Mucho más que la berrea


Durante los próximos días, con la llegada de las primeras lluvias previstas, se intensificará el celo del ciervo, adormecido aún por el intenso calor

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Un venado en plena Berrea

En las entrañas de las Sierras de Hornachuelos, por las dehesas de Los Pedroches, en los montes de Adamuz, Montoro y Obejo, se escucha el sonido que marca una antes y un después en el calendario capero: la berrea comienza cuando declina el verano y, aunque el calor de este año y la falta de lluvias, tiene frenado en seco el celo de los venados, ya se escuchan los bramidos en las zonas donde hay más densidad de machos, donde la dispuesta por los harenes de ciervas es más exigente.

Los expertos esperan que el fenómeno más espectacular que se produce cada año en la Sierra Morena cordobesa se generalice a mediados de la semana próxima, pues se anuncian lluvias y eso desatará toda la pasión animal y montuna del ciervo ibérico.

Las mejores horas para poder sentir y observar la berrea son las del amanecer y la puesta de sol. Cuando el calor es menos exigente, los machos empiezan en bramar como advertencia de defensa de sus piaras de hembras.  La competencia se produce cuando un venado quiero disputar ciervas a un vecino. Entonces, comienza una lucha despiadada que en ocasiones puede acabar con la vida de uno e incluso de los dos contendientes: por fatiga, por heridas de asta o porque, directamente, entrelazan, sus cuernos y no se pueden separar y mueren de cansancio y de hambre.

Sin embargo, aunque es fácil escuchar la berrea e incluso ver los ciervos y las ciervas junto a las carreteras y caminos de muchos puntos de la provincia no suele resultar tan factible ver los combates y el espectáculo total de la brama. Por este motivo, lo ideal es ponerse en contacto con algunas de las empresas que organizan visitas guiadas a parques naturales o fincas con las que tienen acuerdos para poder disfrutar del celo del ciervo ibérico.

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Un venado con ciervas después de refrescarse en una charca

Pedro López es el director de Pedroches Wildlife. Su empresa organiza estos días distintas visitas guiadas por fincas de Los Pedroches y del Alto Guadiato. De hecho, tiene adjudicada la finca pública de Las Erillas, en Villanueva del Rey, donde ya tiene previstos varios recorridos. “Normalmente, se tiende a pensar que ver la berrea es fácil y no es así.

Ver los ciervos sí, sí que se ven, pero no es fácil observar grupos amplios o machos en plena berrea, para ello hay que adentrarse en fincas privadas o zonas apartadas”, afirma López, quien añade que todo es mucho más fácil con un buen equipo de observación: prismáticos y telescopio. Así, además de garantizar la observación, no se molesta a los animales, cuyo futuro reproductor depende precisamente de estos días.

El director de Pedroches Wildlife aporta una serie de consejos para realizar una observación correcta y con garantías de éxito. “Hay que llevar ropa cómoda y de colores discretos, caminar en silencio, proveerse de unos buenos prismáticos y tener el máximo respeto por los animales”, afirma.

Además, se deben realizar las observaciones siempre con los permisos correspondientes o desde caminos públicos carreteras o zonas donde no se afecte a propiedades privadas ni a espacios con protecciones especiales. López señala además que “no se deben saltar vayas ni alambradas; en caso de tener machos cerca en pleno celo, no hay que acercarse demasiado, pues además de interrumpir su cortejo, corremos riesgo de embestida, pues el ciervo puede atacar”.

Más allá de la observación, la berrea es una ocasión para muchos cazadores, que aprovechan este periodo para hacerse con un trofeo aprovechando que los machos de mayor tamaño y defensas salen del monte a las zonas de claro para exhibir su poderío. Celestino González viaja cada año desde Madrid a Los Pedroches y al sur de Ciudad Real para cazar en berrea. Algunas fincas disponen de permisos especiales para cazar en este tiempo. “Es una emoción única y una caza exigente por el calor y pos condiciones en las que se desarrollar. Primero hay que escrutar bien los grupos de ciervos y vigilar bien el monte, al macho grande se le oye a distancia y se lee puede diferenciar. Luego hay que localizarlo y seguirlo. Normalmente tienen costumbres fijas”, explica Celestino, un amante de este tipo de recechos.

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La berrea también es una oportunidad para ver otras especies, en este caso el muflón, que convive con el ciervo.

“Prefiero invertir en berrea antes que en monterías o en otro tipo de modalidades de caza”, afirma el cazador. “La berrea, si se hace en fincas abiertas y en rececho, es una de las modalidades de caza más auténticas porque es un pulso con el animal”. Abatir un venado en berrea  tiene un precio que se va incrementando según la categoría del trofeo, pero puede costar entre 800 euros, en el caso de venados representativos, selectivos o defectuosos, y 3.000 euros que es lo puede costar de media un gran medalla de oro. Hay una amplia oferta de empresas dedicadas a poner en contacto a cazadores con propietarios de fincas con animales disponibles en esta temporada de recechos. Todo ello genera un importante flujo económico para el mundo rural del  norte de la provincia de Córdoba, en Los Pedroches y Sierra Morena, donde se ubican algunos de los mejores cotos de caza mayor de España.

Pero la berrea también tiene algunos inconvenientes, pues es tiempo de furtivos. Los cazadores ilegales aprovechan también este tiempo para hacer su agosto en septiembre aprovechando el desconcierto de los animales. Furtivos hay de muchos tipos: los hay que buscan la carne del animal para venderla posteriormente en el mercado negro y aquellos que buscan sólo el trofeo. Estos últimos son normalmente los que más daño suelen hacer, pues sólo se lleva n la cabeza del animal, dejando el resto en el campo.

Es por ello que los guardas de las fincas pasan estos días muy pendientes de todo lo que ocurre en el campo. Además, según explica Gonzalo, quien no quiere dar su nombre completo ni la finca en la que trabaja como guarda, es un buen momento para ver qué calidad tienen las reses que hay en una determinada mancha. “Eso es clave, porque de los venados con calidad que haya depende que se venda la montería más o menos cara. Además censamos el número de cabezas que se ven para hacer una estimación del resultado de las cacerías que se dan en otoño y en invierno”, explica el guarda, quien cuenta que eso da una idea del daño que pueden hacer los furtivos si matan algunos de los venados más grandes.

Todas estas opiniones nos dan una idea de que la berrea es mucho más que la simple brama y el celo del ciervo. A su alrededor hay todo un mundo de pasión, economía y naturaleza que hacen de estas fechas un tiempo especial en el monte y la dehesa cordobesa.

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