El Padre Ángel recuerda la simplicidad del mensaje de Jesús de Nazaret: "El verdadero problema de la sociedad es que no nos queremos ni nos dejamos querer"


También considera que no tienen derecho a criticar a la Iglesia en las obras sociales; la pueden criticar en otras cosas, pero que la Iglesia ha sido pionera en obra social eso escrito está

Es el responsable de atender las necesidades de 63.000 personas en medio centenar de países. Su iglesia, en el madrileño barrio de Chueca, está abierta 24 horas al día y cuenta con cepillos abiertos para “que dejes lo que puedas y cojas lo que necesites”. Aún así, el Padre Ángel dice que la Iglesia no debe valorar su Obra Social porque hay más entidades que se dedican a atender a los más necesitados. Se confiesa un hombre feliz, con una vida plena porque la dedica por y para los demás. Dice que en su iglesia no es que quepan todos, sino que sus voluntarios salen a la calle a buscar a quienes nadie quiere. “No importa que no estén aseados ni que huelan bien, todos son bienvenidos”. Todos, incluido un ex ministro que lo llamó durante la entrevista con este periódico y al que él atendió con la misma amabilidad que cuando lo llamaron de su parroquia de Chueca para ver dónde alojar a un anciano.

El Padre Ángel, en un momento de la entrevista en la Fundación Cajasur. Fuente: LVC.
El Padre Ángel, en un momento de la entrevista en la Fundación Cajasur. Fuente: LVC.

– Esta semana ha asistido al documental de Penélope Cruz ‘Soy uno entre cien mil’. Una actriz que no siempre ha recibido buenas críticas en España. Sin embargo, ahora se ha abanderado como impulsora para pedir fondos para la investigación sobre la leucemia. ¿Qué opina de la implicación de los famosos en causas como estas?
– Muchas de las personas consideradas “populares” hacen una labor social importante. Prefiero estos a los que no hacen nada. No sé por qué se les va a criticar. Debíamos criticar a los que no hacen nada, porque es más cómodo quedarse en casa. Antes se criticaba a las mujeres que iban a los roperos, pero por lo menos hacían algo, porque había otras marquesas que lo único que hacían era tomar café en su casa. ¡Benditos los populares que son noticia porque han hecho algo bueno!
– Está en Córdoba para participar en una mesa sobre la Dependencia en la Fundación Cajasur organizada por la hermandad de la Agonía, ¿qué mensaje quiere lanzar?
– Que la arruga es bella y que nuestros mayores han sido las principales víctimas de los bancos porque avalaban a sus hijos que, cuando perdían su trabajo, lo han perdido todo. Cuando era niño se respetaba, se quería, se admiraba más a los mayores, cogíamos su consejo de sabiduría, tenían su sitio principal en la mesa o en la habitación mas ventilada. Hoy los mandamos a comer a la cocina, los tenemos en la peor habitacion. Debemos de aprender de Oriente, de cómo allí se respeta, se quiere y los mayores siguen siendo los patriarcas de las familias y de la sociedad.
– ¿Cree usted que la ley actual mercantiliza a los mayores con las ayudas económicas para cuidarlos? ¿Habría que dar un nuevo enfoque a las políticas sobre esta materia?
– Sin duda, con la dependencia ha habido una buena intención de los gobiernos anteriores pero la crisis lo ha paralizado todo. El nuevo gobierno que se forme tiene que tener muy en cuenta la dependencia; es algo pendiente que debemos de exigirles.
El Padre Ángel, al término de la conferencia. Fuente: LVC.
El Padre Ángel, al término de la conferencia. Fuente: LVC.

– ¿Pero cree que el cuidado de los mayores debe ser considerado como un trabajo?
– No debería de ser un trabajo, es una ley de vida, una obligación, al igual que hemos cuidado de nuestros hijos, ellos han cuidado de sus hijos y nietos y cuando llegan a mayores. Justo ahora, mientras hablábamos me han llamado porque una persona mayor ha pedido ayuda porque no tiene adonde ir.
– Esta semana, el juez Emilio Calatayud lanzaba una pregunta: “¿Qué pasaría en este país si Cáritas cerrara solo 10 días?”. Sin embargo, cada vez desde más sectores abogan por el laicismo. ¿Somos conscientes de lo que supondría una retirada de la obra social de la Iglesia?
– Yo no sé si hay que valorar la obra social de la Iglesia porque hay otras muchas obras sociales que no son de la Iglesia y hay que valorarlas. En la Iglesia no tenemos interés en valorar lo que hacemos sino en hacer algo por los demás. Ojo, pero tampoco somos los malos de la película, porque a veces  parece que la Iglesia es la mala de la película de esta situación y eso si que está equivocado. La Iglesia trabaja como otras instituciones más, algunos porque creemos en Dios de una manera especial, pero también los que no creen en Dios trabajan por los más necesitados. No tienen derecho a criticar a la Iglesia en las obras sociales; la pueden criticar en otras cosas, pero que la Iglesia ha sido pionera en obra social eso escrito está.
– Entonces, ¿lo que falta es marketing?
– La Iglesia no tiene que hacer propaganda de sí misma; ahí están los hechos, ahí está Cáritas, las oenegés católicas, las parroquias. Pero no hay que sacar pecho para decir cuánto hacemos para que los demás nos digan qué guapos y qué buenos somos. Lo hacemos porque queremos y creemos en ello. No lo hacemos para que nadie lo agradezca ni para que nadie nos compare. No competimos con otras instituciones.
– Cambiando un poco de tercio, no podemos dejar de preguntarle por su amigo y nuestro obispo Demetrio, cuyas últimas declaraciones han provocado la denuncia de un parlamentario socialista por homofobia, que ha sido archivada por el Ministerio Fiscal. ¿Qué opina al respecto?
– El obispo Demetrio es amigo mío en lo bueno y en lo malo, en la riqueza y en la pobreza. Las declaraciones que realiza las hace desde su punto de vista y en conciencia de él y hay que respetarle como también hay que respetar otras opciones de otros que opinen distinto sin duda alguna. Pero no es el demonio como tampoco lo es Pablo Iglesias aunque lo hemos querido demonizar creyendo que es la bestia negra, lo que pasa es que a veces el Derecho Canónico, si las leyes las tomas muy al pie de la letra, uno no podría salir ni a la calle.
– Entonces, ¿es hora de revisar el Derecho Canónico y adaptarlo a los nuevos tiempos?
Es hora de revisar el Derecho Canónico, de hecho, se está revisando. El Papa ha insistido en lo que respecta a la familia, claro que hay que revisarlo.
– Aterrizando en Mensajeros de la Paz, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia y con presencia en más de 50 países de todo el mundo, con labor asistencial a todos los necesitados, ¿qué necesidades tiene su oenegé?
– Lo primero, para formar parte de Mensajeros de la Paz, es que la gente se quiera. El problema de la sociedad, además de la pobreza, de no tener para pagar la luz, el teléfono o las mochilas de los niños, es que nos queremos poco, es que nos criticamos, hablamos mal unos de otros. Debemos querernos y dejarse querer más por la gente.
El Padre Ángel. Fuente: LVC.
El Padre Ángel. Fuente: LVC.

– Acaba de decirle a un compañero en una entrevista previa que es usted feliz, ¿tiene algo que ver que siga el precepto de Jesucristo de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo?
– Sí, yo soy feliz. Hay algunos que tienen la teoría de que cuanto más sufras aquí más cielo vas a tener, pero están equivocados, el que sufre aquí,  igual no tiene cielo tampoco arriba. Hemos nacido para ser felices y hacer felices a la gente.
 
– ¿Distorsionamos demasiado el mensaje de Jesús de Nazaret?
– Sí, si uno coge el mensaje de Jesús es un mensaje siempre de querer a la gente, de saltarse las leyes. Cuando le critican porque cura en sábado dice: “Y tu no lo harías?”. Pero aquí enseguida cogemos las leyes: el que no está casado, el que no vive con su pareja no puede bautizar a sus hijos, personas a las que con el Derecho Canónico en la mano les hemos echado de la Iglesia y este Papa dice que hay que abrir las puertas de las iglesias como la nuestra, abierta 24 horas.
– ¿En su Iglesia cabe todo el mundo?
– En mi iglesia no es que quepa todo el mundo es que debemos salir a buscarles. No hay que quedarse allí, está abierta las 24 horas y entran los unos y los otros, pero, sobre todo, entran los otros, los que a veces no pueden entrar en algunos lugares porque les ponen demasiadas cortapisas. Aquí no tienen que entrar lavados ni guapos ni oler a bien, algunos no se han lavado durante muchos días porque no tienen donde dormir. Es una iglesia que es una felicidad aunque se te rompe el corazón porque son Cristos rotos.