Una familia denuncia el "trato vejatorio" a un paciente en el Hospital Reina Sofía


El paciente estuvo más de 5 horas con una bolsa de ileostomía rebosando en su propia cama, sin ser atendido por ningún enfermero durante este tiempo.

Una familia cordobesa ha puesto dos hojas de reclamaciones contra el personal sanitario del Hospital Universitario Reina Sofía por “el trato vejatorio que ha tenido que sufrir un paciente durante su ingreso en el centro hospitalario”. Todo comenzó hará unas tres semanas. Uno de los hermanos del enfermo se acercó hasta la casa de éste. Allí, descubrió a su hermano tumbado en el suelo. Con esto, el enfermo fue llevado al hospital Reina Sofía, donde el personal sanitario le atendió y señaló que había sufrido un ictus cerebral, motivo por el cual se quedaría sin movilidad de la parte izquierda del cuerpo. Después de varios días ingresado, los familiares comenzaron a tener problemas con una de las enfermeras que se encontraba de servicio en el centro hospitalario.

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Hojas de reclamaciones de la familia del paciente. /Foto: Eloy Moreno

Según ha declarado la familia, el tiempo de espera para que el paciente fuese atendido iba desde las tres a las cuatro horas, en la mayoría de las ocasiones. A pesar de ver que el enfermo cada vez necesitaba más atención, “las enfermeras hacían caso omiso” y, casi siempre, “daba la casualidad que cuando pedíamos que nos atendiese la misma decía que era su cambio de guardia y que esperasen a que llegase el próximo turno”, explican los familiares. La situación se fue sucediendo de la misma forma a lo largo de las semanas. Sin embargo, todo empeoró el pasado jueves, día 20.
El enfermo, tal y como han declarado la familia, comenzó a tener unos fuertes dolores de barriga, de hecho “iba de media unas cinco veces al servicio para hacer sus necesidades”, aunque finalmente no hacía nada. Tras atender al paciente el personal sanitario le realizó una radiografía, donde “no encontraron nada que no fuese habitual”. A pesar de esto, los dolores continuaban alargándose a lo largo del todo el día, por lo que, ese viernes por la noche le realizaron al paciente un TAC en el que le diagnosticaron un problema de colon, con obstrucción intestinal. Asi, tendrían que hacerle una ileostomía, algo a lo que las enfermeras se negaban, porque decían que “era mejor hacérsela al día siguiente”, finalmente, cediendo a la petición del médico, y de los propios familiares, le operaron el sábado por la mañana, colocándole la bolsa ileostomía.
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Exterior del Hospital Reina Sofía. /Foto: LVC

Sobre las 18:00 del sábado, el paciente regresa a la habitación ya con la bolsa de la ileostomía puesta. Esta bolsa es una especie de sustituto del colon, la misma es utilizada para almacenar los residuos que el enfermo expulsa, al quedar inservible el aparato excretor. A la mañana del domingo, sobre las 07:30, uno de los familiares se percata de que la bolsa ya estaba llena y solicita a una de las enfermeras que proceda a realizar el cambio. Ésta volvió a dar la misma respuesta que en otras ocasiones: “eso cuando llegue el turno de la mañana”. Al llegar a esta hora, y una vez realizado el cambio de turno, el familiar volvió a solicitar que le cambiasen la bolsa y la nueva compañera le informó que “ella era muy buena profesional y ya sabría cuando tenía que hacerlo”, aún así, lo único que hizo fue “vaciar un poco la bolsa en la papelera y volver a ponerle la misma al paciente”, aclaran los familiares. El motivo que les dió el personal sanitario es que “no había bolsas nuevas”.
De esta forma, ya a las 11:15, el envoltorio había rebosado y el paciente “estaba rodeado de excrementos tumbado en su cama”. Cuando de nuevo, con la tensión propia de la situación, el familiar se acercó a exigir que le cambiasen la bolsa, la enferma acudió con un personal de seguridad porque “se sentía agredida”. Éste, además, solicitó los datos de todos los que se encontraban en la habitación. Aunque, finalmente, se procedió al cambio.  Tras todas estas vicisitudes, cuentan los familiares, que el paciente al estar aún afectado por el ictus decía frases delirantes y a una de ellas la enfermera respondió “pues si no está agusto se va usted a la Cruz Roja”.

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