Adiós a la Feria del calor y las colas del autobús


El desmontaje de las casetas en el recinto de El Arenal indica el final de una fiesta que este año ha tenido dificultades de acceso y mucho calor

Si por algo se ha caracterizado la edición de la Feria de Nuestra Señora de la Salud que acaba de echar el telón es por la protesta -grado inferior al de huelga- que han protagonizado los trabajadores de Aucorsa y las altas temperaturas, casi veraniegas, que han azotado sin piedad El Arenal, sobre todo en las horas centrales del día.

Autobús de Aucorsa camino de la Feria.
Autobús de Aucorsa camino de la Feria. /Foto: LVC

La peculiar ubicación del recinto ferial hace que sus accesos sean, para la práctica totalidad de sus visitantes, a través del transporte público, ya sea autobús o taxi. Ambos servicios han estado en los comentarios de los cordobeses durante estos días debido a que Aucorsa ha reducido en un tercio sus servicios, con una pérdida estimada del 14 por ciento de los pasajeros, mientras que de los segundos se ha criticado que hayan priorizado los servicios a la Feria, dejando desatendida de taxis al resto de la ciudad. El concejal de Seguridad, Emilio Aumente, llegó a denunciar esta situación en su cuenta personal de Twitter, lo que desencadenó una avalancha de respuestas de taxistas y de particulares que criticaban sin piedad el plan de tráfico del centro de la ciudad, que colapsaba las vías que tradicionalmente se han usado para llegar a El Arenal.
Las temperaturas vividas en la Feria de este año, que muchos días han llegado a superar los 35 grados, han hecho que transitar por las calles del recinto ferial haya sido todo un suplicio en búsqueda de una casetas con aire acondicionado ante la ausencia de sombras que mitiguen un supuesto como éste que se repite con más frecuencia de la deseada. Del mismo modo han sufrido quienes han ido andando a la Feria y al llegar al Balcón del Guadalquivir o al puente de El Arenal se santiguaban antes de iniciar la dura travesía hasta la portada de la Feria.
Caseta en desmontaje en El Arenal. Feria
Caseta en desmontaje en El Arenal. /Foto: LVC

Sin solución de continuidad, conforme se apagaban los últimos altavoces de las casetas, ya en la madrugada del domingo, comenzaba el desmontaje de las mismas. Primero, las mesas y sillas; después, los frigoríficos y los botelleros, que en unos instantes estarán montados en un camión camino de la siguiente feria. Previamente, se han vaciado por completo, colocando en un lado las bebidas y en otro los alimentos, de los que hay que asegurar que no pierdan la cadena de frío.
El ritual de desmontaje señala que hay que separar bien lo que se volverá a usar el año que viene de lo que ya ha cumplido su misión y no sirve para nada. Así, los farolillos, banderitas y demás decoraciones en papel se amontonan en un rincón, mientras los cuadros, cortinas, cornucopias y lámparas se reservan aparte. Otro de los cometidos esenciales en el domingo de desmontaje de caseta es en la separación de los barriles de cerveza que han estado pinchados en el grifo de los que no se han estrenados y lo mismo se hace con los de refrescos.
Con las sillas y las mesas apiladas, ya sólo queda el desmontaje de las infraestructuras de abastecimientos de la caseta, así como de la portada y las estructuras. Esta labor, más compleja, ocupará buena parte de los días venideros.

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