Córdoba en bici


Con la bici, el visitante podrá adentrarse hasta las entrañas de la Córdoba histórica, recorrer sus plazas, sus fuentes, sus patios, sus murallas e incluso sus tabernas.

Que Córdoba es una ciudad para conocerla a pie no tiene discusión ninguna. Sin embargo, existe otra posibilidad para recorrer sus lugares más íntimos descubriendo nuevos secretos en cada visita: la bicicleta. Este sostenible medio de transporte proporciona el medio más adecuado para “fomentar el disfrute y conocimiento de una ciudad Patrimonio de la Humanidad sin ocasionarle efectos ambientales negativos”, tal y como indica la Guía Córdoba en Bici, editada por el Ayuntamiento de Córdoba.
Con la bici, el visitante podrá adentrarse hasta las entrañas de la Córdoba histórica, recorrer sus plazas, sus fuentes, sus patios, sus murallas e incluso sus tabernas. Podrá pedalear junto al río y descubrir la Córdoba romana, la judía, la mozárabe y recorrer también las vías pecuarias.

Joven recorriendo el Casco Histórico en bici. / Foto: LVC
Joven recorriendo el Casco Histórico en bici. / Foto: LVC

Para comenzar a tomar contacto con la ciudad, lo ideal es realizar una ruta por los principales monumentos, que comenzaría en la Puerta Gallegos, en los túmulos funerarios de época romana. Desde allí es fácil alcanzar en bicicleta el yacimiento arqueológico de Cercadilla, descender hasta la plaza de Santa Marina y, antes de llegar a la judería y Mezquita-Catedral, pasar por el Templo Romano de Claudio Marcelo.
Otra ruta muy recomendable es la de las plazas, con la que el ciclista conocerá gran parte del casco histórico de la ciudad. El recorrido comienza en la plaza de Maimónides, muy cercana a la Facultad de Filosofía y Letras y a la capilla mudéjar de San Bartolomé, aneja al edificio universitario. Desde allí habrá que callejear para alcanzar la famosa plaza del Potro, tras la que se podrá visitar la plaza del Santuario de la Fuensanta, La Corredera y la de Capuchinos.
Una ruta evocadora es la de la fuentes, que comienza en el Paseo de La Victoria y concluye en el mismísimo Patio de Los Naranjos, en la Mezquita-Catedral. El ciclista se recreará con el sonido del agua de la Fuenseca, la fuente del Potro y la de la puerta de Baeza, entre otras.
Pero existen otras muchas rutas. Córdoba brinda infinitas posibilidades de escarbar entre su historia y pasear a través de ella. En la actualidad, es posible recorrer el perímetro de la ciudad romana y descubrir en el camino los restos que todavía existen de las murallas que protegieron la ciudad; visitar los puntos urbanos en los que tuvieron lugar algunas de las leyendas más famosas de Córdoba; hacer un recorrido por las casas de personajes ilustres y palacios de época; atravesar el Guadalquivir hasta en seis ocasiones gracias a los puentes que lo franquean en el espacio urbano; recorrer los múltiples alminares, los triunfos de San Rafael y finalizar tomando un medio en alguna de las tabernas que abundan en la Córdoba más clásica.
Recorrer Córdoba en bicicleta es una opción saludable, eficiente y económica que cuida del entorno y ayuda a no sobrecargar la ciudad de contaminantes. Además, el ciclista podrá apoyarse en algunos de los tramos en los más de 52 kilómetros de carril bici, lo que hará que la ruta escogida sea un paseo agradable y lleno de sorpresas.

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