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Nuria Barrera: “Cuando mis obras abandonan el estudio siento un vacío”

El cartel de la Semana Santa de Córdoba 2017 se debe a la pintora sevillana Nuria Barrera, quien reflexiona sobre su trabajo y el proceso creativo que éste conlleva

Publicado por Blas Muñoz el 11/1/2017 a las 18:03
Foto: Nuria Barrera
Foto: Nuria Barrera

Natural de Carmona y afincada en Sevilla, cada obra de temática religiosa de Nuria Barrera obtiene el reconocimiento de público y crítica. Su concepción del azul la ha llevado a trazar poemas con el pincel, como es el caso del recordado cartel del Cristo de la Expiración de Triana. Y es que la representación del popular Cachorro “gustó muchísimo y, a raíz de él hice el de la Semana Santa de Sevilla”. A Barrera le gustan los retos y la innovación, por ello asegura que algo así le ha sucedido con la obra que este sábado comenzará anunciar la mayor celebración de los cordobeses y “ya sabrás por qué”, asegura.

-¿Qué supone para Nuria Barrera una ciudad como Córdoba?

-Más de lo que te imaginas. Mi primera exposición importante que tuve fue en Córdoba, en la sala de Cajasur. Además, tengo amigos aquí y he tenido la oportunidad de conocer la ciudad para la que hermandad de la Paz me ha dado la oportunidad de realizar el cartel de su 75 aniversario y otros dos, uno de la Virgen y otro del Señor. Volver para llevar a cabo trabajos religiosos que, dentro de lo que mi experiencia me permite, me gusta. Disfruto mucho con ellos, no es algo que haga por obligación, sino todo lo contrario y me da la oportunidad, en este caso, de conocer mejor la Semana Santa de Córdoba.

Foto: Nuria Barrera
Foto: Nuria Barrera

-Durante los últimos meses ha trabajado en el cartel de la Semana Santa de Córdoba ¿Qué ha supuesto?

-Una responsabilidad muy grande, además de un reto. Al conocer que los últimos trabajos han sido de carácter fotográfico y las pinturas que se han realizado eran obra de artistas cordobeses masculinos y se han dado una serie de circunstancias, como ser de fuera y mujer, supuso una alegría tremenda y una gran carga de responsabilidad. Además con el año tan importante para Córdoba, en que todas las hermandades van a ir a la Catedral.

-¿Ha visitado Córdoba en estos meses?

-He estado varias veces. Me he documentado, he visto vídeos, me llevé revistas, ya que he pretendido nutrirme de la esencia de la ciudad que tiene un contraste cultural y religioso tremendo. He visitado varios templos, en definitiva, me he preparado como hago para cualquier obra y estar a la altura de las circunstancias.

-¿Ha visto algunos de los carteles que se han realizado en años anteriores?

-Todos. Pude ver algunos que hay expuestos en la sede de la Agrupación y, por suerte, Internet te permite conocer la mayoría y a sus autores para poder ofrecer algo distinto y original. Y te repito que es un año muy importante para los cofrades de Córdoba, e incluso, para quienes siendo de fuera hemos podido disfrutar, en algún momento, de sus imágenes devocionales por sus calles. Así que me parece un año muy bonito para hacer un cartel a la altura de las circunstancias.

Foto: Nuria Barrera
Foto: Nuria Barrera

-Uno de sus carteles más celebrados fue el que realizó para la hermandad del Cachorro.

-Lo recuerdo con especial cariño porque es una imagen que para mí significa mucho y, a raíz del cartel, decidí hacerme hermana. Tuve la oportunidad de conocer muy de cerca a la imagen y me sentí privilegiada por ello. Me dieron la libertad de que expresase de la manera que creyese más conveniente esa circunstancia tan bonita, que era celebrar la bendición de la basílica. Fue esencia pura porque para mi Triana es cerámica, azulejos y azules. Expresé al Cachorro sin dolor, exento de lo que son los atributos que nos recuerdan a la pasión, en ascensión. Sin la Cruz, las potencias y menos marcas de sangre daba sensación de la alegría que se perseguía con la celebración. Fue un cartel que gustó muchísimo y, a raíz de él hice el de la Semana Santa de Sevilla.

-Cuando un artista se acerca una imagen para representarla, qué parte destacaría de ese proceso creativo.

-Para transmitir hay que sentir. Cuando te acercas a una imagen religiosa, es muy importante lo que sientas hacia ella. Me considero una persona de fe y siento una tremenda admiración y respeto por cada imagen a la que tengo la oportunidad de acercarme. Cuando es una imagen de Cristo estamos hablando de Dios y, en el caso de la Virgen, de la Madre de Dios. Por eso, cada imagen es muy importante para sus fieles y devotos, por lo que intento empaparme todo lo posible de cada una, ya que a la hora de transmitir y contarlo a través de la pincelada de su rostro, quien le reza, le pide o le da gracias la vea reconocida. Que diga ¡Este es mi Cristo, al que yo le rezo! Como me dijo en su día el hermano mayor del Cachorro, Rosco, como le conocemos cariñosamente, el día que vino a mi estudio a ver el cartel en privado, se emocionó y me dijo: “Ese es mi Cristo, al que yo le rezo”.

-Una vez que Nuria Barrera termina una obra, sobre todo de carácter religioso y la entrega, qué siente.

-No es lo mismo que salga solamente del taller a que ya esté presentada. Con cada obra sale un trocito de mí. Las obras pasan mucho tiempo conmigo y, cuando hablamos de imágenes religiosas y están en el caballete, me hacen santiguarme, rezarles, pedirles que me sigan inspirando. En el momento que abandonan el estudio siento un vacío, las echo de menos. Siempre siento cierto miedo a la presentación, una vez que se descubren y están por la calle suelo tener, hasta el día de hoy, una sensación de tranquilidad, de paz, del trabajo bien hecho y que sea del gusto de quien me lo ha encargado.

Foto: Nuria Barrera
Foto: Nuria Barrera

-¿Y cuándo esos trabajos no son de temática religiosa?

-Es distinto. No es lo mismo despedir un paisaje que una imagen de devoción, lógicamente. Aunque, cuando quedan tan bonitos, me dan ganas de colgarlos en mi casa. El dicho que reza “en casa del herrero cuchara de palo”, en mi caso es verdad. En mi casa tengo poco mío, incluso hay huecos que necesitarían una pintura y las circunstancias hacen que no trabaje para mí.

-Cuando empezó creía que iba a tener tanta repercusión su trabajo.

-No, aunque la ilusión es la misma que el primer día, cuando me encargaron la portada de El Llamador. Fue la primera obra que salía de cara al público y me hizo muchísima ilusión esa Semana Santa de 2006. Entonces había pocos programas de mano y tenía muchísimo repercusión. Recuerdo a la gente con mi trabajo en las manos. Había mucha gente que me conocía y me hacía dedicársela, ni era ni soy nadie. Pero la ilusión, con cada encargo, sigue siendo la misma.

-¿Volvería a dibujar El Llamador?

-Por supuesto, claro que sí.

-¿Qué cartel le gustaría pintar a Nuria Barrera?

-Estoy abierta a todo tipo de trabajos porque, además, cuando no se ha hecho un determinado encargo siempre es un reto y me gusta hacer cosas distintas. Algo así me ha pasado con la Semana Santa de Córdoba y ya sabrás por qué. Disfruto con cosas que no se han visto o no se han hecho. La dificultad me motiva y, aunque se pase mal en el proceso, sirve para aprender. Me gusta el mundo de los toros y sería muy bonito hacer el cartel de la Maestranza. Hablamos de un cartel de proyección mundial y sería un gran reto, claro que sí.

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