nublado la vista y no ve más allá del pollo que tienen montado los de una de las cofradías en la misma cuesta del Bailio a cuentas de una obra privada.

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