Esta calle es un infierno


Los comerciantes de la calle Cruz Conde se quejan de la falta de sombras, que afectan a las ventas en plena campaña de rebajas

Calle Cruz Conde./Foto: LVC

La calle Cruz Conde se ha convertido en un infierno, al menos, para los comerciantes que aún quedan en la zona. Y es que los rigores meteorológicos del verano están afectando directamente a las ventas de los establecimientos de la zona. Así lo manifiestan algunos de los vendedores de la zona, que se lamentan de la falta de sombras en la vía. Y es que ésta tiene apenas “cuatro toldos que no protegen del sol”, se queja la empleada de una tienda.
Un paseo, cualquier día entre semana, deja ver a las claras, que la calle apenas es transitada. “Y se puede ver a las personas caminando pegadas a las paredes. Los pocos que entran, lo hacen en muchos casos por el aire acondicionado”, confiesa un dependiente. Una bajada en las ventas que contrasta con la campaña de rebajas que, en principio, debería provocar el efecto contrario.

La polémica de los toldos
Cabe recordar que, durante los meses de mayo y junio, se produjo una agria polémica por el retraso en la colocación de las cubiertas en algunas de las vías del centro de la ciudad. De hecho, el presidente de la Federación Provincial Comercio Córdoba, Rafael Bados, llegó a recordar que un informe técnico municipal concretó en 2013 que “la fórmula más conveniente para los intereses municipales” era encargar a la Federación la colocación en las calles tradicionales del entoldado mediante una fórmula que permitiría, además, ampliar a otras zonas de la ciudad que no son el centro este tipo de equipamiento.
Colocados con retraso, la calle Cruz Conde no ha sido precisamente una de las más beneficiadas. De ahí, las quejas de quienes desarrollan su trabajo en el transitado enclave, sobre todo, cuando aminoran los rigores meteorológicos.

1 Comentario

  1. Es cierto lo de los rigores del verano, pero la pregunta es: ¿qué ocurría antes cuando tenía circulación de los automóviles? Lo digo, los comerciantes crucificaban entonces al responsable político que se atrevió a, tímidamente, semipeatonalizar la calle. Entonces sus negocios se resentían por la falta de circulación rodada. Ahora es el sol. Siempre habrá algo.

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