Jaume Vives: “No sé cómo la gente no se da cuenta de que es un cobarde y se está riendo de todos”


Jaume Vives
Jaume Vives./Foto: LVC

Jaume Vives es un joven periodista barcelonés que, además de su vocación profesional, ha mostrado sus profundas convicciones católicas. Un compromiso vital que se ha traducido en experiencias como la de vivir en la calle, durante ocho días, con los sin techo. A ello hay que sumar sus viajes a Líbano e Irak, de donde surgió en documental que ha presentado en Córdoba, en la parroquia de la Consolación.
Sin embargo, el salto a la popularidad masiva le vino por sus vídeos, virales en YouTube, llamando a la resistencia contra el independentismo. En la primera parte de la entrevista concedida a La Voz de Córdoba, Vives relata su punto de vista sobre lo que acontece en una parte del país en la que “uno habla de España y es un facha”. No pierdan detalle.
-¿Cómo se le ocurre hacer el vídeo del balcón?
-Fue muy espontáneo. Llevábamos unos días hartos de todo lo que estaba pasando y llegaron los registros del 20 de septiembre. Empiezan las cacerolas y me llamó mi madre para decirme, “te tienes que traer los altavoces (los que me había levado a Irak para preparar el documental), para poner música”. Ver el ridículo que estaban haciendo y el modo de manipularlo, para encima quedar como las víctimas, nos hizo decir basta. Y comenzamos con lo del balcón.
-¿Qué está sucediendo realmente en Cataluña?
-Hasta hace dos meses había cierta tranquilidad, en el sentido de que los nacionalistas hacían lo que les daba la gana y nosotros estábamos silenciados. Y muchas veces porque nosotros mismos nos lo habíamos impuesto. Es decir, durante 37 años los medios de comunicación han estado diciendo que el pueblo catalán era nacionalista. Cuando se hablaba del 12 de octubre solo se veían altercados al final del telediario. Cuando se acercaba el 11 de septiembre, dos semanas antes ya te estaban explicando qué tramos faltaban por llenar de la Vía Catalana, qué tiempo iba a hacer, qué te podías llevar para comer.
-¿Y los no independentistas?
Manifestantes en apoyo a la unidad de España./Foto: LVC
Manifestantes en apoyo a la unidad de España./Foto: LVC

-Ha habido un desprecio. Se ha hecho ver que no existíamos y, en el caso de hacerlo, que éramos peligrosos, unos fascistas. Uno habla de España y es un facha. Todo lo que no sea estar a favor del derecho a decidir, de la autodeterminación y de la independencia de Cataluña. Todo lo que no sea eso: facha, facha, facha. Y nosotros nos habíamos creído ese discurso. Yo como periodista no había abierto la boca, mis amigos sí sabían lo que pensaba. Porque creía que iba a perder credibilidad.
-Y decide salir a la palestra.
-Habíamos estado callados durante muchísimo tiempo, silenciados. Por eso ellos estaban tranquilos. Nos quejábamos, había como dos bandos, fractura social, pero imperceptible. Pero a raíz del 1 de octubre se dispara. Y hay tensión, problemas en los trabajos. Tengo familia que trabaja como profesores y están aguantando la matraca independentista todo el día y, cuando se les ocurre decir algo se lía la de San Quintín. Hay familias que deciden que de esto no se habla, porque si se hace, habrá problemas en la cena. Se callan.
-¿Cuál es, ahora, la diferencia?
Jaume Vives ./Foto: LVC

-Los que nos sentimos españoles, los que no renegamos de nuestra historia porque la conocemos, hemos perdido el miedo. Han sido tan cutres y han intentado llegar tan lejos haciendo el ridículo, que ha provocado que gente que jamás habría abierto la boca vaya a las manifestaciones.
-¿Hay tanta fractura social?
-Hay gente que no puede decir lo que piensa. Hay personas que trabajan en colegios católicos concertados, que tiene que callarse la boca. Y, de repente, les llegan y les dicen: “oye, mañana tienes que hablar de la brutalidad policial el 1 de octubre”. Hay gente que tiene que ir con cuidado. No es que se vaya por la calle pegándose, que hubo días que parecía que podía acabar muy mal la cosa (cuando empezaron a encarcelar a los responsables y en torno al 1 de octubre). Pudo explotar. Pero sí que hay tensión.
-¿Cree que se habría llegado a la independencia?
-No sé. Lo que sí que es cierto es que nunca habían llegado tan lejos, a hacer lo que hicieron. Porque lo del 9N fue una consulta, no un referéndum en el que, según ellos, había garantías y aseguraron que aplicarían los procedimientos democráticos. Al final hicieron la DUI, fue una cosa muy rara. No sé si la gente era consciente, pero todo apuntaba a que estaban dando pasos agigantados para poder hacerlo. Aunque al final, a lo mejor, era más de lo mismo. La estrategia de hacer creer a mis votantes que lo voy a conseguir, sabiendo que en este momento voy a recular.
-El lazo amarillo…
-Puigdemont es el personaje más ridículo que ha parido madre en mucho tiempo. Es una cosa esperpéntica. Que pueda estar en Bruselas, con la cabeza alta, viendo un partido de fútbol y pasando la vida con sus colegas… El está ahí porque ha huido y sus compañeros en la cárcel… No sé cómo la gente no se da cuenta de que es un cobarde y se está riendo de todos.

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