La dejadez frente a la responsabilidad


Hacer turismo y elegir Córdoba es sinónimo que la primera imagen que se va a llevar el turista de la ciudad será negativa. Y es que el vandalismo, en forma de spray y pintada, ataca de forma continuada el mobiliario urbano, tanto del entorno como del propio casco histórico en los alrededores y en la propia Mezquita-Catedral de Córdoba. Unos hechos que, a todas luces, muestran dos formas de proceder opuestas y que no dejan bien a algunos de los actores en liza.


Y es que el muro exterior del Conjunto Monumental Mezquita-Catedral de Córdoba, concretamente, el armazón dispuesto para llevar a cabo los trabajos de restauración de la Capilla Real, ha sido atacado esta semana por los amigos del spray. Si bien, su deseo de inmortalizar su firma en un espacio tan emblemático ha durado poco. De hecho, el Cabildo de la Catedral de Córdoba, apenas ha tardado 24 horas en llevar a cabo la limpieza de las pintadas.

Esa forma de proceder, pulcra y rápida, contrasta sobremanera con lo que ocurre en los alrededores del Conjunto Monumental. Así en el Puente Romano y en el Centro de Recepción de Visitantes pueden apreciarse numerosísimas pintadas que no son elimanadas. Baste recordar que, en La Voz de Córdoba, se hacía un particular recorrido este verano por la zona, mostrando como esta zona tan singular estaba pagada de daños que, si bien los principales culpables son los autores de los mismos, no deja de llamar la atención que, desde las diversas áreas municipales no se les ponga freno.

¿Será por qué hay una iglesia que es Patrimonio de la Humanidad por lo que un recinto se halla en perfecto estado de conservación y sus alrededores no? En la respuesta, si bien es difícil de responder, queda claro que tanto Sadeco como el área de Turismo del Ayuntamiento -con Pedro García a la cabeza de ambas- tendrán algo que decir y explicar sobre un mal endémico que, justo a pocos metros, tiene una solución.

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