El reto de ser sacerdote y mecánico en Bangassou


El padre Benjamín, amenazado de muerte por la guerrilla en Bangassou, dedica tres años a formarse en Madrid como mecánico de automóviles

Benjamín Enoch Ngbebeda es un sacerdote de Bangassou al que la guerrilla había amenazado de muerte y su obispo, el cordobés Juan José Aguirre, para salvarle la vida, lo envió a España con un cometido muy especial: durante tres años se formaría en electromecánica para así poder reparar los vehículos, ya que en la República Centroafricana escasean los mecánicos. Ahora, concluida su formación, regresa a Bangassou con renovadas ilusiones.

El padre Benjamín, en Córdoba. (Bangassou)
El padre Benjamín, en Córdoba.

No es fácil dar el salto de sacerdote en peligro de muerte en Centroáfrica a estudiante de mecánica en un barrio madrileño, pero no había más remedio. El transporte de los diocesanos estaba seriamente comprometido por la simple razón de que allí nadie era capaz de reparar los coches de la Diócesis, algo fundamental en una de las zonas más pobres del planeta, donde las carreteras están en su mayoría impracticables y las escasas infraestructuras son el objetivo prioritario de los grupos armados en un conflicto que desangra lentamente al país.
En las vísperas de Navidad, Benjamín finalizó sus estudios y presentó su trabajo de fin de curso, un proyecto final que recordaba precisamente la razón de su viaje a España: un taller de reparación de vehículos en Bangassou. El pasado día 30 regresó a República Centroafricana “sin miedo”, porque su gente le necesita.
El padre Benjamín, en Córdoba. (Bangassou)
El padre Benjamín, en Córdoba. /Foto: LVC

Mientras tanto, pasó dos días en Córdoba, con la familia Ávila en cuyo domicilio celebró una misa. En este tiempo, esta familia tuvo también la oportunidad de compartir muchas charlas y muchos momentos con él; a Benjamín le gusta conversar en su español que, tras tres años, ya maneja con soltura. Habló de su país, de su gente, de su obispo, de la guerra que azota su patria, de cómo es la vida en Bangassou y lo diferente que es a la vida que se conoce en España.
Cada cosa que veía le llamaba la atención, sobre todo los olivos, muchos, muchísimos olivos que en su país no hay. En estos días compartió sus costumbres, sus comidas favoritas, la manera de celebrar la misa, la alegría de los feligreses, sus estudios en el seminario, y tantas otras cosas.
En Bangassou todos han oído hablar de Córdoba, mientras que en España, pocos saben dónde está Bangassou. Para ellos Córdoba es, como él decía, su metrópoli, la capital del mundo. El padre Benjamín cantó canciones en Sango, describió cómo le llamó su vocación, cuando siendo monaguillo de un joven sacerdote español, Juan José Aguirre, jugaban juntos al futbol. “Juan José jugaba duro”, describe.
Benjamín visitó también las Ermitas, donde saludó a los carmelitas, al padre Antonio, al hermano Julio, ya que todos conocen a Juan José Aguirre. El padre Antonio le dio huesos de aceitunas del mejor olivo que hay en las Ermitas y Benjamín quiere plantarlos en Bangassou. ¿Crecerán olivos cordobeses en el centro de África?

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