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Juan José Aguirre: “Dispararon a alguien muy cerca de mí y lo llevé al hospital, aún con la bala dentro”

El obispo cordobés narra cómo ha sido el asedio a la mezquita del barrio de Tokoyo y explica que el cardenal Nzapalainga ha hablado a toda la población en la radio, pidiendo la paz

Publicado por Blas Jesús Muñoz el 19/5/2017 a las 8:01
Camión de refugiados musulmanes en Bangassou. Aguirre
Camión de refugiados musulmanes en Bangassou. /Foto: LVC

El obispo de Bangassou, Juan José Aguirre ha enviado un mensaje, donde explica la situación extrema que vivió, en primera persona, durante el pasado fin de semana. Un grupo formado por centenares de guerrilleros antibalakas asediaron el barrio de Tokoyo, de mayoría musulmana. Allí, hizo de “escudo”, para evitar el asesinato de más de 500 mujeres y niños que se encontraban refugiados en la mezquita, aunque no pudo evitar que junto a él cayera abatido a tiros el imán. Aguirre contó en todo momento con la presencia y el respaldo del cardenal Dieudonné Nzapalainga, llegado desde Bangui, la capital de la República Centroafricana.

Aguirre enviado un mensaje donde desvela algunos detalles de la experiencia vivida. Por ello, el obispo cordobés explica que están organizando un campamento para los 2.000 musulmanes que hay desplazados, ya que su barrio ha sido saqueado y quemado. Los agresores formaban un grupo de unos 2.300 jóvenes, venidos de diferentes procedencias y, como explica el prelado, ahora se hallan en Bangassou y “estamos negociando para que se vayan”.

El relato del obispo hanla por sí mismo. Así, Aguirre señala que “hemos enterrado 80 muertos y ha cientos de heridos”. Ello se debe a que la mezquita estuvo cercada por francotiradores durante tres días. “Era un infierno”, confiesa el misionero, para explicar que estaban “hacinados vivos y muertos, sin comida ni agua”. Del mismo modo reconoce que “es verdad que hice de escudo muchas horas. Dispararon a alguien muy cerca de mí, luego yo mismo lo llevé al hospital, aún con la bala dentro”.

Finalmente, Aguirre manifiesta que a él nadie le disparó y cuenta cómo les gritaba en lengua local que nadie lo hiciera. “Pero a los musulmanes les disparaban como a conejos”, repone. “Muy triste”. El cardenal regresa a Bangui, prosigue el obispo cordobés para explicar que Nzapalainga “ha hablado a toda la población en la radio esta mañana pidiendo la paz. Yo les hablé después”. Aguirre expesa en último término que “él se va pero nosotros nos quedamos. Ha sido una gran ayuda”.


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