Vicente Amigo lleva al poeta de la mar al Gran Teatro


El recientemente premiado por su mérito en las Bellas Artes ha regresado a su tierra para poner el broche de oro a la celebración del treinta aniversario del Gran Teatro

Si en las celebraciones varias de las tres últimas décadas de la escena en Córdoba han sido muchos los artistas de las distintas disciplinas quienes han protagonizado la historia reciente del Gran Teatro, sin duda, con el espectáculo de anoche arranca el futuro del coliseo donde Vicente Amigo (Guadalcanal, Sevilla, 1967), según dijo: “aquí he cumplido muchos sueños pero me quedan otros por cumplir”.
El recientemente premiado por su mérito en las Bellas Artes ha regresado a su tierra para poner el broche de oro a la celebración del treinta aniversario del Gran Teatro acompañado de la Orquesta de Córdoba en un espectáculo que sin duda marcará otro hito en el coliseo.

Vicente Amigo durante el concierto./Foto:LVC
Vicente Amigo durante el concierto./Foto:LVC

El concierto para guitarra y orquesta sinfónica basado en la obra del poeta gaditano de la Generación del 27 Rafael Alberti comenzó interpretando al toque, acompañado por Añil Fernández (segunda guitarra) y Paquito González (cajón), la bulería Autorretrato, con letra compuesta por el propio Vicente Amigo. Una letra que quizá por el momento en el que fue escrita no pudo cantarla una voz que no fuera la de Enrique Morente. Anoche fue el cantaor Rafael de Utrera quien interpretó con garra como prolegómeno de lo que sería un espectáculo inolvidable para un Gran Teatro que colgó el cartel de “completo”.
Roto el hielo, como dijo el maestro, la instrumentación orquestal de la Orquesta de Córdoba llegó acompañada de la dramaturgia del actor Emilio Gutiérrez Cava que puso voz a las poesías de Alberti que fueron apareciendo entre alegrías y tarantas, entre palmas y violines, entre quejíos y cuerdas, las seis de la guitarra de un maestro como Vicente Amigo.
Quiero volver a aquellos días de mi infancia junto al mar de Cádiz/aireándome la frente con las ondas de los pinares ribereño, leyó Gutiérrez Cava mientras la música iba in crescendo, de menos a más, repasando la niñez del poeta gaditano, la garra y la fuerza con una taranta escenificando el horror de la Guerra Civil. La Orquesta de Córdoba y la guitarra de Amigo iban surcando esa añorada mar de Cádiz de Alberti.
La Nana de Negra Flor da paso a unas bulerías, una explosión instrumental que acaba, tras una milésima de segundo de asimilación, con el público entregado en aplausos para el poeta, el guitarrista, el flamenco. Le siguió un fragmento de Pleamar y una taranta. Emilio Gutiérrez Cava recita de nuevo, justo antes de llegar al Exilio con Marinero en Tierra.
Rafael de Utrera puso voz a la letra de unas alegrías escritas por el propio guitarrista que después de los bises volvió con su músicos, tras una cierre impetuoso con la Orquesta de Córdoba, para despedirse de un público que llevaba seis años esperándolo en una ciudad que no lo vio nacer pero que tiene la suerte de haberse convertido en el escenario del día a día del artista.
 

1 Comentario

  1. La obra “Poeta” (o Concierto flamenco para un marinero en tierra) no fue compuesta por Vicente Amigo, al menos no en su totalidad. Leo Brouwer, compositor de prestigio mundial, compuso toda la parte orquestal y también una parte sustancial de la guitarra. El mismo Vicente Amigo viajó a La Habana en 1991 para trabajar con Brouwer en esta obra. Posteriormente fue estrenada bajo la dirección del mismo compositor cubano y la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba en Córdoba en 1992. Es lamentable cómo los medios ningunean la labor de este compositor en esta obra tan hermosa, obra de autoría -como poco- “conjunta”. Lo cual no implica menosprecio alguno a la parte genial e inconmensurable del arte de Vicente Amigo a la guitarra. El compositor cubano estuvo en este mismo concierto, eso sí de forma muy discreta.

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