"Excuse me, what's a procesión?"


Cientos de turistas internacionales asisten a Córdoba para disfrutar de su Semana Santa, desde un punto de vista totalmente distinto al resto de los visitantes

Es algo habitual para una persona nacida en Córdoba, en Andalucía, o, incluso, en muchos lugares de España escuchar términos como “procesión”, “chicotá”, “relevo”, “llamador”, o “bambalina”. Son palabras que cualquiera nacido en esta tierra, aunque no sea cofrade, sería capaz de identificar y definir casi a la perfección. Sin embargo, cuando un turista, de fuera del país, asiste a la Semana Santa cordobesa se encuentra perdido ante estos términos. Ya no sólo ante las palabras en sí, sino en la forma en la que tienen los andaluces de vivir la pasión, la muerte y la resurrección de Cristo.

Lunes turistas
Cruce de Cardenal González y la calle San Fernando./Foto: Rafael A. Ojeda

De hecho, la mejor palabra para definir a estos turistas internacionales, sin duda, sería “sorpresa”. Ésto es lo que sienten los cientos de extranjeros que, a pesar de observar esta tradición cofrade desde un prisma totalmente distintos a los vecinos cordobeses, se involucran en ella, se acercan y la disfrutan como uno más. Por ejemplo, Mary y Michelle, que vienen desde Cambridge, en Reino Unido, es la primera vez que visitan Córdoba. Estas amigas afirman que antes de comenzar su viaje estuvieron viendo vídeos de la Semana Santa cordobesa  y “nada tiene que ver con lo que han podido disfrutar aquí”. Las mismas dicen que se han sorprendido de la cantidad de gente que le lanza piropos a las imágenes, y de los saeteros, a los que ellas definen como “cantantes”.
Por otro lado, Tony, que ha venido desde Montmirail, en Francia, dice que pensaba que los pasos, que él define como “mesas”, iban a ruedas y que cuando vio a los hombres salir de debajo del paso “no podía creérselo”. Igualmente, su mujer, Margot afirma que lo que más le gusta son las flores que adornan los pasos, “mesas”, y los niños que están en el cortejo. Sin embargo, los nazarenos no son del agrado de todos. Otra pareja procedente de Mittenwald, en Alemania, cuentan que han tenido que dejar de ver procesiones porque su hijo cada vez que veía a un nazareno “se ponía a llorar”.
Sea como sea, lo cierto es que todos coinciden en lo mismo y es la “belleza” con la que Andalucía celebra la Semana Santa. El bueno tiempo, además, también ha ayudado a que ésta se disfrute muchísimo más, han confirmado muchos turistas. Otro punto en común, afortunadamente, es que en años venideros regresarán a Córdoba y, seguramente, ya con los términos bien aprendidos.

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