La Córdoba más señorial, recogida en 415 páginas


Manuel Ramos Gil autor de "Casas Señoriales de Córdoba" lo tiene claro, "la gente está confundida, en Córdoba, el señorío en sus casas y en sus habitantes está en todos los barrios"

Manuel Ramos Gil, notario. Ha presentado  hoy en la Diputación Provincial su libro “Casas Señoriales de Córdoba”. Ante el Presidente de la Institución Provincial y de cientos de amigos  y con una presentación de lujo a cargo del prestigioso arquitecto y restaurador D. Arturo Ramírez. En un día que seguro ha sido de vértigo para él, nos ha concedido unos minutos y hemos podido conocer en profundidad su libro y sus inquietudes y sentimientos.
img_0043Cuéntenos primero como surge esta idea de escribir un libro sobre Casas Señoriales, no parece que tenga mucho que ver con lo que ha hecho hasta ahora.
Efectivamente, esto es una vocación, un apasionamiento que yo tengo con la ciudad de Córdoba y con su casco histórico. Soy un enamorado de él. No tiene absolutamente nada que ver con mi profesión, lo que sí que es verdad es que yo soy notario y esta condición me ha valido para escribir el libro porque el estar habituado al  protocolo notarial me ha sido muy útil para saber dónde investigar y cómo investigar.
De hecho, las cosas fueron saliendo poco a poco, primero empecé como si fuera un paseo por Córdoba, hablando de algunas casas y cuando empecé a investigar y a profundizar más, me di cuenta de que de esto no había nada, desde los tiempos de Ramírez de Arellano en el S XIX no había nada escrito, salvo algún capítulo suelto de la Real Academia. Y me puse manos a la obra y aquí estoy hoy, presentando mi libro.
La idea es bonita y empezar no debe ser difícil, pero hasta llegar al final debe haber mucho trabajo.
Una barbaridad. De hecho yo digo que he hecho dos oposiciones, la de notaría y la de las casas de Córdoba. He tenido que estudiar muchísimo a lo largo de trece años, fue mi mentor el arquitecto Arturo Ramírez que fue el que empezó a darme las nociones básicas de la arquitectura doméstica y a partir de ahí, tuve que investigar mucho desde los tiempos de Roma, musulmanes, mudéjares. En definitiva, toda la evolución y tradición de las casas cordobesas hasta llegar a nuestros días centrándome en las que más rastro nos han dejado, que son las casas señoriales.
Parece mentira que en Córdoba con la importancia que le damos a los Patios, con la maravilla de Patios que tienen estas casas, sin embargo a éstos, los señoriales, que al fin y al cabo son los hermanos mayores de los populares, nadie les ha hecho caso hasta ahora y estamos huérfanos de una obra en condiciones y entonces decidí hacerlo y me tuve que poner a estudiar, pero mucho.
No  le parece que al hablar de Casas Señoriales se puede generar en el público algún rechazo, porque nadie esta libre de prejuicios.
Es curioso que me comente eso porque he tenido dudas con el nombre, de hecho, la denominación aunque elegida por mí, quizá no haya sido la más acertada. No obstante creo que ya es muy aceptada en tiempos actuales porque hay una serie de libros que giran en torno a esta temática y todo el mundo sabe de lo que estás hablando inmediatamente. Sin embargo, la denominación más correcta sería hablar de casas principales. Que son las que superan al resto del caserío, que se sobre elevan sobre el resto del caserío independientemente de que sus dueños o moradores hayan sido Señores, Duques o Condes o simplemente  hayan sido miembros de la burguesía mercantilista de Córdoba o judeoconversos con dinero que hicieron negocio y pudieron costearse grandes residencias.
¿Cómo está estructurado el libro?
El libro está planteado como un catálogo de Casas Señoriales de Córdoba diferenciadas por épocas, en este primer tomo, llegamos hasta el siglo XV. Tenemos una primera parte de introducción sobre los romanos sobre la casa de Al Ándalus, como construyeron los andalusíes  y después el verdadero germen ya con la conquista de Fernando III, que es cuando empezamos a reconocer la casa señorial Córdoba con todas sus influencias previas. Después de las partes generales explico a la gente cómo se vivía en aquella época, que habitaciones tenían las casas, cómo se construía, materiales y piezas típicas. Después de hablar de las partes generales y de cuestiones generales, hago un catálogo de casas, tratadas individualmente y de las que se habla de forma pormenorizada, y es que de esa época en Córdoba se conservan muchas casas. Este es el primer tomo, no quiero que la gente diga por ejemplo, ¿por qué no sale Palacio de Viana?, pues no sale porque es del Siglo XVI.
Hemos pasado antes de puntillas y me gustaría ahondar en el tema… patios populares frente a patios señoriales, ¿de verdad son tan diferentes?
El que piense eso es un inconsciente, son sus hermanos mayores. Es una polémica vana. El que dice que en los patios señoriales no se vive o que ahí no hay cultura inmaterial no sabe de que está hablando. En Córdoba, la diferencia entre una casa señorial y una casa popular es obvia. Por lo costeada que está la señorial, por el número de metros y por el número de patios porque no hay ninguna casa señorial que tenga un solo patio. Lo normal es que tengan cuatro, cinco, seis o hasta trece. A pesar de estas diferencias, en Córdoba hay mucha semejanza entre ambos patios desde el punto de vista inmaterial. Por eso los patios han sido merecedores de este reconocimiento internacional en su faceta inmaterial, es decir, no estamos hablando ni reconociendo únicamente nuestra arquitectura, estamos reconociendo un modo de vida. Un modo de vida que afecta tanto al noble, por ponerte una ejemplo el Conde de Hornachuelos, como al zapatero que vivía en la calle del Mesón del Potro, los dos estaban encantados con su patio, cada uno en su escala. En los patios de Córdoba no había distinción, tanto las familias más pudientes como las que no, hacían su  vida en torno al patio.
Un apasionado como usted por el Casco Histórico y las Casas Señoriales, ¿no me dirá ahora que vive en la sierra?
No que va. Tengo la suerte de vivir en una casa patio y créame que hay mucha diferencia. Nosotros estamos siempre en el Patio, salvo noviembre y diciembre quizá, el resto del año, hacemos muchísima vida en el patio. Para mis hijos es el lugar de juego; yo, para escribir un libro para trabajar, cojo mi portátil y me voy al patio. Mi mujer cuando quiere leer, o restaurar algún mueble que es con lo que más disfruta, también lo hace en el patio. Las habitaciones permanecen todo el día en estado de semi abandono hasta casi el momento de entrar a dormir, porque si podemos cenamos en el patio también.
Eso es algo que te das cuenta que es una cultura y una tradición que teníamos en Córdoba y que lamentablemente se ha ido perdiendo en poco tiempo. Yo me doy cuenta cuando vienen los amigos de mi hijo. Él, inmediatamente les ofrece jugar en el patio, que es donde tiene sus cosas y sus play móbil. Y ves como a  los amigos que no están acostumbrados les parece raro,  porque para ellos es como estar en la calle, porque lamentablemente ya los niños de hoy en día tampoco pueden jugar en la calle. Te das cuenta como esos hábitos de vida están cambiando y es una pena porque el estar en contacto directo con nuestros patios significa estar al aire libre, estar en contacto directo con la naturaleza, con la vegetación y fomentarle a nuestros hijos un modo de vida bastante saludable.
¿Ha encontrado usted después de tanta investigación una Córdoba más señorial que otra?
En absoluto. Todos y cada uno de sus barrios son igual de señoriales. Dedico un capítulo completo a rebatir justamente eso. En Córdoba alguna vez se ha dicho que si la villa, la zona norte… pero no es cierto, en Córdoba el señorío en sus casas y en sus habitantes esta en todos los barrios. Precisamente barrios que hoy son muy populares como es el Barrio de Santiago, tenían buena parte de los mas importantes miembros de la nobleza que durante siglos y generaciones y generaciones vivieron allí. Por ejemplo los Cárdenas. La Calle Abéjar, pegando a la magdalena es súper señorial allí estaba el Marqués del Carpio, que a pesar de tener  su casa principal en la calle Cabezas, estuvieron viviendo allí durante generaciones por la defensa de la Puerta de Andújar que es donde hoy ponen los caracoles en la Magdalena porque desgraciadamente hoy ha desaparecido. En el Realejo de San Andrés estuvieron los Ponce de león, en Santiago también el Conde de Valdelagrana, los Guzmán…
Gracias a  Dios quedan muchos descendientes de aquellos apellidos famosos, aunque ya no tiene nada que ver su situación actual con el patrimonio que tuvieron. Son gente normal, abogados, periodistas, médicos… Se me vienen a la cabeza los Aguayo, los Fernández de Córdoba y muchos de ellos no conocen el potencial de sus familias, ni donde vivieron sus antepasados, y son gente cordobesa que a lo mejor no saben ni su papel en la guerra contra los moros o en la india. Creo que les va a sorprender y les va encantar disfrutar de este libro.  A ellos y a muchos cordobeses que quieran saber un poco más de su ciudad y de su historia desde otro puto de vista. Con un enfoque diferente.
¿Después de recrearnos en su libro, podremos visitar algunas de esas casas?
Claro, casi todas. Se pueden visitar las musealizadas, las que están en manos de la administración o de instituciones públicas. No se pueden ver las que están en manos privadas o a lo mejor sí. seguro que hay dueños que están encantados de enseñarlas, al menos una parte. De las 70 casas que recojo en este primer tomo, con unas impresionantes fotografías a todo color de Juan Sánchez, están todas en pie, estamos hablando de casas algunas incluso convertidas en colegios.
 
 
 
 
 

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