La antesala de la Calle del Infierno


Las previsiones meteorológicas para la segunda parte de la Feria indican altas temperaturas, que se contraponen al equipamiento que ofrece el Arenal

Termómetro./Foto: LVC

Pasadas las 16:00 horas de la jornada de este pasado martes, el termómetro situado frente a la comisaría de Campo Madre de Dios marcaba 39 grados. Una temperatura que ya pronosticaba los rigores del mercurio para lo que resta de Feria. Y es que la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé unas máximas, hasta el sábado 27 de mayo, que oscilarán entre los 33 y 36 grados. Un calor que se verá agudizado por la ausencia de equipamiento en el recinto ferial del Arenal.
La escasez de sombras es uno de los factores que más llaman la atención del espacio ferial. Al reducido número de árboles repartidos por la explanada, hay que sumar que los mismos apenas reúnen un tamaño que permita cobijar el paso de los visitantes. Como tampoco se puede pasar por alto que, en la Calle de Enmedio, los toldos que años atrás se dispusieron junto al sistema de aspersión no han sido dispuestos en 2017. Este hecho propicia que el caminar por el Arenal, a determinadas horas del día, recuerde más a una tarde de agosto que a un mediodía propio de finales de mayo.
Otra de las asignaturas pendientes del “real” de la Feria de Nuestra Señora de la Salud se halla en e piso que la conforma. Con un leve acerado, la gran mayoría del suelo está conformado por tierra, poco baldeada, y que en poco o nada recuerda a las estampas de albero compactado que, cada vez, son las menos en el recinto. Terrizo que que crea una atmósfera difícil de respirar y que, unida a las altas temperaturas, crean un microclima al que se suma la humedad en el ambiente que provoca la cercanía del río. Un conjunto que, más allá de las calles reservadas a las atracciones, convierten el espacio abierto del recinto en una gran calle del infierno.

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