Acento cordobés en el juicio de las tarjetas 'black'

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Tanto en el tribunal como entre los abogados defensores figuran juristas cordobeses

En el juicio iniciado esta semana en la Audiencia Nacional que sienta en el banquillo a los 65 encausados por el caso de las tarjetas black se habla con acento cordobés, lo que demuestra el alto nivel jurídico local que ha logrado situar en distintas posiciones del estrado a cordobeses y a personas que han cursado sus estudios de Derecho en la UCO. No es frecuente que una presencia local de tanto nivel en vista que actualmente acapara con atención preferente a los medios de comunicación.

Ángela Murillo (black)
La magistrada Ángela Murillo. /Foto: LVC

En el centro, presidiendo la sala donde la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional juzga este caso en el que dilucida el gasto de 12 millones de euros por parte de los imputados en bienes de lujo está sentada como presidenta la magistrada Ángela Murillo que, aunque nacida en Almendralejo (Badajoz), estudió Derecho en Córdoba, en el Colegio Universitario que estuvo en el Hospital del Cardenal Salazar, compartiendo clases con los alumnos de Filosofía y Letras, antes de trasladarse, ya con rango de Facultad, al remozado edificio de Puerta Nueva.
Ángela Murillo es una profesional de alto prestigio y solvencia. En 2008 se convirtió en la primera mujer en presidir una sección de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. Tiene su cuota de popularidad mediática debido, precisamente, a su carácter expresivo, su sentido del humor y la fortaleza con la que le planta cara a los desaires de los etarras sentados en el banquillo. Así ocurrió con Arnaldo Otegi, Rufi Etxevarría o Javier García Gaztelu Txapote.
Teresa Palacios. (black)
La magistrada Teresa Palacios. /Foto: LVC

Compañera de sala en la Audiencia Nacional es la cordobesa Teresa Palacios, perteneciente a una familia de destacados juristas en la que su padre, Diego Palacios, fue magistrado del Consejo General del Poder Judicial. Tras recorrer diversos juzgados por toda España, Teresa Palacios llega a la Audiencia Nacional en 1997 como titular del Juzgado Central de Instrucción número 2. Es su despacho se instruyeron casos de alta repercusión como fueron los de Gescartera, Torrás, Banesto o el del Yak-42, además de imputar al mismísimo Emilio Botín. En 2007 pasa a la Sala de lo Penal, donde en este caso de las tarjetas black actúa como ponente.
En otra parte del estrado de este juicio de las tarjetas black están los abogados defensores de quienes ocupan esta sala de vistas especial, situada a 20 kilómetros de Madrid, para poder albergar a 65 personas en el banquillo. Lo expertos en la materia coinciden que los letrados corresponden a los mejores despachos de España, algo lógico vista la personalidad de los acusados. Entre ellos está representado el bufete del cordobés Mariano Aguayo, en la defensa del antiguo presidente de la Fundación Bankia Rafael Spottorno. Esta labor se la reparten entre tres letrados, también cordobeses, como es el caso del propio Mariano Aguayo, el exabogado del Estado-jefe de Córdoba, Miguel Rodríguez Vallecillo o el magistrado en excedencia José Ángel Castillo.

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