La Catedral celebra hoy el aniversario de su dedicación


El Rey Alfonso VII El Emperador hizo en 1146 la primera consagración de la Catedral tras una reconquista efímera de la ciudad

A lo largo de la historia, cada 18 de mayo se celebra en la Catedral cordobesa una solemnidad muy especial que, además, está recogida en el calendario litúrgico propio de la Diócesis. En ese día se conmemora la primera dedicación del templo; esto es, la consagración al culto católico como templo principal, con unos fines y un funcionamiento muy concreto que se viene manteniendo hasta la actualidad.

Altar mayor de la Catedral de Córdoba.
Altar mayor de la Catedral de Córdoba. /Foto: LVC

Realmente, la Catedral cordobesa ha tenido dos consagraciones, o dedicaciones a lo largo de la historia. La primera de ellas, que es la que hoy se celebra, tuvo lugar precisamente el 18 de mayo de 1146 a cargo del arzobispo de Toledo, don Raimundo, con la celebración de una misa y el canto de las horas litúrgicas. En aquel momento, la ciudad de Córdoba había sido reconquistada por Alfonso VII el Emperador dentro de una campaña que desarrolló por buena parte de Andalucía y en la que contó con la colaboración de la población hispanomusulmana que asistía como víctima colateral a los enfrentamientos entre almohades y almorávides en medio de una crisis que los castigaba en todos los aspectos. El Rey de Castilla y de León sólo pudo disfrutar de su triunfo a Ibn Ganiya durante escasas fechas, ya que se vio obligado a abandonar Córdoba al poco al convertirse en capital almohade. Como señalaron las crónicas del momento: “El Emperador fue venturoso en la conquista pero poco discreto en retenerla”.
Habrá que esperar hasta el primer semestre de 1236, momento en que las tropas del Rey Fernando III llegan a una Córdoba musulmana que no hizo muchos esfuerzos por defenderse, ya que la población estaba enemistada con el poder civil y religioso, y fueron ellos mismos quieres facilitaron el acceso a la Ajerquía, a través de la Puerta del Colodro, de las primeras tropas cristianas, a la espera de tomar el resto de la ciudad. El 29 de junio se rendía, a lo que el monarca correspondió dejando que salieran de la ciudad todos los que quisieran y que, además, se llevaran sus bienes muebles. Ese día, Fernando III mandó que la mezquita mayor de la ciudad fuese consagrada para el culto cristiano bajo la advocación de Santa María, en una ceremonia realizada por el obispo de Osma, que sustituía al arzobispo de Toledo, de la que Córdoba fue sufragánea desde ese momento hasta 1851. La constitución, posteriormente, del Cabildo Catedral fue la fórmula que ha garantizado hasta la actualidad el culto en el templo así como otros fines de todo tipo que desarrolla esta institución.
Desde entonces, cada 18 de mayo se celebra, con rango de solemnidad, este aniversario que recuerda cómo la mezquita mayor fue consagrada de esquina a esquina y que este templo pasó, sin solución de continuidad, a tener un culto cristiano como referencia para toda la Diócesis siglos antes de que se alzara el crucero.

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