Acali advierte del peligro de la cultura del alcohol


Desde Acali alertan de esta tendencia tan arraigada de celebrar cualquier acontecimiento con cerveza o alcohol por el riesgo de que se convierta en una adicción que limite la vida diaria

¿Una caña? ¿Nos vamos de copas? El ocio social va íntimamente ligado al consumo del alcohol hasta tal punto que reunirte con amigos es sinónimo de ingesta de alcohol de manera habitual. Ahora que estamos inmersos en una época de comidas y cenas navideñas, hemos quedado con el recién elegido presidente de la Asociación del Alcohólicos Rehabilitados (Acali) Rafael Mora Sánchez para hablar de la acción de esta entidad, pionera en Andalucía en el tratamiento de personas con adicción al alcohol que creara en 1982 el médico Pedro Muñoz, muy ligado a los cursillos de cristiandad.

Joven de botellón (alcohol) (acali)
Joven de botellón. /Foto: LVC

“Yo soy alcohólico” se sincera Mora, un fontanero de profesión que hace 18 años llamó a las puertas de Acali; “al principio, para superar mi adicción y una vez rehabilitado, he seguido como terapeuta para las personas que necesitan ayuda y que están en la misma situación  que yo me encontraba”. Él, como la mayoría de los adictos, llega a la asociación  “empujado” por sus familiares. “En seguida me di cuenta de que era un enfermo y lo seré toda la vida, en el momento que me tome una copa, puedo volver a recaer, seré un alcohólico toda la vida”.

El por qué se coge una botella en vez de pedir ayuda ante problemas económicos o familiares es una cuestión complicada de resolver, al igual que tampoco se entiende la persona que sale de fiesta y “no controla” y bebe y bebe hasta el punto de que al día siguiente no recuerda lo que ha hecho.

Lo que sí rechaza de manera contundente Mora es que una persona rehabilitada pueda a volver a ser un “bebedor social” porque argumenta que, una vez cae una gota de alcohol, “se pueden volver a repetir los patrones de consumo”

Bebidas alcohólicas. /Foto: LVC (acali)
Bebidas alcohólicas. /Foto: LVC

¿Dónde está el límite?

Los terapeutas delimitan la adicción en el momento en el que la persona condiciona su actividad rutinaria a la sustancia, en este caso el alcohol, pero para el actual presidente de Acali el límite no es tan fácil de determinar. “Vivimos en una sociedad en la que hasta los cumpleaños de los niños pequeños se celebran con copas por parte de los padres”. El alcohol está presente en todas y cada unas de las celebraciones sociales, en el ocio nocturno y diurno. ¿Dónde ponemos el tope, en 3, 4, 5 copas?

El caso es que Acali atiende un centenar de personas a la semana, entre adictos y familiares que asisten a consultas médicas, psicológicas, terapias grupales porque se han convertido en dependientes del alcohol. “Cuando el alcoholismo entra en una familia, la destroza, asegura Mora” que por eso lanza un mensaje de advertencia al cada vez más incipiente inicio en el consumo de alcohol.

“Cuando se noten que la persona cambia su carácter, huele a alcohol porque eso se detecta hay que poner el freno y acudir a un especialista lo antes posible” insiste con determinación. Porque esta adicción no entiende de clases sociales; “el estigma del obrero tomando cervezas sin control no es real, hoy en día hay adictos arquitectos, médicos, enfermeros, psicólogos, no importa el nivel cultural ni social”.

Cerveza sin alcohol (acali)
Cerveza. /Foto: LVC

Y para que desde Acali puedan seguir prestando la asistencia que necesitan los adictos, no les ha quedado otra que tirar de voluntariado, muchos de ellos, alcohólicos rehabilitados y familiares porque de las instituciones públicas reciben la sorprendente cantidad de: cero euros. Todo se lo financian con los socios colaboradores y gracias a que la Fundación Cajasur les tiene en cesión las instalaciones, que pretenden mejorar y arreglar para poder realizar adecuadamente las intervenciones con los pacientes.

Por el momento, ni los psicólogos ni la médica que hace las atenciones cobran un sueldo, ni la persona encargada de la administración, ni el presidente, nadie. Y sin embargo, nada de acritud ni rabia por parte de Mora, nada más que resignación y mucha fe en que los voluntarios no fallen y quienes aportan su granito de arena se sigan manteniendo. Este es su mayor reto como presidente; poder ofrecer todo lo que las personas necesitan.

Para dar un pequeño empujoncito, el próximo 14 de enero el grupo de teatro Altequa actuará en la Diputación de Córdoba representando una obra propia, “Plaza de las Tazas, 11”. El importe de la entrada, 5 euros, irá destinado íntegramente a financiar el coste de las terapias de los 100 pacientes que Acali atiende de lunes a sábado. 

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