SOS: grandes obras municipales

La noticia esta semana sobre la paralización definitiva por el abandono del contratista de la obra municipal del Centro de Ferias y Convenciones del Parque Joyero, después de dos años de desencuentros y disputas en la ejecución entre ayuntamiento y constructora, es el ultimo “petardazo” en la gestión de grandes obras municipales que nos trae a la memoria otras desdichadas actuaciones de los gobiernos de Capitulares en los últimos 40 años.

El primer gran batacazo fue el fallido parking del Bulevar en la época de Julio Anguita. El alcalde llamado  Califa Rojo impulsó a mediados de los 80 un gran proyecto de aparcamiento subterráneo en el primer tramo de la Av de  Gran Capitán obviando en la diagnosis y proyección de la obra un pequeño detalle: el pasado arqueológico que acumula nuestro subsuelo. Tras sonoras broncas  con los gobiernos socialistas de la Junta de Andalucía  la broma terminó enterrando el gran socavón abierto a las bravas. Todo ello  con un coste para las arcas públicas de más de 500 millones de las pesetas de la época.

En 1991 y bajo el mandato en minoría de Herminio Trigo se inició la reforma del teatro al aire libre de la Axerquía, construido  a principios de los 70 con proyecto de uno de nuestros grandes arquitectos del pasado siglo, D. José Rebollo. La actuación contaba con el apoyo del PP y la oposición  del PSOE.  Sin embargo, las buenas intenciones de la reforma se encontraron con un cúmulo indefinido de errores de tramitación  y gestión: pugnas entre los propios técnicos y políticos del gobierno de IU (el arquitecto Gómez Lueno denunció públicamente descoordinación  entre áreas municipales ) y   otra pelea con la Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Tuvo como punto álgido del sainete que las obras de la primera fase culminasen a mediados de 1995 sin haber obtenido aún la correspondiente licencia municipal de obras, y por supuesto,  sin haberse pagado ni al contratista ni a la dirección técnica. Hubo que esperar casi 15 años, hasta 2004, para ver la obra terminada.

Pero el fiasco más vergonzoso en la historia de las actuaciones municipales se lo apunta sin lugar a dudas la construcción del estadio del Nuevo Arcángel, también en la etapa de gobierno de IU del 91-95. Además del escándalo por presunta corrupción que llevo parejo por la permuta de suelo en el denominado caso Finacom, y que terminó con una comisión de investigación en el pleno, la obra fue tan desastrosa y ruinosa que a los pocos años de su inauguración hubo que iniciar el proyecto de remodelación del estadio, pasando a llamarse la anterior actuación “el Viejo Nuevo Arcángel “, ¡toma ya!   En las hemerotecas retumban las palabras del arquitecto de la constructora, el jerezano Javier Ollero, cuando dos días antes de su inauguración en noviembre de 1993 dijo públicamente que no reunía las condiciones de seguridad para su apertura.

Sobra traer  aquí los problemas en las pistas polideportivas  del Fontanar que terminaron en los tribunales por varios motivos o la propia obra del Pabellón de Vistalegre que obligó a cuantiosos reformados,  además de no contar nunca con licencia de apertura.

No podemos olvidar en este macabro recopilatorio  la gran obra que, a pesar de nunca iniciarse, más pasta ha costado al erario público local: El proyecto de Palacio de Congresos en Miraflores. Una actuación que no pasó de las maquetas presentadas por Rosa Aguilar y el arquitecto Koolhas, y que sin embargo supuso para las arcas municipales más de 12 millones de euros sin haberse puesto ni un ladrillo ni gastado un solo saco de cemento.

Y ahora el último batacazo por la gestión del gobierno de Isabel Ambrosio en la ejecución de la obra del Centro de Ferias y Convenciones. Que junto a la desastrosa reforma del Palacio de Congresos de la calle Torrijos en ejecución por la Junta de Andalucía, por cierto iniciada  con ella como máxima Delegada de esta Administración en la provincia, nos  han borrado en los últimos años del mapa de ciudades con infraestructuras públicas para congresos y ferias.

Lamentable. Todo esto es una parte significativa del bagaje de las pretendidas grandes actuaciones de gobiernos municipales comunistas y socialcomunistas en Córdoba. De organizaciones políticas que pretenden patrimonializar en exclusiva  la defensa  de lo público,  pero que han acumulado tal currículum de mala gestión de lo de todos,  que debería ruborizar a más de uno por su incoherencia. Con el consiguiente descrédito y desapego entre los ciudadanos.

 

 

 

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