Juristas cordobeses repasan los flecos de la legislación en materia de maltrato animal


¿Tienen derechos establecidos por ley los animales? ¿por qué no hay veterinarios forenses?. Estas son algunas de las cuestiones que debaten junto al Seprona, Sadeco y la prensa

El Colegio de Abogados de Córdoba ha organizado una jornadas sobre protección animal y medioambiental en las que se ha puesto de manifiesto la necesidad de contar con una legislación reguladora integral y de dotar a las administraciones de personal e instalaciones para garantizar el control animal. Todo ello en una materia que actualmente es un “embrollo” para juristas y trabajadores del Seprona y de los ayuntamientos que se quejan de que la ley solapa competencias y no se da la respuesta adecuada para la protección de la flora y de la fauna.

Los ponentes durante las jornadas. Foto: LVC.
Los ponentes durante las jornadas. Foto: LVC.

La fiscal delegada de Medio Ambiente de la Fiscalía de Córdoba, María Eugenia Bautista ha planteado cuestiones sin resolver como si tienen los animales derechos o por qué no hay veterinarios forenses que hagan pruebas concluyentes ante hechos delictivos, ya sean penales o bien sanciones administrativas. “No sabemos si aplicar el delito de maltrato por cada uno de los animales maltratados o bien tratarlo como un delito continuado” se ha quejado pues esta cuestión es un “debate filosófico” aún por resolver.
Ha resaltado la fiscal que la labor de las protectoras denunciando hechos de maltrato es fundamental y es la causa que motiva la mayor parte de las denuncias. También ha dejado clara la falta de ordenamiento jurídico en algunos aspectos como en la existencia de veterinarios que aporten las pruebas periciales en los informes para poder determinar cómo se han producido los daños.
Una de las diapositivas explicativas del Seprona. Fuente: LVC.
Una de las diapositivas explicativas del Seprona. Fuente: LVC.

Por su parte, el teniente jefe de la sección del Seprona de la Comandancia de la Guardia Civil de Córdoba, Francisco Javier Cuenca Muñoz, ha aclarado una cuestión básica: “el maltrato animal regula los daños a animales domésticos, no a los que viven libremente en el campo, por ejemplo”. Esto limita las sanciones y actuaciones contra quienes agreden a venados, por ejemplo. De hecho, ha contado un caso ocurrido en Córdoba donde grabaron la decapitación de un ciervo, circunstancia que se incluyó en diligencias de furtivismo al ocurrir en una zona de caza.
¿Acaso un ciervo no tiene el mismo derecho de protección que un perro? Parece que la legislación actual así lo distingue. Además, el solapamiento de competencias de las administraciones es otro de los problemas con los que se encuentran los técnicos del Seprona, unidad de la Guardia Civil.
Cuenca ha indicado que con respecto al maltrato animal, los casos que más prevalecen son los de los animales en estado caquéxico debido a la desatención alimenticia; seguido de las lesiones y hasta la muerte. Los animales que más sufren son los perros y los caballos.
El jefe del departamento de Inspección Animal e Higiene Ambiental Sadeco, Enrique Flores, ha calificado como “complicado” el trabajo de este organismo municipal en materia de Control Animal pues ha indicado que su trabajo se ve modificado por “cuestiones sentimentales” sobre el trabajo de los profesionales.
“No existen centros autonómicos de control animal” se ha quejado, por lo que son los ayuntamientos las administraciones que organizan la recogida de animales abandonados. Ha recordado que la normativa al respecto viene motivada por la protección de las personas de la transmisión de enfermedades infecciosas.
“La normativa autonómica es una ley inasumible por los ayuntamientos” porque “está articulada para unos máximos cuando tenemos medios mínimos”; es decir que “no se puede legislar en Andalucía como si estuviésemos en Suecia” donde la protección animal se regula basándose en prioridades diferentes.
Por último, el periodista Rafael Bejarano, ha manifestado que “ante la carencia de legislación que solucione el problema”, los medios de comunicación han estado haciéndose eco de las denuncias de colectivos, algo que, a su juicio, “ha ido calando poco a poco en la forma de pensar y ha dado paso a una concienciación cada vez mayor contra el maltrato animal”.
Concienciación que de nada sirve denunciar en medios ni redes sociales si no se pone freno al maltrato indiscriminado de animales, domésticos o salvajes, combinado con una penalización más severa en los casos de violencia ejercida contra los animales, ya sea mediante agresiones físicas, descuidando su alimentación o con prácticas culturales que atenten contra su vida.

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