Las lágrimas del presidente de la asociación de vecinos de San Agustín


Rafael Soto no puede contener su frustración, durante la exposición de los hechos que están ocurriendo en su barrio

San Agustín
Antonio Pérez y Rafael Soto se abrazan./Foto: LVC

Los vecinos y comerciantes de San Agustín no pueden más. Tras meses de obras en dos calles (Cárcamo y Obispo López Criado), acceder al barrio es complicado tanto a motor como a pie. Si bien, éste no es el principal problema que han expuesto vecinos y comerciantes. Su queja fundamental no es otra que la extensa duración de las obras, que afectan al directamente al poco comercio que queda en una zona de la ciudad que se va despoblando, progresivamente.
Las protestas y la preocupación tienen un catalizador. Se trata de la asociación de vecinos de San Agustín, que preside Rafael Soto Gavilán. Éste fue uno de los grandes defensores (hace ya unos años) de que la vecina más ilustre del barrio regresase a la que siempre fue su casa: la Virgen de las Angustias. Ahora, la pelea es otra y se le puede ver departiendo con los trabajadores de la obra, antes de reunirse con los medios. El presidente, al iniciar su denuncia, no puede evitar mostrar la tensión que viven en la zona y rompe a llorar. Rodeado de vecinos y comerciantes, el gerente de la confitería La Piedra Escrita se dirige a él y se funden en un abrazo.
Rafael Soto expone a José María Bellido la situación por la que atraviesan vecinos y comerciantes./Foto: LVC

Soto no tarda en rehacerse y pasa a la ofensiva, exponiendo los argumentos de la queja de su barrio. Comienzan a explicar también sus testimonios los vecinos y, cuando termina hablar la propietaria de la tienda de ultramarinos Margarita Rivas (de 60 años), ésta afirma que “somos cuatro desgraciados que estamos pagando impuestos a punta pala, y nos están fastidiando la vida”. El presidente de los vecinos interviene y le pide que “nunca digas que eres una desgraciada. Desgraciado es quien te haya provocado esto”.
Rafael Soto conversa con los operarios de la obra en la intersección de las calles Cárcamo y Obispo López Criado./Foto: LVC

El presidente de la asociación de San Agustín toma la palabra y solicita a la alcaldesa que, de las muchas veces que lo ha pedido, “reciba a una comisión de comerciantes del barrio, para que le demos una solución inmediata”, a la situación por la que atraviesan. Y muestra un escrito (fechado el 14 de diciembre), solicitando a Isabel Ambrosio que los atienda. “Si no nos escucha, vamos a hacer que nos oiga. Le voy a cortar Ollerías”, espeta. Ello, mientras insiste en que “el barrio está desesperado”. Por lo que ruega a la primera edil que “atienda a unas personas que están al borde de la ruina”. Soto repite que nadie les ha dado respuesta y advierte a “doña Isabel, que sepa que usted será la causante de lo que hagamos, a partir de ahora”.

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