La cordobesa Eva Contador, ganadora del I Premio Bárbara Castro


El premio a "un corazón de madre" se concede a la maternidad o su vivencia en situación de dificultad con el objetivo de guardar la memoria de Bárbara Castro

Córdoba entera debe estar hoy de enhorabuena. Una MADRE con mayúsculas, cordobesa, ha ganado la I Edición del Premio Bárbara Castro. Eva Contador, tres hijos discapacitados, una sonrisa, infinito amor, Fe, un verdadero ejemplo. Nos cuentan quienes la conocen que ha habido que insistirle mucho. De hecho, envío su historia “in extremis” pocas horas antes de que se cerrara el plazo de presentación de candidaturas. Ella misma que hoy se muestra “feliz” nos confiesa que “no se siente merecedora del premio” al menos no más que otras muchas madres que viven sus historias en silencio y sacan cada día fuerzas de flaqueza por amor a sus hijos, desde el anonimato. A todas ellas “quiero brindarles hoy el galardón”.
En La Voz, tuvimos el auténtico placer de hablar Eva y conocer de primera mano un verdadero ejemplo de amor y de superación, de lucha y de entrega. Un ejemplo de mujer, de madre, de esposa, de voluntaria y de empresaria, que a pesar de haber tenido tres hijos, dos de ellos discapacitados, nos recibió con una sonrisa y nos irradió paz y felicidad. Un verdadero regalo que reproducimos íntegramente para aquellos que no pudisteis leerla en su día. Gracias, Eva Contador.
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Eva, se acerca el Día Mundial de la Discapacidad y no tengo más remedio que preguntarte si tanto Día Mundial de… no es algo excesivo y estamos a lo mejor sin querer, haciendo que todas estas celebraciones pierdan fuerza y por lo tanto su objetivo de concienciación se vea mermado.
Yo creo que se nos ha ido un poco la cabeza.  Cuando había un día puntual, el Día de la Discapacidad o el Día de X pues estaba bien, pero es que ahora ya todo el mundo tiene su día y hay veces que están ocupados por tres o cuatro cosas y ya no hay un Día de la Discapacidad aunque es verdad que el 3 de diciembre esta marcado con ese nombre. Ahora tenemos además de este, el de down, asperger, parálisis cerebral, enfermedades raras… y aunque es verdad que todo el mundo tiene derecho y que se trata un poco de visualizar los problemas de cara  a la sociedad o llamar la atención, con esto yo no creo que se consiga, hay que buscar nuevas fórmulas para que la sociedad se involucre pero no sólo a través del “día de”.
Cuéntanos tu historia, en tu familia cuando hablamos de discapacidad, hay que hacerlo con mayúsculas, te ha dado fuerte…
Pues sí. Tres hijos y los tres con alguna discapacidad es muy duro. Lo primero es afrontarlo.  Cuando como familia decides crear un hogar y tener un hijo, lo último que se te pasa por la cabeza es pensar que vas a tener un hijo con una discapacidad sea del tipo que sea. Lo primero es afrontarlo tú como persona y aceptarlo, que no es fácil.
Con Antonio, el primero, mi hijo mayor, luché mucho porque nadie nos decía lo que tenía, pero yo sabía que el niño tenía algo porque veía que no desarrollaba ni evolucionaba de forma normal. Se convirtió para mí en una obsesión buscar y encontrar a alguien que me diagnosticara a mi hijo. Una vez que  me lo diagnosticaron, uno de los momentos más duros para mí fue cuando me llegó la carta de la Junta de Andalucía con la minusvalía del niño, fue darte de cara con la realidad.
Cuando luchas por un diagnóstico, luchas por algo que tu hijo necesita pero cuando ya lo encuentras y te dicen: tu hijo tiene una discapacidad y sabes que es algo que tienes ahí para toda la vida y que lo tienes que afrontar, fue durísimo.
A partir de ahí ¿cómo consigues seguir con tu vida? Y lo más importante, hacerlo como tú, siempre con una sonrisa, Eva. Es admirable.
Yo soy muy creyente. Lo primero obviamente hay un momento de rebelión en el que le dices ¿por qué?, ¿por qué mi hijo?, ¿qué ha hecho mi hijo para merecer esto? A ti no te llega esto y le dices a Dios, ¡gracias!, obviamente. Pero luego, hay un momento de gratitud. Tengo que estar muy agradecida. En el mundo de la discapacidad ves muchas cosas y dices  bueno,  mi hijo tiene este problema pero tengo que dar gracias porque no tiene éste o éste otro, podía haber sido peor. De todas formas hay mucha ruptura con Dios en un primer momento en las familias con discapacidad aunque también es verdad que es nuestro consuelo. Para mí, es mi apoyo. Yo no hubiera podido llevar esto como lo llevo si Dios no hubiera estado conmigo y con mi familia.
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¿Cómo está hoy tu hijo Antonio?
 Antonio hoy para su discapacidad, está muy bien. Hemos luchado por normalizarlo dentro de la sociedad y que se sienta como una persona normal. Yo no lo trato ni mejor ni peor que trataría a otro hijo. He intentado educarlo como si su discapacidad no fuera un impedimento, pero tampoco puede ser una excusa.
A mí me ha pasado estar en el parque con mi hijo y reñirle por algo y la gente mirarme como diciendo mira esa señora con el niño en silla de ruedas pobrecito y riñéndole, o decirme déjalo pobrecito… y yo pienso que no, que él tiene que aprender que su discapacidad no debe ser un impedimento, pero tampoco un as en la manga.
Y después de lo de Antonio, otro embarazo y otro hijo con discapacidad.
Efectivamente. El problema de Jaime es menor, es un problema auditivo y sólo le afecta a un oído con lo que puede hacer una vida totalmente normalizada.  A la hora de los estudios si hemos tenido que hablar con los profesores y estar muy encima para que tengan en  cuenta que por un oído no oye nada, ha perdido casi un 90% de audición. A pesar de esto y de tanta sensibilización luego llegas y ves que no hacen nada. Yo he llegado a tener a  mi hijo en una clase, en la última fila, atrás del todo, con el oído bueno dando a la puerta de la calle y el malo dando a la clase y me decía la profesora que el niño no atiende. No, señora, lo que pasa es que el niño donde usted lo ha puesto,  no oye nada. Si lo sabes, por qué no lo pones en otro sito. De poco sirve que esa profesora luego salga el Día de la Discapacidad con las manos en blanco pidiendo normalización o integración.
Lo que necesitamos es que se trabaje y que la sociedad se una y que las familias enseñen a los niños. No hay nada más cruel que un niño en el patio del colegio que no se acerca a jugar con otro niño porque tiene por ejemplo un  asperger, porque es un niño distinto.
Y luego otro hijo… eso si que ya te debe dejar K.O
Mario fue ya la puntilla. Después de pasar tanto piensas que la vida te va a premiar con un hijo del que no te vas a tener que preocupar tanto. La tecnología había avanzado mucho desde el último embarazo que yo había tenido, las ecografías 3D… el niño nace, todo perfecto, todos muy contentos, súper felices, hasta que empiezas a ver cosas raras. Cuando ya te mueves en el mundo de la discapacidad  tienes como señales de alarma. Después de llevarlo al médico mil veces, terminan por diagnosticarle una enfermedad rara de la que hay sólo 80 casos en el mundo. A día de hoy no hay ningún otro caso en España.
¿Y cómo lo afrontas? ¿Cómo consigues no derrumbarte?
Es muy doloroso, es algo que desearías no tener, pero por otro lado te cambia la vida en todos los sentidos. La forma de ver las cosas, tus metas, tus propósitos…
En mi matrimonio hay mucho amor. Hay matrimonios que se han roto como consecuencia de tener un hijo con discapacidad. Todo depende de la base sobre la que lo construyes. Si los cimientos son sólidos y por supuesto no sólo puede ser la atracción, pues la casa sigue para delante. Muchas veces en la pareja hay uno de los dos que no acepta el problema, hay una lucha entre los padres y a veces llega a destruir el matrimonio.
Aunque también tengo que decirte que es verdad que un niño con una discapacidad enriquece al matrimonio y la vida familiar en muchos aspectos.
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¿Requieren entonces que haya en el matrimonio, en la familia en general, más amor?
No es que requieran más amor. Dan más amor. Mi hijo de 21 años cuando yo entro en mi casa me dice: mamá, ¡guapa! Te quiero. Son unas cosas que en niños de 18 o 20 años  no es lo habitual. Son niños que se dan más aunque también es cierto que requieren de ti mucho más.
Hay gente que conoce la discapacidad desde el balcón. Lo habitual es que una persona cuando entra en el mundo de la discapacidad, bien por una enfermedad, por un accidente o por un voluntariado, se crea un enganche que la gente no da crédito. Y es porque  realmente es gente que da mucho amor. Gente muy pura.
Transmites felicidad…
La procesión va por dentro por supuesto. Para nadie es grato que tu hijo nazca con una discapacidad. A cualquier persona que tu le preguntes, puede querer cosas materiales, pero la familia y sobre todo si eres madre, que tus hijos estén bien es lo primero y darías la vida por ellos. Grato desde luego no es, ahora, también es verdad que tienes que aceptarlo y luchar mucho para que tu hijo tenga la mejor vida posible y dejar previsto que tenga en un futuro también, la mejor vida posible.
Le doy mucha importancia al tema asociativo. Es muy importante buscar personas que están pasando o han pasado por lo mismo que tú. Hay que hacer frente común. Hay cosas que ahora se ven normales y que no se han conseguido porque  la sociedad dice sí espontáneamente. En Córdoba, en el año 70, se empezaron a escolarizar niños con parálisis cerebral porque los padres que formaron la Asociación de Parálisis Cerebral  lucharon por ello, porque antes, esos niños no estaban escolarizados.
Hablando de colegios y de la escolarización y normalización de estos niños, en qué punto estamos. ¿Se consiguen los objetivos de normalización e integración?
Se ha conseguido y no se ha conseguido. El tener hijos en diferentes edades pero con una problemática similar, te hace poder ver con perspectiva el tema de la educación y los cambios. Tengo hijos con diferentes edades que han estado escolarizados con distintos sistemas y en distintos centros y por eso a lo mejor, tengo más información directa.
Hubo un momento hace unos años donde el tema de la integración estaba my conseguido. El niño discapacitado estaba prácticamente siempre en el aula con sus compañeros y sólo en momentos puntuales era atendido fuera del aula. Esa modalidad se sigue manteniendo en algunos colegios y sólo con algunas afectaciones, no con todas. Cuando un niño tiene una afectación mayor, ahora se tiende a sacarlo del  aula y ponerlo en un aula específica y solo a lo mejor una hora en el recreo puede estar con sus compañeros. Yo creo que eso ni ayuda al niño ni ayuda a los compañeros porque el educarse en diversidad dentro de la clase enriquece a los hombres y mujeres del futuro.
Los niños que han estado con mi hijo mayor en clase desde parvulario hasta bachiller conocían a mi hijo y sus necesidades. Han crecido con unos valores, saben cuál es la dificultad de Antonio, su lucha por superarse, la ayuda que necesita diferente a los demás y que ellos se la han prestado y sus esfuerzos por superarse que ellos valoran mucho. Eso ha enriquecido a esos niños que el día de mañana van a ver con normalidad que una persona con una discapacidad pueda tener un trabajo en condiciones, más allá  de vender cupones o recoger mesas en una cafetería. Hay mucha gente preparada que debe tener las mismas oportunidades. Los niños que no crecen con esa visión y se educan sabiendo que los niños que son distintos están aparte, a mi me recuerda a los guetos. Y esto, está empezando a pasar otra vez en los colegios. Ya hay aulas específicas donde los niños están integrados y solo sabe unas horas.
También es muy importante la labor de los padres. Los padres cuando tenemos un hijo con discapacidad es una lucha constante de intentar buscar lo mejor en sanidad, rehabilitación… y por otro lado está la lucha por integrarlos en la sociedad y que se respeten sus derechos, los mismos que los del resto de  niños que sin embargo los consiguen de forma automática.
En el día a día de un discapacitado debe haber situaciones difíciles de llevar…
Muchas, te pongo un ejemplo. Si por ejemplo mi hijo quiere ir al Gran Teatro sólo puede ir con una persona y a un palco lateral. Si quiere ir al cine tiene que dejarse la nuca porque los asientos para discapacitados están en la primera fila, y si quiere ir a un concierto con sus amigos tampoco puede. Sólo puede ir a la zona de discapacitados con un acompañante, el resto, va a otro sitio. Así que si van seis o siete, dos, mi hijo y su acompañante, van a la zona de discapacitados y el resto a otra. ¿Dónde está la normalidad en esto?. Se ha avanzado pero todavía queda mucho por hacer.
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Y además de ser una magnífica madre y de dedicarte en cuerpo y alma a tu familia, me cuentan ¡que no paras!
Sí. La verdad es que soy una persona muy activa. Por un lado pertenezco a ACPACS y echo una mano todo lo que puedo de forma altruista en la gestión y además tengo una empresa de servicios médicos para ayudar a familias con problemas de discapacidad. Se llama Medical Service Contador y nos dedicamos a traer a España un equipo médico para hacer un tipo de cirugía para personas con discapacidad y problemas de espasticidad.
Esto surge porque cuando mi hijo tenía 5 años yo me fui a Rusia a hacerle un tratamiento quirúrgico que solo se hacía allí. Me fue muy bien, no es la cura pero es un tratamiento poco invasivo que da mucha calidad de vida a los pacientes. Nos fue muy bien y por eso intentamos por todos los medios que la técnica se aplicara aquí en España. Recogimos firmas, presentamos una proposición no de ley en el Congreso –dos veces estuve, una con el PP y otra con el PSOE- pero no había manera, así que se nos ocurrió para acercar el tratamiento a las familias, traerlos a operar a España. Nos pusimos manos a la obra a hablar con los médicos de allí, a homologar los títulos y creamos la empresa para poder contratar servicios, facturar y poder moverte laboralmente. Trajimos a los médicos a España y a día de hoy somos referentes en Europa. Se operan aquí personas de Italia, Francia o Portugal y también de Argentina, Colombia y otros muchos sitios. Elegimos Madrid por se centro neurálgico y atendemos a gente de  toda España: Galicia, Andalucía, Valencia, Barcelona…
Actualmente estamos operando a  unos 150 pacientes al año. Tenemos toda una red. Cuando llega el momento pido los permisos de extranjería, contrato Hospital, equipo de anestesia, enfermería especializada, traductores de ruso, italiano, francés… Llego a la clínica y digo, esta planta entera es para mí.  En Córdoba, tenemos el handycap del aeropuerto, sin aeropuerto es muy complicado plantearnos hacerlo aquí, aunque me encantaría. Primero porque es mi ciudad y segundo porque no me requeriría tener que irme de mi casa tantas veces. Desde que el médico sale de Rusia hasta que se va yo estoy con él y son muchos días fuera. Además de presentaciones y conferencias que también las hacemos por todo el mundo para presentar el tratamiento y acercarlo a cuanta más gente mejor.
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Eva, ya para terminar, resúmeme en unas líneas lo que pides, lo que esperas de la sociedad.
En resumen, que la gente nos vea, que no nos mire. Cuando tuve a mi primer hijo empecé a darme cuenta de la cantidad de gente que había en sillas de ruedas y con muletas, no es que hubieran más, es que antes no los veía, como el problema no era mío, no me daba cuenta.
Una invidente me contaba el otro día que la gente a veces no se le acerca para saludarla porque no sabe como dirigirse a ella. Cómo saben que no puede verles, prefieren no decirle nada porque no saben cómo actuar ni como dirigirse a ella.  Estas cosas dan mucha pena.
La importancia del voluntariado
Animo a la gente a hacer voluntariado. Creo que la mayoría no es consciente del bien que pueden hacer sólo con una hora de su tiempo a la semana, o al mes. Sobrevivimos gracias a la ayuda altruista de mucha gente. Todo el mundo es bien recibido y cada minuto de nuestro tiempo que invertimos en ayudar es un regalo para el que lo recibe pero también para el que lo da. Hay personas en ACPACYS que no pueden, por ejemplo, hacer algo tan sencillo como ir a tomar un café o a ver un partido a un bar porque no tiene quien le acompañe.
Insisto en que es tan fácil como ponerse en contacto con la Asociación, con ACPACYS o con la que sea, y que aporten su granito de arena. Con la suma de muchas manos podemos dar vida a gente que realmente lo necesita. Recibirán seguro mas de lo que dan.