La eterna asignatura pendiente: el botellón


Las calles de acceso a la Feria de Nuestra Señora de la Salud amanecen llenas de basura y restos de botellas de cristal, consecuencia del botellón de anoche

Sobre las 21:00 de este sábado, primer día de Feria, ya se podía prever lo que ocurriría. Cientos de jóvenes, con bolsas en mano esperaban largas colas para realizar las últimas compras antes de llegar al botellón. Efectivamente, una gran número de gente joven tomó anoche el lateral del río Guadalquivir, en la zona más cercana al Recinto Ferial para la celebración de su fiesta particular. Por parte del Consistorio ya habían habilitado una zona acotada para la práctica de esta forma de ocio. Sin embargo, la cantidad de asistentes hizo que la fiesta se extendiese más de lo normal llegando a zonas que, en cierta forma, no estaban preparadas.

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Restos de botellón en la Feria. /Foto: LVC

La noche proseguía entre risas, cantos y baile. Todo aderezado, por su puesto, con la ingesta de cantidades de alcohol que, en muchas ocasiones, superaba los límites humanamente permitidos provocando escenas, más que dantescas, protagonizadas por los jóvenes cordobeses. Más allá de lo que cada uno quiera beber, lo realmente “bochornoso” es el estado en el que ha amanecido el acceso principal a la Feria de Nuestra Señora de la Salud. Las botellas rotas, las bolsas de plásticos, los charcos provocados, en el mejor de los casos, por el hielo derretido, las colillas y todo tipo de objetos se acumulaban en el suelo y alrededor de las jardineras.
Desde luego, el botellón es una de las asignaturas pendientes en la celebración de la Feria cordobesa. Y es que la solución no sería fácil, principalmente, porque los motivos que originan el botellón no son los mismos para todo el mundo. En algunos casos, los jóvenes afirman que van de botellón “para pasar un buen rato con los amigos”. Es más, se estructura como “punto de quedada” fundamental para después acceder al Recinto Ferial. Por otro lado, está la queja de siempre: “los precios son demasiado altos en las casetas y no podemos permitírnoslo”, confirman otros jóvenes.
Más allá de todo motivo, quizás el problema esté en el propio incivismo, ya que se puede realizar botellón pero, a la vez, tener la preocupación de dejar todo, más o menos, limpio. Además, parece ser que el alcohol se convierte en el mejor amigo de la juventud durante esta celebración, porque “no vamos a entrar a la Feria frescos”, afirman muchísimos jóvenes. Este problema ya se origina dentro de la propia concepción de la sociedad actual y, dificilmente, tendrá solución.
Si éste era el estado en el que se encontraba la Feria esta mañana muchos no querrán ni imaginarse como puede amanecer el jueves, después que ya no cientos, sino miles de jóvenes universitarios protagonicen el “macro-botellón” que se organiza el miércoles de Feria. De una forma u otra lo que está más que claro es que el botellón sigue siendo una asignatura pendiente en esta celebración.

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