Lo declaran culpable de no haber cuidado de su hermana enferma hasta dejarla morir


El anciano de 72 años se enfrenta a una pena de 13 años de cárcel por homicidio por omisión de cuidados a su hermana, hallada muerta postrada en un sillón llena de gusanos, deshidratada y desnutrida

¿Hasta qué punto somos responsables de nuestros familiares enfermos? Esa ha sido la exposición que el fiscal Fernando Sobrón ha intentado exponer cuando un jurado popular ha declarado culpable de homicidio por imprudencia a un anciano de 72 años que conviviendo con su hermana, una mañana, se la encontró muerta, pesando 30 kilos, con gusanos en las partes necrosadas de su cuerpo, deshidratada.
Apelando a jurisprudencia anterior del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), Sobrón ha expuesto en sus conclusiones finales que no solo los padres son garantes de los cuidados parentales de una persona; es decir, que en el presente caso, la mujer estaba enferma y dependía de los cuidados se su hermano que “con una llamada podía haber evitado el resultado final”, la muerte de la mujer cuyo cuerpo halló la Policía postrado en un sillón y según los forenses pudo estar en esa postura y sin comer hasta tres días, según los resultados de la autopsia.
Por ello, tras el veredicto de culpabilidad dictaminado por las seis mujeres y cinco hombres que han formado el Jurado Popular mediante el que se ha juzgado el caso, Sobrón ha considerado los hechos como constitutivos de un delito de homicidio por omisión y ha mantenido su petición de 13 años de cárcel.
Sólo de manera subsidiaria, es decir, si el juez, el magistrado de la sección segunda de la Audiencia Provincial de Córdoba José Carlos Roa, no falla la condena por homicidio imprudente, algo que se conocerá en los próximos días, el fiscal ha mantenido que “aunque el acusado desconociese la gravedad de la omisión del deber de actuar, sí tuvo una gravísima omisión del deber objetivo de cuidar de su hermana”.
En este sentido, ha solicitado también la pena máxima por omisión del deber de auxilio, que es de 4 años de cárcel. Además, ha insistido en que no considera que el acusado debe estar exento de ir a la cárcel a pesar de que carece de antecedentes penales; “incluso si le aplica el mínimo legal, considero que no se le debería suspender la condena”.
Por su parte, el letrado de la defensa ha pedido la libre absolución de su cliente al considerar que no era consciente del grado de enfermedad de su hermana y que tampoco mantenían una relación filial tan cercana como para responsabilizarle de los cuidados de la mujer. Por ello, ha solicitado que, en caso de ser condenado, que se le aplique el grado mínimo de pena y que sea inferior a dos años y se le suspenda su ejecución.

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