Democracia Señor, pero por mi casa no

La memoria no es historia. Y no lo digo yo, sino que el propio profesor Barragán lo reconocía en la mesa redonda que -a modo de encuentro de las peñas de todo equipo de fútbol que se precie- ha servido para calentar uno de los plenos municipales con más ruido, antes de celebrarse, que se recuerdan. Pero, ¡qué más da! Lo importante es sacarlo adelante.

La alcaldesa de Córdoba, Isabel Ambrosio, con algunos de los participantes en la mesa redonda sobre Memoria Histórica./Foto: LVC

No pecaré de negacionista y he de reconocer que todo el mundo tiene derecho a dar cristiana sepultura (o la que considere oportuna) a sus difuntos. De eso ni cabe duda ni se ha puesto sobre la mesa. Distinto es el caso de las cinco calles. Las mismas que los vecinos se niegan a cambiar de nombre, pero ay amigo, la democracia es tan perfecta que se puede sugerir la votación popular de una carrera oficial, echarse atrás cuando la cosa se pone tensa y negar la mayor cuando -después de haber preconizado la participación ciudadana- no abres la mano para que los afectados utilicen el sufragio del que tanto presumes. No sea que, casualidades de la vida, pierdas y tengas que disimular el sonrojo acusando de fachas a los vecinos de las calles en cuestión. Y, aunque ese extremo serviría para un ratito de gloria y los consiguientes titulares, luego está el nimio detalle de que llegadas las elecciones no te voten.

Sea como fuere el empeño de la alcaldesa es encomiable. Tanto como el mostrado con el asunto Cosmos (que tiene nombre de novela de intriga), aunque su penitencia es que para ése no sirven los equilibrios de una mayoría construida sobre la base de minorías ‘mandonas’ de cuatro concejales. Una pena, como lo es encabezonarse con Cañero, Vallellano, Cruz Conde, Rey Díaz (que hacía su trabajo, por cierto) y Pemán. Por este último podrían preguntar en Cádiz al alcalde de Podemos, que sospechoso de ser facha no parece. Una pena que para una ciudad que se muere en la nada del empleo, la industria, el ocio, el tiempo libre y la iniciativa, la preocupación sea la del nombre de una calles, mientras otras se pasan meses de obras por la lenta gestión de las licitaciones mientras sus pocos negocios se mueren. Eso pasa en San Agustín y, tal vez, algún día haya memoria histórica sobre la gestión que hicieron en ese barrio Ambrosio y su camarada García.

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