La Piedad y las Angustias, unidas por un manto


Durante la celebración de sus cultos en septiembre, la titular del Prendimiento lucirá el estreno procedente de la Virgen de San Agustín

Del 5 al 8 de septiembre, la Hermandad del Prendimiento rendirá honores a Nuestra Señora de la Piedad en el Santuario de María Auxiliadora. Los cultos de este año son muy especiales, ya que, como la propia corporación ha dado a conocer a través de sus redes sociales, estarán marcados por diversos estrenos de relevancia, entre los que destaca un manto “de vistas” procedente del antiguo palio de la Virgen de las Angustias que la corporación del Martes Santo adquiriera en 1957.

Francisco Mira bordando el manto de la Piedad./Foto Hermandad del Prendimiento
Francisco Mira bordando el manto de la Piedad./Foto: Hermandad del Prendimiento

Sin lugar a dudas, esta nueva pieza patrimonial para la Virgen que gubiara Juan Martínez Cerrillo es esperada a tenor de su significado. Acerca de la misma, la cofradía ya ha adelantado las primeras imágenes en sus canales oficiales, informando de que el manto está siendo elaborado por el bordador cordobés Francisco Mira Montoro, quien a su vez está participando en los trabajos de ejecución del nuevo paso de Nuestra Señora de la Fuensanta Coronada, junto a otros artistas cordobeses.
La procedencia y la historia que traen consigo las piezas que integrarán el nuevo manto de la Piedad propician que la expectativa por conocer el resultado sea bastante elevada. Cabe recordar en este sentido que los bordados del palio que cobijó a Nuestra Señora de las Angustias Coronada a mediados del pasado siglo fueron elaborados por las Adoratrices en 1937, bajo diseño de Manuel Mora Valle. Dos décadas más tarde, en 1957, el baldaquín pasó a ser propiedad de la cofradía de Salesianos y, como ésta misma ha recordado, buena parte de sus piezas se integran en otro manto procesional que ya lució la Virgen de la Piedad hasta finales del pasado siglo.
Así las cosas, la realización de esta obra se debe a la generosidad de un grupo de hermanos de la corporación del Martes Santo. Toda vez que otro de sus cofrades ha querido regalar a Nuestra Señora una cruz pectoral en oro amarillo rodeada de perlas cultivadas y con perla japonesa en el centro. Mientras que dos hermanas han le ofrendado un tocado y puños a juego. Realizados en “punto veneciano” del siglo XVIII, la adquisición de las mismas se ha producido a un anticuario francés y poseen un valor singular a tenor de que la técnica empleada para este tipo de encaje no se trabaja en la actualidad.

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