La Policía Local está de aniversario


A lo largo del siglo XIX se conforma el cuerpo dedicado a la seguridad en el municipio con distintos reglamentos que regulan sus funciones

Aunque el origen de un cuerpo de vigilancia municipal hunde sus raíces en la Edad Media, la conformación del mismo tal y como lo conocemos en la actualidad data del siglo XIX, donde lentamente se va ordenando mediante reglamento a los efectivos que harán cumplir las ordenanzas municipales. La primera normativa fue para el denominado cuerpo de Guardias Municipales de Vigilancia Nocturna, que data de 1862, y que venía a ser algo así como los serenos de la época, los encargados de guardar el orden en una ciudad sin iluminación en las calles y con un alto grado de inseguridad a esas horas. Cinco años más tarde, el 25 de octubre de 1867, la Comisión Permanente del Ayuntamiento aprueba el reglamento para la Guardia Municipal de Vigilancia Diurna, distinta del anterior, y cuyos cometidos, ya más parecidos a los de la Policía Local actual, se profesionalizaban con una normativa emanada del Consistorio que no sólo regulaba sus competencias, sino también su plantilla, su estructura y su régimen disciplinario y del que ahora se cumple su 150 aniversario.

Foto antigua de la Policía Local de Córdoba.
Foto antigua de la Policía Local de Córdoba. /Foto. LVC

La existencia de dos cuerpos distintos con prácticamente los mismos cometidos no debió funcionar bien. Sólo los diferenciaba la hora a la que prestasen en servicio. Por esto, el Ayuntamiento presidido por el conde de Cárdenas, Bartolomé Belmonte, puso orden con la refundición de ambos cuerpos en uno sólo, que es el momento en que se considera el nacimiento de la Policía Municipal que ha llegado a nuestros días con el nombre de Policía Local.
Como recoge José Manuel Egea en su libro Aproximación histórica a la Policía Local de la Ciudad de Córdoba la plantilla de la Guardia Municipal de Vigilancia Diurna se componía de un comandante, dos brigadas y 24 guardias de infantería. La unificación con los agentes nocturnos en 1880 supuso un incremento de la estructura, algo recogido en el correspondiente reglamento que señala la existencia de un jefe y un subjefe, seis brigadas y un centenar de guardias, de los que 95 son de Infantería y los cinco restantes son de la sección montada. Además, se prevé la existencia de diez agentes, denominados suplentes que carecen de sueldo.
Aún tardarían en llegar las bicicletas y las motos. Aquellos agentes del siglo XIX patrullaban a pie la ciudad en los distritos que tenían encomendados, mientras que los de la sección montada tenían su servicio en la periferia, dado que entonces era alto el número de personas que vivían en cortijadas y en viviendas aisladas en medio del campo.

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