¿Colaboras con la 'Operación Potito?


Llega la Navidad y con ella, más de 200 chavales en las puertas de una veintena de farmacias esperan superar los casi 9.000 alimentos infantiles que recogieron el año pasado para los mas necesitados

“¿’Operación Potito’?, ¿qué es eso?, ¿que los vendéis vosotros?” Esa es la respuesta más común a pesar de que los salesianos llevan casi 20 años recogiendo alimentos infantiles a las puertas de las farmacias al llegar estas fechas. Se trata de una campaña solidaria organizada por el Centro Juvenil de la pastoral del colegio San Francisco de Sales que consiste en recoger potitos y leche en polvo para que los bebés de las Adoratrices, Adevida, Córdoba Acoge, Adma, las Hermanas de la Cruz y la parroquia de Miralbaida puedan alimentarse.
Es una de estas campañas cuyos destinatarios tienen rostros conocidos; los potitos no se caducan en largas cadenas de distribución al Tercer Mundo, sino que van a parar a familias cordobesas necesitadas. Llevan desde el jueves y “amenazan” con estar hasta el domingo apostados en las puertas de una veintena de farmacias del centro y “del barrio”, como llaman a la zona que rodea “el cole”, los Salesianos: Avenida de Barcelona, San Lorenzo, Ronda de la Manca.
Son más de 200 chavales voluntarios de la pastoral del colegio, también alumnos del colegio de Santa Victoria, la Salle, la parroquia Virgen del Camino y el grupo joven de la hermandad del Prendimiento tal y como ha explicado a este periódico la presidenta del Centro Juvenil y coordinadora de esta iniciativa, Celia Valero, antigua alumna salesiana y una joven muy involucrada con la obra social de los salesianos.
“De entre todos los jóvenes, los más pobres”. Esta era la máxima del fundador de los salesianos, San Juan Bosco que en la ‘Operación Potito’ se hace más real que nunca. Los chavales de la Fundación Proyecto Don Bosco, también ponen su gratito de arena recogiendo alimentos infantiles. En la puerta de la farmacia de El Globo están con Laura Caballero, la psicóloga que trabaja como tutora que cuenta muy satisfecha que estos chicos son un ejemplo de solidaridad en sí mismos; incluso a pesar de lo complicado de sus vidas, se comprometen con todos los proyectos que se les pide, regalan su tiempo, su esfuerzo y su sonrisa porque son conscientes de la importancia que tienen estos gestos.
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Vulnerables pero no exentos de ilusión y de expectativas. Este grupo de chavales que están a la puerta de la farmacia El Globo se han formado en diferentes disciplinas de restauración y hostelería, además, son unos jugadores de fútbol que nada tienen que envidiar a quienes tienen la oportunidad de estar en algún club deportivo, son responsables, solidarios y tienen en sus sonrisas la mejor herramienta para construirse un gran futuro que seguro les depara la vida.
Por ellos, el titular de la farmacia de El Globo cuenta que “merece la pena colaborar con los chavales, siempre que podemos aportamos a las asociaciones de la ciudad que nos piden ayuda”. Los trabajadores de la farmacia, amablemente, explican a sus clientas que los chavales de la puerta no es que les hacen la competencia vendiendo potitos sino que los recogen.
Así es que durante este fin de semana, al entrar a por un analgésico, por un eurillo más se puede contribuir a esta causa tan salesiana de ayuda a los niños más necesitados.

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