Ganemos tensa el inicio del curso político en el Ayuntamiento


La negociación municipal más dura que se plantea para las próximas semanas no es frente a ninguna otra Administración ni cualquier colectivo follonero, sino frente a uno de los grupos de la oposición

El cogobierno municipal tiene en el arranque del curso político una de las patatas más calientes casi dentro de casa. Pasado el verano, que en Córdoba cuenta con la prórroga de hasta la fiesta de la Fuensanta, ahora hay que fajarse de verdad sin excusas de ningún tipo a la hora de afrontar las cuestiones pendientes que se han ido sumando en las últimas semanas y que se han pospuesto hasta el final del periodo vacacional. Ganemos, que como es más que sabido es el grupo que sostiene el gobierno conjunto de PSOE e IU, ha sabido esperar el momento oportuno para convocar a la prensa y señalar sin miramientos que suspenden a quienes tienen el bastón de mando en la calle Capitulares.

Los cuatro ediles de Ganemos.
Los cuatro ediles de Ganemos. /Foto: LVC

Esta advertencia no pasaría de ser un brindis al sol de no ser por que ahora se inicia una de las temporadas políticamente hablando más interesantes en el siempre complicado terreno de la política municipal. Estos son los días en los que hay que hablar de palabras mayores en la gestión de la ciudad, como son las ordenanzas y los presupuestos municipales, dos documentos esenciales para marcar la línea de actuación política para los próximos 12 meses. Los de Ganemos han dado este toque de atención desde la torre de la Malmuerta para advertir al gobierno municipal que están ahí, que no se han olvidado de los acuerdos pactados y que sus votos son decisivos para sacar adelante tanto las ordenanzas como los presupuestos.
Éste es el punto fuerte con el que cuenta Ganemos, ya que sabe que PSOE e IU necesitan de su respaldo. Por contra, su punto débil es aún el no haber dado el paso cuando se constituyó la Corporación para formar parte del gobierno municipal. Este apoyo a un gobierno sin asumir responsabilidades es algo muy difícil de explicar políticamente y ellos lo saben. Por eso, hace meses comenzaron a lanzar la idea de que se iban a pensar lo de pasar directamente a alguna de las parcelas de gestión municipal. Dijeron que en el verano lo decidirían, pero lo aplazaron para después del mismo y ahora siguen sin fijar fecha alguna. Puede ser un movimiento estratégico, seguro.
Cada vez que el cogobierno local necesita contar con el respaldo de Ganemos hay que aceptar a cambio una serie de condiciones. Para el Pleno de investidura fue necesario firmar un documento que recogía 51 puntos de los que de vez en cuando se reúne una comisión evaluadora. La segunda vez que llamaron a la puerta de la sede de la calle María Auxiliadora fue en enero de este año, porque urgía aprobar los presupuestos de 2016. Quien les abrió la puerta les entregó un papel con “ocho líneas verdes”; es decir, ocho condiciones, ocho, para volver a repetir el apoyo en los presupuestos de 2017, que son los que están a punto de entrar en cocina.
Según los de Ganemos, la evaluación de estas líneas verdes arroja el resultado de suspenso, pero la reacción de los socialistas, lejos de indignarse o de buscar una solución fue tirar por el camino de la indiferencia: “Ellos son de la oposición”.
Así las cosas, las negociación de las cuentas para el año próximo va a ser uno de los capítulos más interesantes de la política inmediata en el Ayuntamiento. Si este proceso, aun con mayoría absoluta, siempre es delicado por soportar las presiones de los compañeros de bancada solicitando más y más recursos y negándose por todos los medios a cualquier tipo de recorte, ahora hay que contar otra vez con el aliciente añadido de que decidan lo que decidan PSOE e IU habrá que contar, una vez más con los cuatro votos de Ganemos siempre que haya acuerdo, claro.

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