Dejadez municipal ante la afluencia de visitantes en Semana Santa


Semana Santa
Situación de la zona del Bailío./Foto: LVC

Desconchones en las paredes, trozos de pintura y tierra por el suelo y fachadas levantadas son el denominador común de la Cuesta del Bailío y su entorno. A apenas 16 días para el inicio de la Semana Santa, una de las zonas con más afluencia de visitantes de la ciudad se encuentra en un lamentable estado de conservación para el que, de momento, no se prevé que el Ayuntamiento tome medidas urgentes. Y es que si bien el paso de las procesiones por este punto no será masivo, no deja de ser cierto que el Domingo de Ramos se espera una elevada concentración de público para ver discurrir a la hermandad de la Esperanza.
Otra dos corporaciones transitarán por el enclave aledaño a Capuchinos, las de la Sangre y los Dolores. No obstante, cabe recordar que el paso de los cortejos no es el principal espejo donde se reflejará el deficiente estado de estos muros históricos. A diario, el monumento al Cristo de los Faroles -uno de los puntos emblemáticos de la ciudad, fuera de la misma- es visitado por numerosos turistas que discurren por la zona y pueden contemplar esta poco recomendable situación.
Cabe recordar que parte de estos muros, los pertenecientes al convento, se hallan dentro del Plan Especial del Casco Histórico. Estos serán reformados en parte por la hermandad de la Paz. Hecho que se produce tras recibir el visto bueno para la reforma de su casa de hermandad por la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU). Por lo que, de cara al futuro el aspecto actual de parte de este entorno se verá ostensiblemente mejorado. Entre tanto, este enclave -protegido- sigue a la espera de que resanen sus paredes se recojan los restos de tierra del muro y se adecente, no sólo para Semana Santa, sino para el resto del año en que los visitantes acuden a este emplazamiento monumental.

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