El obispo dice que "la fiesta de la Fuensanta sin la Virgen es la nada con sifón"


La procesión de la Fuensanta estuvo precedida por la misa en la Catedral, donde los miembros de la junta de gobierno de Agrupación de Cofradías juraron sus cargos ante el obispo

En la misa previa a la procesión de la patrona de la ciudad, el obispo, Demetrio Fernández, ha señalado en su homilía que “la fiesta de la Fuensanta sin la Virgen es la nada con sifón”, con lo que ha intervenido en la polémica de estos días sobre la presencia de los actos religiosos en el programa festivo elaborado por el Ayuntamiento. Antes de la procesión, los miembros de la junta de gobierno de la Agrupación de Hermandades y Cofradías juraban sus cargos ante el prelado, quien les recordó su vocación de servicio a la piedad popular y aprovechó para felicitar a los responsables del organismo que dirige Francisco Gómez Sanmiguel, para, pasadas las 21:00, organizar un nutrido cortejo compuesto por buena parte de los representantes de las hermandades, que debían escoltar a su patrona hasta el santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta.

Misa en honor a Ntra. Sra. de la Fuensanta en la S.I.C.
Misa en honor a la Virgen de la Fuensanta en la Catedral. /Foto: Jesús Caparrós

La Virgen lucía en su paso diversos exornos que, habitualmente, componen el característico altar itinerante de Nuestra Señora de las Tristezas, como dos faroles, candelabros arbóreos o los arcángeles de la singular Dolorosa de San Lorenzo y enmarcada por el templete de Villaviciosa. Un altar efímero que, en el interior de la Catedral, durante la misa presidida por el obispo, se perfumaba con el aroma característico de los nardos, tan acostumbrado como ver a Nuestra Señora de la Fuensanta Coronada cruzando el arco de las bendiciones, mientras la novedad la ofrecía la banda de música del Maestro Tejera, que regresaba a Córdoba, con el sabor que dejó, en ocasiones precedentes, a la Reina de los Mártires, a Nuestra Señora del Carmen cuando fue coronada o a la Reina de los Ángeles. En esta ocasión, desde el Patio de los Naranjos hasta la plaza del Pocito, la formación que dirige José Manuel Tristán volvió a dar cuenta de su corte clásico, de una elegancia estudiada en cada una de las marchas que compusieron un repertorio donde, ante todo, prima la calidad de las piezas interpretadas.
La noche fue cayendo suave, desde Santa Catalina a la Cruz del Rastro, templada por la mirada serena de la Virgen de la Fuensanta, como un guiño cómplice en el camino sacro que también se vive en septiembre. Por Don Rodrigo, Agustín Moreno o Campo Madre de Dios se anunciaba la media noche, entre marchas que preludiaban que, pronto ya sería su día. En la plaza del Pocito, los exvotos de otro tiempo relucían en el cielo de la memoria, mientras Patricio Carmona lanzaba órdenes concretas, mientras en la parihuela se escuchaba el tintineo de una campanita de cerámica dispuesta para la ocasión. La procesión tocaba a su fin y las campanitas tocaban por ella, para felicitarla en la madrugada del 8 de septiembre, del día de la Natividad de la Virgen.

1 Comentario

  1. A ver si de una vez, nuestros políticos, sean del color que sean, dejen que adueñarse de una fiesta cristiana para hacerla políticamente reivindicativa. Para luchar por los inmigrantes, algo que me parece loable, hay muchos días del año. Si tanto quieren y desean que nuestro Estado sea aconfesional, que empiecen primero por ellos y dejen de utilizar la festividad de la Patrona de Córdoba con fines políticos.

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