SOS Muralla de Córdoba


Las imágenes de la muralla a lo largo de su perímetro impresionan, en algunas zonas se cae a pedazos y siguen sin acometer una actuación coordinada e integral que garantice su supervivencia

Imagen de la muralla casi derruida y llena de matorrales./Foto:LVC

Las murallas de Córdoba son un valor histórico y patrimonial que corren suerte desigual. Una parte ésta bien conservada, otra se encuentra en restauración, como ocurre en el Marrubial, pero también hay lienzos que se encuentran abandonados, expuestos al vandalismo y en un claro proceso de deterioro. Este es el caso de la parte de la muralla del Alcázar que se encuentra junto a la orilla del río y que es víctima tanto de su ubicación como del vandalismo y de la falta de vigilancia.
Las medidas higienistas que corrían por Europa en el tercio final del siglo XIX hizo que las ciudades del continente comenzaran un proceso de eliminación de estos elementos defensivos que, en la mayoría de los casos se remontaban a la Edad Media. Córdoba no escapó a esta moda que buscaba la expansión urbana, la ventilación de las calles y la eliminación de focos de marginalidad. Al alcalde Tomás Conde le tocó este cometido, aunque no lo acometió en su totalidad y algunos trozos de muralla se conservaron y han llegado a nuestros días, mostrando la diversidad constructiva de cada momento, así como las huellas de una historia que se puede leer en sus muros.
Con el paso del tiempo, las murallas dejaron de ser una rémora y pasaron a ser un valor y Córdoba quiso recuperar algunas de las perdidas y en el ecuador del siglo XX se reconstruyeron algunos tramos, como en la calle Cairuán o en la zona de San Basilio, junto a la avenida del Corregidor, que presentan un buen estado de conservación, pero pocos saben que buena parte de ellas sólo tienen poco más de medio siglo de antigüedad.
Hay tramos que demandan una actuación por parte de los propios vecinos. En el Pleno de octubre de 2015 se aprobó por unanimidad una moción presentada por el PP  que reclamaba una intervención del Ayuntamiento en los restos de muralla de San Basilio, Fernando de Lara y la plaza del Gamo. Además se pedía buscar la colaboración de la Junta en esta materia así como revitalizar lo que se conserva de ellas “y su importancia histórico artística en la memoria de la ciudad”, con una señalización de utilidad a los cordobeses y a los visitantes.
De las verdaderamente históricas, es la muralla del Marrubial la que en estos momentos presenta un mejor estado debido a la primera fase de la restauración de las mismas que por importe de 1,2 millones de euros realiza la Gerencia de Urbanismo a la espera de que la Junta de Andalucía acometa la reforma de la avenida que desde hace décadas reclaman los vecinos. Este tramo, construido en época almorávide (siglo XI), tiene 400 metros de longitud se caracteriza por su construcción en tapial y por ser el mayor fragmento conservado.
En el lado opuesto se encuentran las murallas del Alcázar de los Reyes Cristianos que menos están expuestas a la vista de los turistas. Corresponden al siglo XIV y fueron construidas con sillares que han sido restaurados en varias ocasiones debido a las crecidas del río. Son las correspondientes al denominado paseo bajo y que quedaron desgajadas del edificio principal cuando en la década de los 50 del pasado siglo se abrió en medio la avenida que une la calle Santa Teresa Jornet con el puente de San Rafael. Además, al quedar en un nivel inferior al de la calzada quedan ocultas las pintadas y el deterioro progresivo que sufren los sillares de calcarenita que sufren la cercanía del río Guadalquivir.
La restauración de este tramo está contemplada en un plan especial, denominado Alcázar-Caballerizas, que se presentó en 2011 por el equipo de gobierno de IU y que quedó en el cajón debido a su alto coste, alrededor de 60 millones de euros y que, entre otros aspectos, contemplaba la eliminación de la avenida del Alcázar y la ampliación de la zona de los jardines de este recinto histórico.
Como curiosidad, la ciudad conserva aún buena parte de la muralla romana, aunque se encuentra oculta. Corresponde al tramo que discurre desde la Cruz del Rastro hasta la calle Capitulares y después sigue por Alfaros, Puerta del Rincón y Adarve hasta llegar a la torre de la Malmuerta. Este tramo esta oculto por las viviendas de la acera occidental o sólo es visible cuando se derriba alguna vivienda, como ha ocurrido en la casa que hay junto al Portillo, en la calle San Fernando.

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