La GMU, “el brazo tonto” de la ley

Aplicar las normas con rigidez puede ser de gran virtud si se hace siempre y a todos sin distinción. Sin embargo, ser rígidos con unos y laxos, cuando no indiferentes, con otros es un enorme e injusto vicio. Estos principios los debería tener presente la Gerencia de Urbanismo y la Alcaldesa de Cordoba como máxima responsable del gobierno municipal.

Desde hace semanas la GMU ha iniciado un cruzada para exigir que cumplan la legalidad bares y restaurantes en la instalación de veladores y elementos de adorno en la vía pública. Como destacamos en la Voz de Cordoba se ha actuado contra pequeños negocios de diferentes calles de la ciudad con nocturnidad y alevosía utilizando la famosa pegatina de “mobiliario abandonado “. Las protestas de las organizaciones representativas, con FIDES a la cabeza, sólo han servido para que el principal sostén político del gobierno de Ambrosio, el concejal Pedro García , amenace también con una campaña de control del cumplimiento de ordenanzas en los comercios del casco histórico.

En medio, la CECO denuncia el colapso de la GMU en la tramitación de licencias con el daño que supone para quien quiere invertir y explotar un negocio por no disponer de la autorización correspondiente. Situación que llevó hace apenas un mes al grupo municipal de CIUDADANOS a pedir una auditoría a fondo sobre el funcionamiento de este órgano municipal .

En esta guerra contra algunos sectores empresariales están pagando el pato muchos pequeños negocios que ven peligrar la inversión realizada y el puesto de trabajo del propio emprendedor autónomo y de sus asalariados. Y a muchos otros sumiéndolos en una eterna situación de inseguridad jurídica por la tardanza en tramitar sus licencias.

Sin embargo, esta semana hemos conocido por este medio que en solares de titularidad municipal cedidos en concesión , como el de la parcela de la zona de las Islas, se están explotando negocios sin licencia para su actividad y sin que nadie del gobierno municipal haya utilizado en este asunto el mismo celo para el cumplimiento de la ley que sí le ha aplicado con dureza a otros pequeños hosteleros de varias calles de Córdoba.

También existen dudas de legalidad sobre el uso de algunas terrazas de copas ubicadas en otros espacios municipales, también concesionados, sin que hasta la fecha hayamos visto al Ayuntamiento precintando o retirando los muebles de estos lares.

Que el gobierno municipal de Isabel Ambrosio, por la situación de “colapso ” en que vive la GMU , aplique las normas coercitivas según quien fuere el destinatario sería entrar en un camino peligroso de merma de “autoritas” para la gestión de gobierno y de siembra de agravios entre la ciudadanía. Si, además, lo hace a sabiendas la cosa pintaría peor.
En cualquier caso , los pequeños empresarios acosados en las últimas semanas y las organizaciones que los representan, tienen ahí un buen argumento de defensa no sólo moral sino también jurídica.

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