Las “portavozas” y Clara Campoamor

Cuando se cumplen 130 años del nacimiento de la gran líder del sufragismo español, la abogada madrileña Clara Campoamor, conviene recordar su coherente y firme trayectoria en defensa del derecho a voto de la mujer en España y contraponerla a las extravagancias de algunas mozas de la izquierda patria que siguen utilizando su sexo y condición como arma oportunista. O a las de quienes quieren utilizar la edad mínima para votar en función de su conveniencia.
Hoy como antaño, algunas pretenden ocultar con sus coces verbales su verdadera condición de “cargas”, que diría Carlos Herrera, del sufrido pueblo español en lugar de dignas exponentes de su cargo. Y lo hacen, tampoco es nuevo, utilizando de forma maniquea e interesada la defensa de los derechos de la mujer. Es lo que hemos visto en la diputada de Podemos, Irene Montero, coceando el RAE con su invento de “portavozas”. Por cierto, con el aplauso encendido de una legión de seguidores y seguidoras, no todas podemitas.
Seguramente, tildarán de fachas y de mujeres “inmaduras” a quienes no les doren la píldora a Montero y compañía. Y es aquí donde no viene mal recordar los desprecios que un parte importante de la izquierda de la II República dedicó a la postura de Campoamor, y con ello a las mujeres españolas de los años treinta, por su defensa de la inclusión del derecho a voto de la mujer en la ley electoral de octubre de 1931.
Duras fueron las palabras de la diputada del Partido Radical-Socialista, Victoria Kent, por cierto con una calle en el Tablero bajo, oponiéndose en el Congresos de los Diputados a la inclusión del derecho de sufragio activo de las mujeres españolas. Para la mayor parte de aquella izquierda las mujeres en España no debían votar aparándose en argumentos tan “democráticos” como decir que no estaban preparadas y sí influidas por la Iglesia y sus maridos.
Para algunos y algunas “progresistas” de la época, ser mujer y de derechas era tan grave que les hacía desiguales ante la ley. Vamos, que para tener la mujer derechos primero había que formarlas y después, entiendo que si pasaban el examen de pureza de izquierdas, se les otorgaría el derecho a votar.
Y tan crueles fueron con Campoamor que la excluyeron y atacaron desde los partidos de izquierdas culpándola del triunfo de la CEDA en las elecciones de 1.933.
Como vemos una parte de la izquierda española siempre ha utilizado el derecho de voto de forma bastante interesada. Si las mujeres de los años treinta son conservadoras que no voten, si los menores de 18 años del 2018 no votan al PP bajamos la edad mínima para votar a los 13 años. Parece que Pablo iglesias nos quiere enviar el recado de “Ojo abueletes de más de 50, como sigáis votando a los partidos de derechas os dejo sin urnas”.
Olvidemos algunos de los dolorosos cargos y “cargas” que nos acechan en estos tiempos convulsos y centrémonos en dedicar merecido homenaje a quien hace tal día como hoy, de 1888, vino al mundo para dejar un testimonio de vida lleno de valentía, compromiso y coherencia. Felicidades y gracias Doña Clara.

1 respuesta a “Las “portavozas” y Clara Campoamor”

  1. Desconocía la historia del “desencuentro” de Campoamor con los militantes de izquierdas pero no me extraña nada y tampoco me extrañan las actitudes similares de los puristas de la izquierda amenazando con unas urnas a su medida demográfica. Gracias.

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