"En el corazón de la Iglesia y del obispo no se rechaza a nadie"


La celebración de San Rafael Arcángel es una de las más destacadas en el calendario religioso cordobés. La fiesta que se celebra cada año en la iglesia del Juramento, presidida por el obispo y concelebrada por el Cabildo Catedral, es el momento efectivo en el que arranca un año que siempre llega cargado de realidades e ilusionado con los objetivos a cumplir. En esta ocasión, aprovechando esta fecha que es vivida con intensidad por los cordobeses, el prelado, Demetrio Fernández, analiza con detenimiento la actualidad de la Iglesia local en los últimos meses y avanza los proyectos para el futuro más inmediato.

-Después de seis años y medio como obispo en la Iglesia de Córdoba hay muchas oportunidades para hacer balance, pero la fiesta de San Rafael es una oportunidad para el inicio del curso.
-Una de las cosas que más me han llamado la atención es la profunda devoción a San Rafael. Está muy arraigado en la conciencia del pueblo cristiano y hay oportunidades en que la gente lo puede demostrar, como ocurrió en el Año de la Fe, y en su fiesta hacemos un resumen.
-¿Qué va a tratar en la homilía de este año?
-Estamos ya preparando lo que es el Encuentro Diocesano de Laicos para el 7 de octubre de 2017. Ésta será la principal tarea de la Diócesis en parroquias, grupos, vicarías y arciprestazgos. Hay muchísimos fieles laicos en la Diócesis y me gustaría que nos reuniéramos todos para celebrar nuestra fe en una fiesta gozosa de que los cristianos somos un grupo pacifico, constructor de paz y que la Iglesia es una gran bienhechora y quiere seguir siéndolo.
-En su carta pastoral, cuando habla de este objetivo para 2017 plantea un trabajo previo. ¿Cuáles son los objetivos?
-El primero es que los fieles son cristianos, bautizados, confirmados, fieles de pleno derecho del pueblo de Dios y deseo contar con ellos para todo. Una manera de vivir la fe no es recibir sino también aportar y dar. Ése sería el primer objetivo: tener conciencia de pertenencia a la Iglesia de Cristo. El segundo objetivo está en la preocupación de la Iglesia de forma más reciente: la familia. La familia la ha inventado Dios y es un cauce precioso de felicidad. La familia sufre hoy una fuerte erosión, se habla de distintas formas de familia, pero la Iglesia tiene mucho que decir, porque acoge a todos, y a todos le ofrece el punto de referencia, que es el matrimonio cristiano abierto a la vida. En esto las familias tienen mucho que aportar. El tercer núcleo de preparación es una lglesia que se abre a las necesidades de los demás, no sólo de manera teórica sino concreta. Me ha sorprendido cómo la Diócesis de Córdoba en los últimos años, con la crisis económica, ha salido al encuentro de esas necesidades de forma concreta. Entre nosotros nadie ha padecido hambre gracias a la caridad de todos. La Iglesia es un factor de convivencia, de solidaridad que llega a los necesitados de nuestro entorno. Al Papa la gusta una lglesia pobre para los pobres y éste es el reto para el presente, porque ahí la Iglesia se hace creíble al brotar del sentimiento cristiano.
Entrevista al obispo, Demetrio Fernández.
-¿Qué siente el obispo cuando ve esta riqueza y precisamente de estas cuestiones -la familia, la vida, la mujer- usted ha hablado y ha ocasionado en algunos sectores de la sociedad algunas reacciones virulentas? ¿Qué sentimientos afloran en esos momentos?
-En primer lugar, en el corazón de la Iglesia y del obispo toda persona tiene su lugar, porque no se rechaza a nadie. Cuando se dice que la Iglesia discrimina no es verdad y eso me duele. La iglesia es comunidad de cristianos y el obispo quiere encontrarse con todos, más aún si sufren o tienen dificultades en su vida. La Iglesia quiere llegar a todos, respetando su momento, su proceso, su crecimiento. El plan que ofrece Jesucristo sobre la mujer para que no sea explotada es la dignidad de la mujer, puesto que la ha admitido en su cercanía, en su discipulado y quisiera que fuera cada vez más respetada por todos. Sobre la vida, Dios tiene el plan de que vengamos a este mundo como fruto del amor de los esposos. Sé que hay muchos caminos, y la ciencia los está explorando, pero no todo lo que la ciencia puede hacer es bueno para el hombre. Es tan sagrado el origen de la vida que no todo vale. Hay que hacer muchas fecundaciones, eliminar a unos, congelar a otros y la Iglesia nos enseña con sencillez que estamos eliminando a los más indefensos con tal de tener un hijo. A ver si aprendo a decir lo que la Iglesia quiere decir sin que nadie se ofenda, pero tengo que decir la verdad. Si fuera políticamente correcto, o me acomodara al pensamiento único, para qué quiere la iglesia tener un obispo.
-Un reto importante para la Iglesia es la educación de las nuevas generaciones. En eso la Diócesis de Córdoba ha hecho un esfuerzo importante.
-Ese gran esfuerzo ha supuesto sacrificios para para muchos, pero da sus frutos. La Fundación Santos Mártires surgió de muchas conversaciones y ahora es una realidad diocesana que llena de alegría a mucha gente y a mí como fruto de un trabajo continuado. Ahí también tenemos nuestras dificultades, porque se presenta un modelo de sociedad en el que la única escuela es la pública y laica. La Constitución reconoce en el artículo 27 que los hijos son de los padres antes que del Estado y en este derecho y en este deber tenemos que trabajar. Es un derecho y lo mismo que un padre que ha pagado sus impuestos puede llevarlos a una escuela publica también puede hacerlo a una concertada. Las administraciones deben propiciar todos los medios para decidir qué tipo de educación quieren para sus hijos.
-En esa línea, ese pensamiento único lanza unos mensajes que terminan calando, como que el Estado está subvencionando a la Iglesia en varios terrenos, cuando la Iglesia, por contra, está recorriendo el camino serio y responsable hacia la autofinanciación.
-A veces medias verdades conducen a mentiras muy gordas y quedan posos, como que el Estado pasa a la Iglesia muchos millones para la educación, pero no es para la Iglesia, sino para un derecho que tienen los padres. O al cuidado de ancianos, o a hospitales. La Iglesia está prestando un servicio al que tiene derecho el ciudadano. En el cuidado de ancianos, la Iglesia lo hace más barato. Los colegios y las residencias le cuestan al Estado la mitad que en lo público y con la misma calidad. A mi me alegra que sea así porque la Iglesia tiene un modo propio de actual que la gente busca.
-¿Está la Iglesia haciendo un trabajo interno de toma de conciencia ante la autofinanciación?
-Se van dando pasos muy notables. Hay que transmitir a los fieles que tienen que sostener a la Iglesia católica. Esto es relativamente fácil. En los presupuestos del Obispado de Córdoba hay un alto nivel de autofinanciación. En los gastos ordinarios, casi el 70 por ciento proviene de los fieles directamente, pero hay que seguir insistiendo en que hay que sostenerla entre todos, hay que pasar de una renta patrimonialista a una situación de autofinanciación para una Iglesia ágil, joven, con futuro. Es que familias y adultos introduzcan en sus gastos ordinarios una cuota periódica hacia la parroquia o la Diócesis. Es muy importante que cada fiel se responsabilice de que entre todos hay que sostener a la Iglesia.
Entrevista al obispo, Demetrio Fernández.
-Otro asunto de actualidad para el Cabildo ha sido el de la inmatriculación de la Mezquita-Catedral. Todavía siguen grupos insistiendo en ello pese a que hay informes jurídicos sobre la titularidad.
-El Cabildo ha gestionado y sigue gestionando el tema con profesionalidad y competencia. Ha demostrado que es capaz de gestionar un tema de tanta envergadura. Estoy informado al día y hay que dejar al Cabildo la gestión del culto, caridad y cultura de la Catedral. Un terreno en el que me he movido es en la Santa Sede, lo ha hablado con el Papa y con el secretario de Estado y transmito al Cabildo, cuando llega la ocasión, cuál es la opinión de la Santa Sede, que es de firmeza, de seguir trabajando y de no entrar en la polémica, porque no se saca más que alboroto. Cuando digo Santa Sede hablo del Papa y del secretario de Estado y lo valoran porque este tema es de rango internacional. Aquí aparece en la prensa local y a los lugares del mundo que voy todos me hacen esta pregunta. Todos me felicitan por la buena gestión que el Cabildo está haciendo y el buen servicio que está prestado a la comunidad internacional, siempre evitando polémicas. Seguiremos en la brecha, trabajando en favor de Córdoba también, porque hay intereses bastardos extraños y queremos defender a Córdoba, a su Mezquita-Catedral y ofrecerla cada vez mejor. Hay un plan permanente de mantener un edificio vivo para que lo disfruten todos los que lo visitan.
-¿Qué le ha parecido la decisión de las cofradías de trasladar la carrera oficial?
-Estaba en Roma y recibí un whatsapp. En esto, el obispo no interviene y reconoce la autonomía de los cofrades para hacer lo que hacen, que lo hacen muy bien. Que qué me parece: pues muy bien, es lo lógico. En los tiempos en que estamos esta mayoría de dos tercios es muy significativa. Esto dignificará la Semana Santa, que gire entorno a la Catedral y nos hará un favor a Córdoba, a las cofradías y a la fe. No nos hacemos cuenta de lo que significa que desde lugares lejanos sigan las procesiones en Córdoba a través de internet y, en medio, ese monumento único de la Mezquita-Catedral.
-Recientemente terminaba la visita pastoral. ¿Qué análisis, qué impresión, tanto desde la fe como desde otros aspectos ha obtenido?
-En cada parroquia hay grupos, realidades, y he visitado todos los colegios tanto de la Iglesia como públicos y he sido recibido de forma muy amable. He tenido un acceso directo a los niños y a los jóvenes, que ha sido miles y miles. La Iglesia tiene una presencia muy fuerte en la Diócesis de Córdoba. Es la más fuerte e intensa en cada pueblo y después las estadísticas dirán lo que quieran. Hay mucha gente que aprecia y valora la acción de la Iglesia. Me ha dado la oportunidad para ver las cooperativas y ahora conozco los cinco tipos de aceitunas que hay, por ejemplo. Son cosas elementales, pero las he aprendido en la visita pastoral. He visto que Córdoba es una provincia que tiene futuro, riqueza y muchos valores en muchos aspectos, no sólo religiosos. No me resisto a menciona a Covap, que nace de una iniciativa cristiana y es ahora una de las principales empresas de Andalucía. Quedé asombrado cuando vi su funcionamiento, que ha transformado el norte de la provincia. Iniciativas de este tipo las he visto en otras partes, como uno de los tres lugares de España donde se fabrica espuma. Es la de Córdoba una Diócesis muy viva, con mucho movimiento y a las autoridades las animo a trabajar por Andalucía y, en este caso, por Córdoba.
Entrevista al obispo, Demetrio Fernández.
-Pero también hay actitudes que quieren evidenciar una distancia del obispo con las administraciones, como si no hubiera momentos para el encuentro, que hacen que el obispo no participe de esa vida social.
-He pedido al Ayuntamiento actual ir a visitarlo con motivo de la vista pastoral, y todavía no he sido llamado. Si falta dialogo no es por mi parte. He insistido dos o tres veces, y respeto que las autoridades no quieran saber nada del obispo. Cuando llegué había un alcalde de Izquierda Unida, Andrés Ocaña, y fue tremendamente amable conmigo y vino a mi toma de posesión. Después, con José Antonio Nieto igual, y con Isabel Ambrosio no ha habido oportunidad. En cambio, tengo mucho trato y muy fluido con el presidente y el vicepresidente de la Diputación y también con las autoridades autonómicas tengo un trato normal y frecuente. ¿Qué hay este trato desde el Ayuntamiento? Paciencia, tengo la mano tendida y cuando me llamen, iré.
-¿Es cierto que el obispo vive ajeno a la realidad, encerrado en el Palacio Episcopal?
-Lo primero es que yo no vivo aquí y si hay un obispo que se ha pateado la Diócesis es que es lo mío. En los seis veranos que llevo en Córdoba he disfrutado de su calor y he pateado la ciudad visitando gente, enfermos, fiestas, curas. Estoy a pie de obra como ninguno. Ya me gustaría que los delegados hubieran visitado la provincia como lo he hecho. Conozco la realidad de la provincia muy de cerca y respeto que haya gente que no quiera saber nada de la Iglesia, pero tengo mi mano tendida. Lo que no se puede es despreciar todo eso y encima decir que el obispo tiene la culpa.

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